Asociación de Padres Alejados de sus hijos

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El impacto social del delito de Impedimento y/o obstrucción del contacto

Lic. Susana Pedrosa de Álvarez (Perito Psicóloga)

Estados Unidos se enfrenta con una problemática inquietante. Los padres varones están más ausentes o alejados de la vida de sus hijos que en otros momentos de la historia de este país. Un amplio cuerpo de evidencia empírica, estudios sociológicos y psicológicos permitieron expresar a los especialistas que este debilitamiento masivo de la función paterna constituye uno de los mayores problemas sociales de nuestro presente.

Popenoe estudió las consecuencias sociales de la ausencia o el alejamiento de los padres de la vida de sus hijos.
Posiblemente debido a la globalización de la cultura, los cambios en Estados Unidos presagian las tendencias sociales que están afectando a las sociedades periféricas.
Los cambios del rol de la mujer trabajando únicamente dentro del hogar al otro rol de trabajadora fuera del mismo, llevaron también a cambios en la dirección de una mayor participación del varón en la crianza. La incorporación de la mujer al trabajo remunerado le otorgó mayor independencia económica y autonomía en la familia. La inestabilidad laboral y el desempleo son cambios sociales que precisan de dos adultos trabajadores para el sostén del hogar. Esta participación de ambos en el sostén del hogar compensa los momentos de paro por contratos de tiempo limitado o desempleo. Es frecuente que en los momentos de desempleo o limitaciones forzosas de la jornada laboral sea el padre varón el que atienda a los hijos y trabaje dentro del hogar.

Surgió así un cambio en los roles tradicionales que estructuraron el anterior Sistema Patriarcal. Estos cambios llevaron a que las mujeres ejercieran presión social para que sus compañeros ayudaran en el hogar en forma igualitaria a como ellas contribuían en el mundo del trabajo. Lo que espera la Sociedad de los padres varones ha variado enormemente en los últimos años. Los varones están más involucrados en el cuidado , la atención de los hijos y con el trabajo doméstico que en las generaciones anteriores . Aunque no tanto como las mujeres desearían.
En las pasadas tres décadas hemos asistido a muchos cambios sociales: la liberación sexual, la liberación femenina y el divorcio. Ninguno tan significativo para la Sociedad como el fenómeno del Padre Ausente como contrapartida al nuevo rol del Padre en la familia: asistencia material y crianza.

Es decir, parecería surgir una Nueva masculinidad en que algunos varones tienen roles igualitarios en la crianza, un sólido vínculo afectivo con sus hijos y luchan por su ese rol luego del Divorcio y paralelamente otros varones buscan desentenderse de estas funciones, su paternidad es “casual” y los hijos son un ” producto” de la mujer. ¿Cuáles son las creencias sociales que posibilitan la huída de estos hombres de asumir un rol igualitario con la mujer?
El nuevo rol del padre le exige ser más participativo en la crianza y ha emergido gradualmente al compás de los cambios sociales. Paralelamente, los treinta últimos años han sido testigos de un enorme incremento de la ausencia paterna.

Popenoe consideró que la dramática declinación del matrimonio y el Divorcio es una de las causas de la ausencia paterna. El aumento de los porcentajes de Divorcio y el aumento explosivo del porcentaje de madres solteras, significaría, según el autor que en la Sociedad Americana la mitad de los niños viven la mayoría de sus infancias apartados de sus padres varones.
En nuestro país, “… las cifras oficiales indican que en 1990 el 36% de los nacimientos pertenecían a parejas que no pasaron por el registro civil. En 1992 el índice se ubicó en el 39%,en 1994 en el 43% y en 1996, último año computado trepó a más del 47%. Si se proyecta esa tendencia de crecimiento del orden del 4 % cada dos años ( los especialistas sostienen que no han aparecido factores que la modifiquen ) arroja más de la mitad de los nacimientos que habrá este año serán de bebés extramatrimoniales.

Además, en algunas provincias, los nacimientos extramatrimoniales superaron con comodidad a los matrimoniales. Por ejemplo, en Jujuy, Santiago del Estero, Formosa y Catamarca, superan el 60%.
Los especialistas consideran que en las grandes ciudades el fenómeno tiene más que ver con las nuevas formas de organización familiar ( parejas con alguno de sus miembros divorciado, con hijos de uniones anteriores y fuerte tendencia a compartir la vida sin papeles)…” ( Clarín, Información General, lunes 27 de julio de 1998.)
Esto podría llevarnos a pensar que los padres son innecesarios y hasta superfluos.
Si tanto las mujeres como los hombres pueden hacer las mismas cosas en la crianza, ¿Por qué son necesarios los dos? .Esta concepción de que los padres varones son prescindibles y aún descartables es la aseveración de algunas mujeres que declaran que ser madre soltera es un Derecho femenino , que las familias uniparentales son tan buenas como las familias con ambos progenitores. O que la “familia tradicional” es fuente de situaciones abusivas para la mujer . O que el Divorcio es beneficioso para los niños.

En nuestra perspectiva, estas perspectivas representan una tragedia para los niños, para las mujeres , los hombres y para toda la Sociedad. Trataremos de justificar esta posición, ubicándonos desde el lugar de los intereses de los niños.
Esto nos llevará a sostener que la paternidad es diferente al maternaje y que ambas funciones se complementan en la crianza. La indispensable involucración del padre para el bienestar de los niños y los efectos negativos de la ausencia paterna. Esta falta del padre, sea voluntaria o en la forma de impedimento de ejercicio de su función en forma arbitraria por la madre , constituyen dos formas graves de maltrato infantil.

En un primer paso, explicaremos como Popenoe explica este proceso que el denominó” Debilitamiento de la paternidad” en la Sociedad Americana.
Indic
a que en el lapso de 1960-1990 , el porcentaje de niños que no viven con el padre natural se duplicó . Pasó del 17% al 36%. Si esta tendencia continúa al fin del siglo más del 50% de los niños americanos pasarán su infancia privados de la relación cotidiana con sus padres varones.
Relaciona esta ausencia cotidiana del padre como una de las mayores fuerzas intervinientes en la génesis de los actuales problemas de criminalidad, delincuencia, inicio prematuro en la sexualidad , embarazo adolescente, deterioro del nivel educacional ,depresión , abuso sexual, malos tratos , problemas de conducta en adolescentes y el aumento de la pobreza en niños y mujeres. Estos temas significan un profundo deterioro en bienestar del niño y repercuten en lo social dramáticamente.

La ausencia del padre está causada por las creencias sociales que ponen en duda el rol del padre, como habíamos señalado más arriba y consideran que su función puede ser ocupada por la madre, los tíos, compañeros o concubinos de la madre o abuelos. Es decir, se relega la función paterna a la meramente biológica o de proveedor, con lo cual el padre natural puede ser arbitrariamente sustituido por cualquiera.
En cambio, el rol del padre ha sido considerado siempre como esencial a lo largo de la cultura y de la Historia y no justamente por su esperma. Los padres cumplieron y cumplen un rol en la crianza y la familia nuclear es la institución social más universal. Es decir, no existe sociedad en la que el nacimiento no-marital sea una norma cultural. Por el contrario, en el pasado, el concepto de “ilegitimidad” ha estigmatizado injustamente a muchos niños.
Las culturas han “empujado” al varón a hacerse cargo de la prole. Por lo tanto, virtualmente todas las sociedades, especialmente las contemporáneas, reconocieron que tanto el bienestar social como el infantil dependen del mayor nivel de investimento afectivo paterno, del tiempo, energía y los cuidados que los padres estén dispuestos a dar a sus hijos. Es decir, allí donde no hay un padre varón inclinado a cuidar y sostener a sus hijos será en la madre o en el Estado donde recaiga exclusivamente esta responsabilidad. En la Cultura , la Ley refuerza el investimento paterno a través del Apellido , de la obligación de manutención y de asistencia moral. La Cultura desde la Antigüedad , ha maximizado el investimento paterno mediante la institución del matrimonio, cuya función primordial es la crianza de los hijos.

Actualmente, el período de crianza de los hijos se ha extendido y requiere de largos períodos de socialización y de atención por parte de los progenitores. Esto es así porque la tecnología requiere mayor tiempo de preparación y porque la dinámica del empleo requiere sujetos con mayor preparación. Si en anteriores décadas la asistencia material y moral a los hijos se limitaba a la pre-mayoría de edad, actualmente, la crianza demanda más asistencia masculina porque es una tarea más compleja y se extiende frecuentemente luego de la mayoría de edad. Sin preparación técnica es imposible entrar en el Mercado Laboral y ésta demanda muchos años.
Pero, cuando los cambios sociales e históricos hacen de la familia una institución esencial para sobrevivir , se la ve reducida al frágil vínculo del afecto con uno solo de los padres, generalmente la madre.

Cuando la participación igualitaria en la crianza del varón es una necesidad social, contradictoriamente no se valoriza ni se apoya la función paterna. El varón tiene capacidad para la crianza y la paternidad, pero esta función debe ser guiada y reforzada por la cultura y el orden legal. Es decir, la madre es “certíssima” pero la paternidad es fruto de las creencias sociales y de las prescripciones de la Cultura ( Lacán…).

En otros términos la función paterna depende y es guiada por las creencias sociales e imágenes vigentes en una sociedad dada. Una de las creencias sociales que circula es que el padre es innecesario y reemplazable. El padre queda así subsumido a la figura de compañero de la madre y es una figura cambiante y errática, sin demasiada importancia en la crianza y por lo tanto, sin demasiadas responsabilidades. Los varones necesitan presión social para hacerse cargo de los hijos y esta presión social se ejerce mediante la vinculación efectiva con los hijos y mediante la
Conciencia
social que indica que la función del padre no termina en la concepción.
Es decir la paternidad es una combinación del lazo legal, que implica el Apellido del Padre con el hijo y de lo prescripto socialmente sobre lo que se espera de un padre. Si la sociedad considera que el padre es prescindibe y no importante en la crianza , que su rol puede ser ocupado por cualquiera o por la madre, la Sociedad entonces producirá padres ausentes y desentendidos de su función.

La más importante presión social es el lazo afectivo del padre con sus hijos. La única manera de lograrlo es a través de un contacto adecuado en cantidad de tiempo y la vinculación de los padres en el desarrollo social y mental de sus hijos en forma diaria para reasegurar continuamente su amor y devoción. Esto previene el abandono y el desarraigo paterno.
Existe algo así como una regla básica: Los varones que mantienen un contacto y vínculo cercano a sus hijos están más ligados afectivamente a ellos. Esta involucración hace que los varones se sientan más inclinados a mantener un investimento parental continuo, aún en ausencia del control de la Tradición y de la Moral.Porque la paternidad es el ejercicio diario de ser padre.
Cuando los cambios sociales precisan que el padre tenga un rol crucial en la crianza y éste se logra solo a través de su presencia, el Sistema Jurídico contribuye a su alejamiento. En nuestra sociedad el rol del padre necesita ser redefinido. Este proceso de redefinición implica plantear una “Nueva Masculinidad” para no desembocar una cultura de la “paternidad casual “. Estamos asistiendo a una nueva construcción de otros modelos de género ya que los estereotipos sexistas pierden vigencia.

¿ Por qué pierden vigencia estos estereotipos de género que sustentaban la Sociedad Patriarcal ? Por razones políticas, sociales y porque los sujetos ya no se identifican con ellos ( pérdida de capacidad estereotipante)
Los estereotipos de género tradicionales se han originado en una marcada división del trabajo en el cual la Mujer estaba dedicada al hogar y la crianza y el Varón al Mundo del trabajo .El manejo del Dinero , del Poder y del Saber estaban exclusivamente reservados al hombre tanto en la Cultura como en la familia. Este ordenamiento sexista se basaba en diferencias biológicas tales como talla, maternidad, mayor fuerza física del varón en donde la mujer permanecía subordinada al varón. La dominancia masculina llevó a una sistemática explotación de la mujer, a su abierta discriminación y represión de su sexualidad.
Pero en la actualidad el sistema social tiende a ser mucho menos patriarcal, es más , asistimos a un fuerte debilitamiento del rol paterno y a una “cultura de la paternidad casual” y a la ubicación del padre varón como Progenitor de Segunda después del Divorcio. Esta cultura de la “paternidad casual” es un emergente del creciente individualismo en nuestra Sociedad actual y la crisis de los valores de responsabilidad y de obligaciones sociales. Legitima que los padres no se hagan cargo de su función. La primordial función de la familia que es la de protección de los hijos ha sido sustituida por un vehículo para la satisfacción emocional de los cónyuges. Terminado el vínculo afectivo entre ambos, se disuelve la familia y la función del padre en la familia.

¿Cuál es ésta función según nuestro entender? La contribución del padre como un soporte para que los hijos aprendan por imitación los comportamientos y actitudes de un padre incluido de la crianza .Posibilitar en los niños , especialmente los varones, la identificación con un modelo de varón que disfruta de la infancia de los hijos . Con patrones de cooperación varón-mujer en la crianza y roles igualitarios en la toma de decisiones . Desde esta perspectiva, la relación paterna , aún luego del Divorcio permite a los hijos interiorizar virtudes que normalmente no podrán ser aprendidas en ninguna otra.
El sistema familiar actual monógamo y con co-residencia de ambos progenitores en que ambos trabajan requiere también la participación de los dos en la crianza y en el trabajo doméstico. Es decir, emergen roles igualitarios de género y de participación en la crianza.

Esto implica una fuerte fractura en los estereotipos tradicionales de género . Estamos asistiendo a una forma de familia “post - nuclear” ( Popenoe, ) y una “Nueva Masculinidad”.
Estados Unidos tiene el porcentaje de divorcios más alto de todo el Mundo Industrial. Pero en esta sociedad no solo aumentan los divorcios, el matrimonio disminuye y aumenta el concubinato y la familia uniparental. Este estilo de vida de la familia uniparental empieza a ser vista como un tipo de familia alternativa. A veces sostenida como un” Derecho de la Mujer ” .
De esta forma, el rol paterno se ha debilitado dramáticamente a través de los años. Los padres americanos han perdido su rol en la formación de los hijos o han abdicado del mismo, traspasando sus responsabilidades a las mujeres. En ese país la familia en la cual el padre trabajaba para el sustento de los hijos ha desaparecido.

Legalmente y socialmente el padre varón después del Divorcio ha pasado a ser el Progenitor de Segunda y su rol en el hogar es marginado en forma creciente.
¿La paternidad ha llegado a su fin?. ¿Los problemas de la paternidad pueden ser resueltos simplemente escindiendo a los padres varones y sustituyéndolos por otra persona en sus funciones? ¿Ha surgido una institución familiar nueva y diferente en la Sociedad actual en que la crianza de los hijos esté a cargo de la mujer como figura parental única? ¿Qué consecuencias sociales trae aparejada el debilitamiento de la función paterna ?
La más tangible e inmediata consecuencia de la ausencia o del alejamiento paterno es el deterioro del nivel de vida de los niños.

Los padres que viven en casas separadas tienen que solventar más gastos. Los que no tienen contacto frecuente tienden a limitar sus aportes a lo estrictamente pautado, no están consustanciados con otras necesidades de los hijos y por lo tanto están menos sensibilizados con éstas. Si forman una nueva familia y tienen más hijos, tenderán a privilegiar sus demandas porque viven con ellos.

En USA la pérdida del padre no es la única razón para el aumento reciente de la pobreza infantil, pero es la razón más predominante:”… El 51% del incremento de la pobreza infantil en 1980 estaba estrechamente ligada a cambios en la estructura familiar (…) la proliferación de madres cabezas de familia ahora constituye parte de la emergencia nacional. Más de un cuarto de todos los grupos familiares con niños son de madres Jefas de Familia. Se ha duplicado el 11,5 % que figuraba en 1970…”

Los estudios de Sara Mc.Lanaham y Gary Sandefur en base a una población de 250 niños de variados estratos socioeconómicos indicó que : “… Los niños que crecieron solo con uno de sus progenitores ( casi siempre la madre) sufren desventajas. Tienen el doble de probabilidades de no poder acceder a una educación universitaria. Son dos veces y medio más proclives a ser madres solteras y el doble a quedar fuera del mercado laboral en la adultez ( por falta de preparación educativa ) en comparación a los niños que crecen con la presencia de ambos padres…”
Se podría pensar que estas desventajas surgen porque estas familias uniparentales son más pobres. Entonces, veremos como ha jugado la variable económica :
“…. La pérdida de las fuentes de trabajo tenía relación con el 50 % de las desventajas asociadas con la uniparentalidad.

También la menor supervisión e involucramiento del adulto a cargo y la mayor movilidad residencial …”
Otros efectos son el deterioro de la salud mental y del desarrollo de los niños.
Un estudio que correlaciona la ausencia paterna con la salud mental fue realizado por la Universidad de Texas por los sociólogos Ronald j.Angel y Jacqueline Angel .Ellos indicaron que :”… la ausencia paterna ubica al niño en un elevado riesgo de perturbar el desarrollo social, afectar su perfomance o rendimiento escolar, lo que limitará sus chances para una movilidad social más ventajosa…” (…) nosotros podemos decir con gran seguridad que la ausencia paterna ,es en USA, un factor de riesgo para la Salud Mental infantil….”

A similar conclusión llegan en el estudio del Centro Nacional de Estadísticas para la Salud en USA. Realizado en 1988, se basó en una muestra socialmente representativa de 17.110 niños de menores de 17 años.

Estableció que: “… Los niños de familias uniparentales tenían entre 2 a 3 veces más provabilidades de tener problemas emocionales o de comportamiento que en los casos en que ambos padres viven en el hogar…” ( Popenoe, pp.56 ). Tenían más posibilidades de repetir grados, a ser expulsados y eran más vulnerables en su salud.

Es decir , el maltrato infantil por alejamiento forzado del padre por la madre o en forma de abandono paterno, produce el surgimiento de la familia uniparental con consecuencias negativas para el bienestar de los hijos.

Una de las primeras estudiosas de la temática de los hijos del Divorcio fue Judith Wallerstein en su libro “California Children of Divorce Study “estableció : “… Un significativo número de niños sufren efectos del divorcio perjudiciales a largo plazo y otros efectos subyacentes que pueden aparecer años más tarde …”

Estos son : Depresiones de nivel moderado a severo, cinco años después del Divorcio en más del tercio de niños estudiados . Diez años después , un significativo número de los adolescentes presentaron problemas, carecían de apoyo parental y tenían bajas expectativas de ascenso social. Quince años después, ( casi a los 30 años), muchos tenían dificultades en formar sus propias familias.

Lo que “es claro” escribió la autora , “es que el múltiple stress vital en lo económico, social y psicológico está relacionado a tener un solo progenitor o padre conviviente y el otro visitante o un padre que vuelve a casarse. Esto se suma a la reactualización de las emociones ligadas a la ruptura del contrato matrimonial y todos estos factores se combinan para quebrar a la familia en sus funciones relacionadas con la crianza y el cuidado de los hijos…”( 58).

La revisión del General Social Surveys en el pdo. 1973- 1985 efectuado por el National Opinión Research Center por los especialistas en familia Norman Glenn y Kathryn D.Kramer de la University of Texas concluyó :”…. El incremento de la proporción de los adultos que fueron hijos del divorcio en las últimas décadas puede ser un elemento de influencia para la sustancial declinación de los niveles de bienestar de la población adulta en USA…”( 59).

Estudios estadísticos de niños previos a la ruptura del contrato matrimonial efectuados por Sara Mac.Lanahan explican “… Algunos de los problemas están asociados con las familias uniparentales luego de la separación, otros no. Haciendo un balance, las ventajas del niños disminuyen, no mejoran , después del divorcio…”( 59). Una causa de este desmejoramiento se debe a la ausencia paterna.

El mito de que el Divorcio es bueno para los hijos es una aseveración que no pudo ser demostrada ni en la práctica ni en los estudios empíricos. No obstante, el divorcio es una realidad social y una institución legal. Nosotros sostenemos, que si bien la ruptura matrimonial trae más beneficios para los adultos que para los hijos, la presencia paterna o del otro progenitor no conviviente es un importante factor que “amortiguaría ” este daño.

En el año 1970, en Estados Unidos proliferaron estudios que sostenían que el Divorcio no causaba daños

Otro elemento es el Ideológico,”… los investigadores pro-divorcistas y el feminismo anti-familia tradicional han subestimado al mínimo los efectos del divorcio…” (61).
En cambios otros estudios se basaron en estudios longitudinales y trasversales, entrevistas a adolescentes y padres sobrevivientes del Divorcio ( Estudios a largo plazo y tomando a todas las partes involucradas). Estos estudios son los citados en este trabajo.
Agregando el de Bárbara Whitehead : “… después de décadas de disputa pública sobre la denominada diversidad familiar, la evidencia desde las Ciencias Sociales son : La disolución de la familia matrimonial que puede ser beneficiosa para los adultos involucrados, es lesiva para muchos niños y dramáticamente perjudica a nuestra Sociedad…”( 61).

¿Nosotros planteamos un retorno a la forma tradicional de familia? O una posición anti-divorcista? Rotundamente no.
Queremos significar que el vínculo paterno-filial debe modificarse a un grado mínimo luego del divorcio tanto en cantidad como en cualidad de cuidados y que esto debe constituir la base de una acción pública preventiva del alejamiento o el abandono paterno.

Los padres de tránsito.

Como una consecuencia de la “Cultura de la Paternidad Casual ”, Popenoe ha destacado el “Síndrome del Padre de Tránsito “.
En esta “Cultura de la Paternidad Casual ”, sea que el embarazo ocurra accidentalmente o por el deseo exclusivo de la mujer fuera del matrimonio, el padre voluntariamente acepta el rol de “donador de esperma”. Se considera que es la madre la que está más capacitada para el cuidado del hijo .Terminada la relación afectiva con ella , termina también la relación con los hijos. Paralelamente, si el varón establece una relación con otra mujer pasa a cumplir una “función social” de padre de hijos ajenos. Esta función , a los que los psicólogos denominamos a veces “figura paterna sustituta” , no es tal, sino simplemente un “compañero de la madre”.
en los hijos. No se usaban criterios científicos objetivos sino el dudoso método de preguntar a los padres .Esto es dudoso porque ellos, y especialmente el que ejerce la tenencia es una “parte interesada” más proclive a auto justificarse y no a ser un informante objetivo.

 Licenciada Susana Pedrosa de Álvarez.

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