APADESHI

Asociacin de Padres Alejados de sus Hijos

Organismo no Gubernamental sin Fines de Lucro Per. Jur. 1078-94

 

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Denuncias Falsas

en casos de

Obstruccin de Vnculo

con los Hijos

 

DENUNCIAS ERRONEAS

DE ABUSO SEXUAL

ASPECTOS PSICOLGICOS

Parte I

 

AUTORES

& Elaboracin e Investigacin Cientfica sobre Denuncias errneas de abuso deshonesto

Lic. Susana Pedrosa de Alvarez - Investigadora psicolgica de APADESHI

& Caractersticas de las Denuncias Falsas - Jos Mara Bouza- Presidente de APADESHI

 

 

 

 

DENUNCIAS FALSAS

(La Palabra Padre es usada en su forma genrica)

 

 

A mediados de 1988, comenzando la labor de APADESHI, Asociacin de Padres Alejados de sus Hijos, exista un tema excluyere entre los paps y mams impedidos del vnculo con sus hijos, consistente en la expresin de la angustia ante la imposibilidad de estar con sus hijos y la impotencia que sentan.

Otro tema que surga inevitablemente en las reuniones y entrevistas, era la adjudicacin de la responsabilidad del mantenimiento de esa situacin a la corrupcin en el sistema Jurdico .

Detectando formas de obstruccin diversas, caractersticas del padre obstructor y su entorno, practicas jurdicas desleales y para el asombro todos los casos eran extremadamente parecidos, con escasa variacin.

Surgan preguntas ante estas similitudes:

Estaba digitada la desvinculacin de los hijos como forma de destruccin familiar?

Quien o quienes, podan tener semejante poder?.

 

Tomamos contacto con la cultura Jurdico - Familiar de otros pases y para mayor sorpresa, en otros lugares la similitud de la forma de exclusin del Padre no conviviente, incluido a nivel del tratamiento jurdico social, coincida con el practicado en Argentina.

En 1994 encontramos literatura de ESTADOS UNIDOS, que contena experiencias y conceptos similares a los alcanzados por nuestra Institucin, similitud sin haber tomado contacto con este Pas, nos sugiri proseguir con nuestro trabajo social y de investigacin de la problemtica de la desvinculacin y la difusin de las estrategias empleadas para ese fin, tal cual lo venamos haciendo alejndonos de las teoras que deseaban imponer desde sectores de las estructuras psicolgicas y del derecho.

Tambin mantuvimos inalterable la conceptualizacin a partir de experiencias y confrontacin con los hechos que recogamos en la Institucin, manteniendo pura la lnea de pensamiento que nos acercaba al anlisis de las perversiones que observbamos en el tratamiento de la problemtica.

El descubrir en lugares distantes las mismas irregularidades, confirmo nuestro rumbo, permiti contestar preguntas, entender el mal uso de los conocimientos y posibilidades de los profesionales del derecho y la psicologa y el negocio emergente con la destruccin de una familia y la obstruccin del vnculo con los Hijos.

Alcanzada la Ley 24.270, impulsada por APADESHI, con la sancin al Padre o Tercero que obstruye el vinculo, surgi con fuerza devastadora la Inculcacin Maliciosa hacia los hijos para el rechazo al padre no conviviente y su entorno, de esta forma intenta burlar una vez ms a la Justicia, con esta excusa como justificativo al delito que cometen, abusando nuevamente de los hijos, colocando a estos como el factor de la negacin del contacto con el padre no conviviente.

Lamentablemente el sistema jurdico nuevamente se asocio, dando lugar a estos mtodos, continuando con la Indefensin de los menores que son sometidos a presin para mentir.

En 1995 aparece un desproporcionado aumento de las denuncias falsas y entre ellas, las ms terribles de todas como son las denuncias Falsas de abuso deshonesto hacia los hijos o directamente por violacin.

Nuevamente el Sistema Jurdico convalida estos mtodos desvinculantes y coloca a los menores a riesgo cierto de perturbacin mental y al manoseo fsico y psicolgico efectuado en los peritajes, convirtiendo un abuso sexual falso, en uno verdadero ejecutado por el sistema interviniente.

Los comentarios y anlisis del presente texto representan a los casos en los cuales la presencia de la obstruccin del vnculo con los hijos surge ntidamente y en ningn momento realizamos una minimizacin de las denuncias verdaderas, as como de los verdaderos abusos sexuales que contienen sus propias caractersticas bien diferenciadas. Trataremos de volcar con brevedad, las experiencias, descubrimientos y testimonios escuchados durante estos aos, reservando en todo momento la identidad de las personas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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DENUNCIAS FALSAS Y SUS CARACTERSTICAS

 

La Separacin o Divorcio de Padres con hijos menores y el rol destinado al padre no conviviente, coloca al individuo ante situaciones desconocidas, complicadas y de alto riesgo.

Las personas que padecieron un Divorcio Destructivo, en algn momento del proceso jurdico recibieron una denuncia falsa de su ex pareja, resultndole dificultoso salir airoso de tan desleal accin.

Estas denuncias falsas estn presentes en el mbito jurdico y en el entorno Socio - Familiar. Hasta la difusin y esclarecimiento por parte de nuestra Institucin, esta estrategia pasaba en la normalidad de un expediente y el damnificado no la identificaba como tal, debido al desenfreno de acciones a que se vea confrontado. Indudablemente el desconocimiento existente era demasiado, sumado que en los Juzgados ante los reclamos por el impedimento de contacto con los hijos, el ser denunciado constantemente (denuncias Falsas) por diferente cosas, el rechazo por parte de los hijos ( Inculcacin Maliciosa ) etc., se les responda que solo le ocurra a el / ella , por lo tanto era responsabilidad suya el haber llegado a esa situacin de caos personal.

Nada ms alejado de la verdad esa aseveracin, que se extenda al asesoramiento de abogados y psiclogos. Tales comentarios de hechos alienantes eran tomados como una alteracin del analizado, por consiguiente ocasionaban estragos en la vida de estos padres que vivan la realidad y se intentaba convencer que era su imaginacin.

El trabajo Institucional produjo la apertura y el descubrimiento de estrategias generalizadas de obstruccin paterno - filial.

La costumbre a nivel Jurdico y social de otorgar las tenencias a las Madres, sin mayor evaluacin ( 98% ) coloca a la mujer con hijos a su cargo como el principal ejecutor de estrategias desvinculantes, no tratndose de un hecho originado en el sexo del ejecutor, pues cuando los hijos quedan con el pap y este decide obstruir, utiliza las mismas tcnicas y palabras siendo protegido por el mismo sistema desvinculante.

Las denuncias falsas que mencionamos, tambin las reciben mams no convivientes, y a pesar de ser nfimas por abuso deshonesto, se han detectado algunos casos, en estos no se observaron la contundencia de las denuncias recibidas por paps, tampoco alcanzaron el mal trato jurdico otorgado a los mismos.

Lejos de querer minimizar las denuncias verdaderas, que representan fuera del conflicto de obstruccin con los hijos un grave problema de Violencia Familiar, describimos en este texto aquellas cuyo principal factor de semejanza, es la obstruccin del vnculo con los hijos, dato insoslayable para sospechar fuertemente de falsedad de las mismas, conjuntamente con la identificacin de las estrategias habituales.

Existen errores conceptuales o interpretaciones desdibujadas, por parte de abogados, psiclogos, psiquiatras, psicopedagogos, asistentes sociales y de funcionarios intervinientes, debido a fallas en su formacin y actualizacin., como la abundancia de subjetividades brindadas a travs de los medios periodsticos, al cual los profesionales citados tienen mayor acceso y posibilidades de expresarse, volcando las fallas de sus anlisis, que son asimiladas por la poblacin, como verdades absolutas por ser emitidas por quienes anteponen a su apellido un titulo, y desde all mantenidas, aumentas y retransmitidas formando opinin social a partir de errores o temas no estudiados.

Una serie de situaciones coadyuvan en la prosecucin y falta de solucin a los conflicto generados ante la separacin de una pareja con hijos menores, o tal vez son causante directos que esta separacin ocurra con la violencia conocida :

       Considerar como un sector nico a todas las madres separadas con hijos menores, adjudicndoles el rol de vctimas, cuando el sector comprendido por aquellas que obstruyen el vnculo y actan irregularmente, tiene caractersticas particulares y bien definidas.

       Considerar 2 bandos enfrentados, varones contra mujeres, o viceversa., alejado de la realidad, pues en los casos que los hijos quedan con el pap, muy escasos y este obstruye el vnculo con los hijos, sus actitudes son iguales al de una mam obstructora., lo que nos indica que no se trata de una tendencia femenina, sino, a una condicin humana sin diferenciacin de sexo que agrede a su descendencia y a su ex pareja.

       El ms injusto error es establecer el reclamo del vnculo con los hijos, como una guerra de sexo, confundiendo el amor por un hijo con un capricho. Nadie lucha aos por estar con sus hijos por revancha hacia su ex pareja, cuando es sabido que en ese reclamo y persistencia se pierde el trabajo, los bienes y anula la vida del reclamante.

       Ubicar al pap, con nico referente de la ley de inasistencia familiar cuando la ley responsabiliza a ambos progenitores.

       Discriminacin existente contra los paps y hacia las mams que no quedaron con sus hijos.

       Atribuir la violencia familiar al varn, soslayando la violencia ejercida por la mujer.

       Minimizar la violencia psicolgica de la mujer hacia el hombre, maximizando la del hombre hacia la mujer.

       Manejar la tenencia de los hijos o la relacin fuerza poder a travs de los hijos como una reivindicacin femenina, cuando la mal llamada guerra de los sexos, no debe entrar en la esfera familiar y mucho menos involucrar a los hijos.

       Considerar a un padre reclamante del vnculo con sus hijos, como un padre abandnico.

 

 

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ANALIZAREMOS LA VARIEDAD DE DENUNCIAS

 

Tipos de denuncias : Verdaderas - Semi-verdaderas - Falsas

 

Lugar y tiempo de las Denuncias

       Antes de la separacin

       Posterior a la separacin

       Fuera de un expediente judicial

       Incorporadas a un expediente judicial en causa Civil y/o Penal

DENUNCIAS VERDADERAS

Al igual que las denuncias Falsas, sufren en lo Jurdico con la dificultad de su probanza y la demora de los juzgados. Por ese motivo en relacin a las denuncias por Violencia Familiar, se genero un estilo para dar contundencia a las mismas, en la cual se impuso el concepto, que todas las denuncias de violencia Familiar son verdaderas y el problema es la falta de pruebas

Este concepto errado por generalizar, abri una puerta a las denuncias Falsas en casos de Familia, en los cuales se detectan obstruccin del vnculo con los hijos.

La extensin del concepto anterior al sector de casos de obstruccin vincular, ocasiona enormes injusticias y perdida de la relacin con los hijos tanto con el padre denunciado como con la familia extensa.

Denuncias Falsas Anteriores a la separacin, ms frecuentes:

       Violencia Familiar: La Ley de Violencia Familiar ejercita la exclusin del hogar para el denunciado, abriendo una nueva forma efectiva de ejecutar una denuncia falsa y as asegurarse la tenencia de los hijos y la obstruccin del vinculo de estos con el padre no conviviente a partir de esa denuncia con la cobertura jurdica y la exclusin del hogar del denunciado. Una ley con buena intencin al ser promulgada, es usada maliciosamente por quien desea posicionarse judicialmente y eliminar la relacin de los hijos con el padre excluido.

 

       Malos tratos: Generalmente el denunciado no sabe que fue realizada, se presenta en comisara como exposicin civil.

Las denuncias Falsas, formales o de carcter intimista se realizan

       En Comisara

       A familiares y amigos, preparando a futuros testigos falsos o cmplices en la desvinculacin

       En los colegios, con comentarios a los docentes

El denunciado falsamente suele enterarse de la exposiciones civiles durante el Juicio de Divorcio y/o Tenencia, de lo comentado ante los familiares y amigos, cuando estalla el conflicto final, conducente a la separacin de la pareja.

El denunciante cuida que no se entere el denunciado, para usarla cuando el caso se torne jurdico y lo hablado con amigos o familiares para asegurarse aliados tras la separacin, que solo tengan su versin (decidi separarse, lo tiene planeado desde tiempo antes de comunicarlo, prepara su posicin legal y social).

En ocasiones, al denunciado le comenta sobre las denuncias que realizo, prosiguiendo la convivencia, utilizando la denuncia Falsa, como una forma de presin y dominacin, elaborando en el entorno la presuncin que las denuncias son verdaderas. Incorpora aliados y se reserva el denunciante, la utilizacin en caso de producirse la separacin para presentarla en los Juicios pertinentes.

En este tipo de actitud el denunciante somete a su pareja a una violencia psicolgica, que suele terminar en una agresin fsica por parte del damnificado. Probablemente represente la estrategia desvinculante ms peligrosa, llegando a violencia sin limite, observada en su fase terminal en la presentacin en los medios de prensa como: muerte/s en un drama pasional.

CUANDO LO IRREAL EN LOS EXPEDIENTES JUDICIALES COMIENZA A TOMAR VIDA

Innumerables relatos reflejaron diferentes formas y etapas de las desvinculaciones, algunos de estos testimonios los volcaremos como ejemplo, para una mayor comprensin del conflicto presentado.

RELATO: Pap 2 Hijos: Tenamos algunos problemas de pareja, a mi entender no muy graves., una noche, mi esposa me dijo que me tenia que ir, me hecho de casa, dijo que hablara con su abogado. Para evitar males mayores pase la noche en casa de mis Padres, al otro da volv a casa. Al intentar ingresar me di cuenta que haba cambiado la cerradura, no me atenda, cuando respondi me insulto, negndose a que pueda estar con mis hijos. Cuando fui al abogado, ya haba iniciado la demanda de divorcio. Sin saberlo estaba acusado de maltratarla a ella y a los chicos y de abandono del hogar. Juro que jams los maltrate. Mi esposa haba iniciado las conversaciones con el abogado 6 meses antes que me digiera que me tenia que ir de casa. Nunca habamos conversado la posibilidad de separarnos.

 

 

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Es ms frecuente la denuncia falsa, antes de la separacin, cuando la iniciativa de terminar la relacin, es tomada por la mujer, ( casi en la totalidad de los casos de obstruccin de vnculo con los hijos ) la decisin se maneja con anticipacin, con ayuda del entorno cmplice - familiar. Se elabora el corte de forma, que el denunciado falsamente aparezca ante el entorno, como el culpable de la ruptura por actitudes de violencia y ante el Juzgado como una persona de riesgo para lograr la obstruccin del vinculo con los Hijos y un inicio legal contundente

Es importante recalcar que no ocurre la separacin en parejas que participan de un Divorcio Destructivo, por una discusin del momento , afirmacin comn y errada en aquel que explica el final y las dificultades de obstruccin con sus Hijos.

La ruptura es calculada, definida, intervienen abogados, que asesoran. Inciden familiares y amistades que en ocasiones toman las decisiones y dirigen las acciones, tanto familiares como Jurdicas.

El Denunciante busca abogados y psiclogos, acordes a sus manejos desleales e ilegales, ejecutando su plan al encontrar a esta clase de personajes nefastos que acceden a sus objetivos. Si el profesional no responde a la falta de tica requerida, es reemplazado buscando otro ideal para sus necesidades.

RELATO: Pap, 1 Hijo: No comprendo por que invento todo. Se dejo dominar por mi suegra, ella haba hecho lo mismo con su marido y logro que se alejara de los hijos., deca que era violento, que las abandono, descubr que era falso, el pobre hombre las paso todas, cuando se acercaba a la casa, le hacia una denuncia en la comisara, hasta que se agoto y dejo de intentar ver a sus hijas. Ahora mandan a mi hijo con una psicloga, esta se niega a hablar conmigo, segn me asesoraron es una falta de tica profesional. Mi hijo me rechaza, y esta psicloga presento por medio del abogado de mi esposa un psicodiagnostico del nene, recomendando que no se establezca rgimen de visita, por considerarme nocivo para el pequeo, De donde saco que soy nocivo, nunca hablo conmigo., el nene tiene 3 aos y desde que nos separamos no me dejaron estar con el ?

En ocasiones los profesionales convocados por el obstructor, establecen un vinculo cmplice y cooperan ilcitamente a travs de su profesin en la obstruccin y/o en las denuncias falsas, violando toda tica profesional.

RELATO: Mam, 1 Hija: Descubr que mi marido me engaaba con una compaera de trabajo, hice lo posible para salvar la pareja, hasta que no lo tolere mas y decid separarnos. Nuestra hija quedo conmigo, tiene 11 aos, dice que me odia y que le arruine la vida al padre, los vecinos estn convencido que fui infiel a mi esposo. Por la nica amiga que me quedo, me entere que durante meses, el les contaba que yo estaba mal de la cabeza, que iba a un psiquiatra, que estaba medicada, y que sospechaba que me encontraba con otro hombre., totalmente falso. Mi hija cree toda esas mentiras, tengo miedo que se vaya con el Padre cualquier cosa que le llamo la atencin, me amenaza con marcharse para siempre con l.

El anterior es un testimonio en el cual se ejemplifica la forma de denuncia falsa, fuera del mbito judicial y sus consecuencias.

EL VARN Y LAS DENUNCIAS

Antes de la separacin:

       No suele realizar denuncias, sean estas verdaderas o falsas

       No tiene acceso sencillo a la Polica , en relacin a las denuncias contra su pareja

       Culturalmente no es aceptable que el varn denuncie por malos tratos a su mujer, aunque estas agresiones sean reiteradas, violentas y tenga pruebas

       Es menos litigante

       Tiene mayor desconocimiento en lo Jurdico

       Esta menos informado, en relacin al divorcio y sus manejos

       Es menos influenciado por un entorno desvinculante

       Generalmente no decide la separacin

 

Tras la separacin

       Usa las Denuncias Falsas en menor porcentaje que la mujer

       Influye poco el entorno en sus decisiones

       Potencia dudas sobre la moralidad de su ex-cnyuge, aunque le da escasos resultados.

 

RELATO : Pap, 2 hijos: Mi ex mujer es de carcter difcil, se pone nerviosa, es de golpear y de romper cosas, la pareja no iba mas., estaba cansado de ser golpeado y que le pegara a los chicos., Fui a la comisara, no me tomaron la denuncia, me sent ridculo, me hacan bromas. Volv a casa y le cont, hablamos, pareca que haba entendido, prometi ir a un psiclogo. Pasamos una noche con arrumacos como si furamos novios. Al da siguiente se fue con los chicos, antes paso por la comisara y me hizo una denuncia por haberla golpeado, a ella se la tomaron. Me citaron de la comisara, a los 2 das por medio del Juzgado, me desalojaron de mi casa.

Estuve 6 meses sin ver a mis hijos. El Perito forense constato que ni ella, ni los nios, tenan golpes, nunca presento testigos, mis hijos Negaron que recibieran malos tratos por parte ma y que la madre les haba dicho que deban decir que a veces yo les pegaba, o no los dejara salir a jugar y los dejara sin comer, en su ingenuidad la pusieron al descubierto ante l os peritos, Al mes de separados ella estaba viviendo en nuestra casa, con mis hijos y otro hombre, esta persona golpea a mis nios. Las visitas las hago acompaado, pues en una ocasin golpearon al mas chico y denunciaron que fui yo, a pesar de denunciarlo este sujeto convive con ellos. El Juzgado civil no hizo nada, la madre lo desmiente, mis hijos lo acusan.

 

 

Es notable en los Juzgados Civiles o los llamados de Familia, como la nueva pareja, en los casos de litigio por Tenencia y obstruccin del vnculo con los hijos, se lo obvia y no se la investiga. Es conocido los casos de violencia, abusos deshonesto, violacin, perpetrado en altsimo porcentaje por estas personas, se tiene en cuenta cuando no existe un proceso litigante por los hijos, contando con impunidad y fuera de la causa. en los casos de litigios entre los Padres. Esta dificultad en hacer ingresar a las nuevas parejas sospechosas, determina que intervengan en la obstruccin y lleguen al abuso de los menores, ocultados por el pap o mam conviviente. No debemos olvidar que aunque en menor cantidad de casos, una mujer en su rol de nueva pareja del pap conviviente, tambin puede cometer abuso deshonesto y violacin.

RELATO: Mam, 2 Hijas: Durante el matrimonio no poda tener amistades, al separarnos estuvimos un tiempo bien, pero me celaba por todo, cualquier cosa servia para hacerme quedar mal ante mis hijas, hasta que ellas decidieron irse a vivir con el pap. Me presente al juzgado para pedir que las reintegren al hogar, me encontr que estaba acusada de pegarles, de llevar hombres a casa. Mis propias hijas mienten y en el Juzgado dicen que es culpa ma por dejar que se fueran con el padre, que tendra que haberlas retenido por la fuerza, me gustara saber como retengo por la fuerza a dos adolescentes de 13 y 15 aos.

Las madres deben cumplir un rol, no pueden apartarse del mismo, deben retener a los hijos y asumirse vctimas. Fuera de ese guin, ante cualquier conflicto emergente en relacin a la tenencia y vnculo con los hijos, son desprotegidas.

 

TIPO DE DENUNCIAS FALSAS OBJETIVO BUSCADO

Alcoholismo, drogadiccin Sugerir dudas, someter a interminables peritajes

Alteraciones mentales Obligar a tratamiento psicolgico , limitar contacto

Intento de sustraer los hijos Visitas vigiladas, obstruir el vnculo

Abuso deshonesto hacia los hijos Cortar vinculo con los hijos en forma definitiva

Desviaciones sexuales Desvalorizar su imagen

Involucrarlo en delitos comunes Dudar de su honestidad

Aleccionar mal a los hijos Continuar con su inculcacin maliciosa

Incumplir visitas No dejarle mejorar el tiempo de contacto

Similares a familiares y amigos Eliminar el apoyo de los allegados

Estas Denuncias, normalmente carecen de prueba, pero alcanzan el objetivo de entorpecer y/o anular la relacin con los Hijos

Los Paps, reciben DENUNCIAS FALSAS por:

       Malos tratos

       Abuso deshonesto

       Violencia

       Amenazas

       No proveer econmicamente al sostn Familiar

       Adicciones

       Infidelidad

 

Las Mams, reciben DENUNCIAS FALSAS por:

       Dificultades mentales

       Actitudes agresivas

       Abandono de los Hijos

       Reputacin dudosa

       Falta de atencin del hogar

       Infidelidad

 

Estas Denuncias Falsas son difciles de probar, debido al dificultoso armado de las pruebas y en la provisin de testigos falsos. El inters, no esta centrado en lograr una condena para el denunciado., se utilizan en lo Civil, para dificultar el contacto con los hijos, dilatar la fijacin del rgimen de visitas, ocultar el ejercicio de la inculcacin maliciosa.

No importa si existen pruebas o se demuestre falsa la denuncia, el objetivo se cumple al realizarla y el sistema de costumbres jurdicas ejecuta el resto, obstruyendo el vnculo del padre no conviviente con los hijos

A nivel del entorno familiar o de amigos el denunciante elabora, un escenario teatral, para obtener aliados, cuenta tristes experiencias del matrimonio y lo insoportable de la relacin

La estrategia del desvalido

El denunciante crea un estado de indefensin, en el cual, el entorno se ve comprometido a la proteccin. De esta forma, los obliga a corresponder ante cualquier solicitud por la dependencia que tiene con ellos. El testigo falso, queda comprometido con el denunciante, no puede desdecirse de su testimonio y al mismo tiempo lo presiona para continuar en complicidad., estas personas, suelen creer que estn ayudando a una vctima, que hacen un acto de proteccin hacia los menores. Al descubrir la verdad, es tarde, el dao lo causaron. Estos testigos mencionados en los escritos civiles, suelen no concurrir a testimoniar, al darse cuenta del uso al cual se ven expuestos, perdiendo estos testimonios, afectara poco al denunciante, su objetivo pasa por denunciar un hecho, no en probarlo.

Caractersticas del Denunciante Falso

       En alto porcentaje, posea una relacin extramatrimonial previa, es uno de los datos mas llamativos que surgieron de las entrevistas contrario a lo masivamente expuesto de colocar a quien se queda con los hijos como la vctima de un divorcio. Este hecho nos lleva a reafirmar la diferencia entre los participantes de un divorcio comn y aquellos con obstruccin de vnculo con los hijos.

       Forma nueva pareja a poco de separarse imponindola a los hijos como el nuevo pap o mam

       Tiene antecedentes psicolgicos o psiquitricos

       Dificultades de relacin con su familia de origen

       Escasas amistades antes de la separacin

       Aumenta las amistades, durante el periodo preseparacin y posterior a la misma

Motivos para realizar las Denuncias Falsas

       Tienen necesidad de eliminar la figura del padre no conviviente, esto se transforma en obsesin

       Imponer la nueva pareja, presentndola como una buena persona en comparacin con su ex pareja

       Tapar desequilibrios psicolgicos, endosndolos al denunciado

       Justificar sus deslealtades

       Asegurarse la Tenencia de los hijos

       Quedarse con los bienes conyugales

       Hacer creer a la nueva relacin que su ex pareja, le hacia la vida imposible de sobrellevar, por eso la infidelidad

       Desalentar al denunciado en mantener contacto con los hijos

       Hacer aparecer al padre no conviviente como un abandnico y despreocupado de sus hijos

 

El Padre no conviviente ya no esta y para facilitar el ingreso de la nueva pareja en la vida de los hijos, debe ser repudiado por el entorno y castigado por la Justicia

En la revisin de los expedientes con denuncias de abuso deshonesto acercados con presuncin de falsos, se detectaron:

       Obstruccin del vnculo con los hijos

       Denuncias similares

       Falta de pruebas en las denuncias

       Indicios concretos que las denuncias son falsas

       Reiteracin de las mismas denuncias

       Estrategias jurdica desvinculantes por parte de los profesionales intervinientes

 

Los Juzgados conocen los mtodos desvinculantes, sin embargo toleran y dan lugar a estas denuncias falsas, excusndose que ellos estn obligados a recibirlas y a proceder. Los motivos de la actuacin Judicial merece un anlisis extenso que nos desviara del tema de las denuncias falsas del presente texto, sin embargo no podemos dejar de mencionar que ordenan el impedimento o limitacin legal del contacto con los hijos a pesar de no existir pruebas o estar demostrada que no son verdicas.

Entre las disputas de la pareja, el enfrentamiento con los Juzgados, sumado a las dudas en el proceder de los mismos, el denunciado consume sus das y desatiende el trabajo, hasta perderlo, agravando la posibilidad de ejercer su defensa, al carecer de recursos econmicos. El denunciante Falso, a pesar de asumir la caracterstica de vctima es el ms fuerte, el que decide. Acta en forma ilegal y no recibe sancin.

En las Denuncias Falsas se muestra al Padre No Conviviente como:

       Alcohlico/a

       Homosexual

       Violento/a

       Agresivo/a hacia los Hijos

       Que No le gusta trabajar

       abandnico/a

       Desentendido/a de sus obligaciones asistenciales

       Con desequilibrios mentales

       Impulsivo

       Litigante

       Falto de dialogo conciliador

       Pervertido/a

       etc.

 

 

Existe una Denuncia Falsa Tipo para cada incidente Judicial

       Se toma como base las denuncias tipo y el letrado de su creatividad agrega detalles

       Ningn abogado coloca en un escrito, que la parte contraria es muy buena, es una demanda, pertenece a la parafernalia de los Litigios, debe existir una vctima y un culpable.

 

En casos que existe el Tpico denunciante Falso, con estructura desvinculante de la relacin de los hijos con el Padre no conviviente, no aparecen abogados o psiclogos respetuosos de la tica profesional, el motivo es que no responden a las necesidades psicolgicas y de objetivos de estas personas, de all la similitud encontrada en la forma de actuar de los profesionales en casos de Divorcios destructivos desvinculantes de los hijos.

El Denunciado falsamente, desea defender el vinculo con los hijos y se encuentra ante denuncias falsas, busca profesionales que merezcan confianza, tratando de enfrentar el Juicio con pruebas. Al no conocer los usos y costumbres jurdicas, prioriza elementos de prueba como valor fundamental para salir airoso. La intencin es buena, pero los resultados no acompaan y cambian de abogado constantemente o estos abandonan el caso por la enorme cantidad de tiempo que les requiere, lo desgastante, injusto y poco lucrativo de su gestin y el continuo reclamo del cliente ante las demoras e ilgico de las resoluciones Judiciales. Ante estos cambios el Juzgado considera que la persona tiene dificultades de relacin, confundiendo la necesidad de una correcta defensa en juicio.

En determinado momento del Juicio, el padre no conviviente busca profesionales similares a los de la otra parte, en la creencia que poseen mayor capacidad jurdica. La experiencia le entrega otro fracaso, los profesionales citados, no alcanzan sus xitos mediante la excelencia de su labor, sino, por representar a la parte cuyo rol de poseedor de la tenencia de los hijos o por discriminacin a favor del obstructor, le confiere los resultados positivos e impunidad, lo cual no esta relacionado con las pruebas o forma de diligenciar un juicio.

El denunciante pierde parmetros de conductas consideradas morales por nuestra sociedad , desea separarse y quedarse con los hijos, bienes y destruir al denunciado. Al perder los lmites utiliza todos los medios que tiene a su alcance. Por ello recurren a denuncias falsas, conocindolas o por sugerencia del profesional actuante. La gran difusin de la efectividad de este accionar, condujo a la utilizacin de las mismas, ms all del consejo de un abogado, desdibujando la figura de estos profesionales, involucrando a todos cuando la mayora de los abogados, psiclogos, etc., desean actuar correctamente y se ven sorprendidos por las actitudes de sus clientes y colegas sin tica.

EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS esta en su mxima expresin en los litigios de Familia. Aunque el fin buscado es descalificador.

Nos encontramos con una paradoja

Aquel que decidi la separacin, que porcentualmente fue infiel, que es el ms agresivo, que tiene el costumbrismo jurdico a su favor y la aceptacin social en sus mtodos, generalmente con antecedentes de disturbios psicolgicos., resulta beneficiado y en su proceder se asemeja a un animal salvaje, que prob sangre y no puede detenerse hasta devorar su vctima. Antiguamente cuando las separaciones no alcanzaban el porcentaje actual, cercano al 70 % de las parejas, si el individuo en su rol de padre no conviviente, desista de los intentos de mantener el vnculo con los hijos, el padre conviviente cesaba sus agresiones, demandas judiciales y denuncias falsas. Actualmente esto no ocurre, se busca la eliminacin total del individuo, no solo como padre, sino como persona.

Cuando el denunciado se encuentra ante Denuncias Falsas, el pensamiento comienza a trabajar febrilmente:

Con quien me case ? Por que hace esto ? Con quien tuve hijos? Como puedo hacer para que entienda razones? Donde esta la Justicia ?

 

! Todas son preguntas, jams obtiene respuestas !

Este tipo de denuncias son extradas de Costumbres jurdicas, y Pautas Socio - Culturales, donde se copian demandas y se reiteran en un calco. La computacin permiti tenerlas en archivo y el profesional actuante tiene la demanda preparada, sobre divorcio, tenencia, regmenes de visitas y diversos incidentes, cambian el nombre de las Partes, algunos detalles e ingresa el escrito Judicial.

El demandado al recibirla

       Se desestabiliza

       No entiende que ocurre

       Se dirige a su abogado para contestar

       Contesta: niego cada uno de los puntos.... y al mismo tiempo reconviene a la otra parte, con agravios de naturaleza similar

 

! De esta forma comienzan las agresiones que no tendrn fin !

RELATO : Pap, 3 Hijos: Toda vez que iba al juzgado civil por las denuncias que me hacan, pareca que gozaban con las mismas, como si esperaran que cada denuncia superara a la anterior. No se, si me dola ms las denuncias o que me faltaran el respeto en el juzgado.

 

El denunciado falsamente, no tiene acceso a conocer el mtodo de las falsas denuncias, no es un tema divulgado y es silenciado a nivel del Sistema Jurdico. Cuando comienza a conocerlo, ya esta envuelto en denuncias de todo tenor, la situacin lo supera, consulta con varios abogados e ingresa al engranaje judicial. Su vida se convierte en citaciones, interrogatorios, faltas de respeto.

Debe ocultar a familiares y amigos, sobre estas denuncias falsas, en ocasiones por tratarse de supuesto abuso deshonesto, violacin hacia los hijos etc. No puede comentarlas a nivel laboral o colocara su fuente de ingreso en situacin de perderla. Se aisla y avergenza, entrando en un estado depresivo y de temor, que lo inhibe e impide relacionarse con otras personas, se convierte en un ser desconfiado e introvertido.

Es la etapa de realidad mas cruel, pedir proteccin del Juzgado, desalentadose ante el desamparo que encuentra.

Es indispensable para enfrentar los litigios de familia, conocer todo lo referente a estos, y la DENUNCIA FALSA representa una enorme porcin, tal vez la mas importante en la actualidad.

En Juicios de Familia se usa el costumbrismo y debe reconocer en los escritos y las audiencias:

       Cuando es una frase que realmente corresponde a la otra persona que alguna vez comparti afectos, proyectos e ilusiones siendo hoy un extrao que esta decidido a su exterminio y cuando pertenece a los usos y costumbres jurdicos.

 

Los abusos, la perdida de contacto con los hijos, la relacin preferencial de los Juzgados con el Denunciante, coincidente con el padre en custodia de los hijos. Estas situaciones supera al denunciado:

       Pierde la capacidad de escuchar

       Se vuelve agresivo

       Busca asesoramiento, sin saber concretamente para que

       Cambia de abogado constantemente

       Pierde su trabajo

       No puede hacer frente a las obligaciones alimentarias

       Intenta sin conseguirlo, dialogar con la otra parte

El denunciado falsamente en esta etapa se encuentra ante un final anunciado, se produce la luz que le permita reconocer a sus enemigos reales y se prepara para librar una contienda desigual o pierde el vnculo con sus Hijos, que paralelamente reciben inculcacin maliciosa para que lo rechacen, basndose en las denuncias falsas que le realizaron.

La estrategia cuando actan profesionales sin tica alguna, es proponerle retirar las denuncias y/o cesar con las mismas, a cambio de la cesin definitiva de la Tenencia de los hijos, renunciar a la Patria Potestad, no tener un rgimen de visitas o restringirlo a un mnimo, una cuota Alimentaria inalcanzable. Lamentablemente muchos caen ante estos sujetos y sus convenios, entregan todo o casi todo, en la esperanza que el martirio termine y poder estar con sus hijos., la experiencia muestra que despus de ser despojados, sobreviene una andanada terminal de denuncias falsas y presin jurdica.

Analicemos algunos puntos citados

 

       Presentan al Padre Denunciado Falsamente como Enemigo Publico Numero 1, Si se toma literalmente las denuncias y caractersticas que se le endilgan al denunciado, en una exageracin imaginativa podramos pensar que debido al tenor de las denuncias, este debiera ser ajusticiado, previas torturas como escarmiento ante los aberrantes hechos que se le adjudica

       Le agregan otras tantas morbosidades, para dejar satisfecho a quien con gran lasciva leer las denuncias a sabiendas de la irrealidad, dentro de un Sistema de aceptacin de la Gran Fabulacin que son los casos de separacin con hijos menores

       En la demanda de Divorcio, el demandante expone tantas barbaridades, que en el incidente de Tenencia, debe superarse en creatividad.

       Es usual las denuncias verbales en los Juzgados buscando convencer a los funcionarios (Juez, Secretario, Asesor de menores)

       En la demanda de Tenencia, el denunciante recurre a toda una gama de agravios y realza, lo que es sexual, desea mostrar al individuo como pervertido que representa un riesgo para los hijos

Indudablemente los Juzgados se componen por Funcionarios y empleados con su experiencia personal y frustraciones, ms la carga de una formacin Acadmica cuestionada, no acorde con la realidad del aluvin de separaciones actual. Los preconceptos y el estilo de sentencias, permite el mantenimiento de la cultura de la mentira en los juicios de Familia

 

En adelante comienzan los Peritaje Psicolgico y toda la gama de errores en el uso de las tcnicas e interpretacin

PERITAJE PSICOLOGICO

Es en los Peritajes Psicolgicos donde se localizo la mayor cantidad de quejas entre los entrevistados, por la subjetividad y el desconocimiento del tema de la desvinculacin de los hijos y las Tcnicas utilizadas.

Entre estas quejas encontramos:

       Los paps son discriminados, al igual que las mams que no retuvieron a sus hijos

       Se los obliga a reconocer como ciertas las imputaciones falsas de la otra parte

       Es mal visto en el varn, su deseo de obtener la Tenencia de los hijos y en la mujer cederla

       Sugestivos los (SIC) usados ante las expresiones de los mismos, como un llamado a duda a sus dichos y la casi ausencia en lo expresado por quien tiene los hijos y sus desbordes

       Cuando una mam no pudo, no quiso no supo retener a los hijos, estas experiencias de Peritajes son difciles, suelen recriminarles no haber retenido, aun por la fuerza a sus hijos y a pesar de dar explicaciones surgen los (SIC). Lamentablemente deben pagar el error de no cumplir con su rol de retener a los hijos a cualquier costo, violencia y denuncias falsas incluidas.

 

RELATO : Pap, 1 hijo: En los Peritajes no poda contar nada, lo que digiera era mal visto, llevaba pruebas y el psiclogo deca que all no hacan falta, le cont todo con el mayor detalle, tratando de no exagerar, quera que cuando fuera mi esposa a contar sus mentiras pudiera evaluar correctamente. Cuando entregaron la evaluacin dieron todo lo dicho por ella como cierto, tomaron sus historias para realizar el informe al juzgado . A pesar que tuvo el expediente con todas las pruebas que demostraban las falsedades, nicamente se baso en sus mentiras. El mensaje que emiti es que ella era una buena madre, que los problemas psicolgicos que tenia, incluidos los intentos de suicidio se deban a mi obsesin por estar con mis hijos y recomendaban limitar el contacto con ellos hasta que la madre se sintiera mas segura. Lo increble de mi culpabilidad por sus desequilibrios es que antes de conocernos fue internada 2 veces por esos motivos y estn las pruebas de las internaciones, En ocasiones ante las tonteras que preguntaba y las interpretaciones que hacia, dude si estaba ante un psiclogo o un paciente fugado de un manicomio.

RELATO : Pap, 1 Hijo: Obviaron 3 intentos de suicidio de mi ex - esposa antes de conocerme, uno durante el matrimonio y una internacin de mi hijo por golpes, reconocido por la madre que se descontrolo. Mi hijo me rechaza, ella le llena la cabeza, pusieron que mi hijo tiene problemas de conducta por el trato conmigo y recomiendan no reiniciar el vinculo, expresan que es mi culpa , que no se relacionarme con el nio. Desde que nos separamos nunca me dejo estar con mi hijo, pasaron desde la separacin 8 meses y nunca tuve contacto alguno, Como pude afectar al chico si nunca me dejo estar con l, tanto los Peritos como el Juzgado lo saben, consta en el expediente y es reconocido por la madre ?

En Juicios por la tenencia de los hijos normalmente el que recibe una demanda de Tenencia agraviante no tiene margen para contestar, no se contesta agraviando, no es de usos y costumbres como en el Divorcio, ya que de contestar con similares trminos el Juzgado lo ve mal, aun presentando pruebas contundentes. Los agravios y las mentiras parecen pertenecer al mundo del demandante, que esta en posesin de los Hijos.

Como en un mundo al revs, el mentiroso es el dueo de la verdad

El padre demandado sin los Hijos, queda descolocado ante las denuncias falsas, no sabiendo como proceder para dejar las cosas aclaradas. Es tanta la desesperacin por demostrar las mentiras, que pierde el objetivo principal, que son los hijos y la proteccin de los mismos, sin percatarse que justamente ese es el objetivo buscado por el demandante

Buscara los porque de tantas barbaridades sin encontrarlos. Si tiene medios econmicos o cobertura social, recurrir a una ayuda psicolgica, en los casos estudiados la experiencia no resulto positiva

RELATO : Pap, 2 Hijas: Cambie varios Psiclogos, cuando les contaba lo que me pasaba con mi esposa y el juzgado me decan que lo imaginaba, que se deba a mi estado emocional. Cuando por esas cosas que supuestamente yo imaginaba y deba cambiar de perspectiva, termine detenido por una denuncia por abuso sexual hacia una de mis hijas y viv por primera vez la experiencia de estar detenido. El da que ella me acuso de haber cometido ese delito, para mala suerte de mi esposa y de su abogada yo me encontraba en Brasil en un curso de capacitacin laboral enviado por la empresa que me haba contratado. De algo que estoy seguro es que no voy ms a un psiclogo, para locos tengo bastante con la madre de mis hijas y mis incursiones jurdicas.

Si al menos, al Padre no conviviente, le entregaran el guin teatral jurdico, sabra cual es su parte en la obra, nadie se lo dice y pasa aos queriendo demostrar la verdad y esta solo le interesa al que recibi la injuria, todos los dems la tienen clara, es de Usos y Costumbres.

 

       Una demanda de Tenencia con denuncias Falsas, trata de lograr el impedimento de contacto con los hijos

       A travs de las chicanas jurdicas, dilatan las resoluciones Judiciales

       Bloquean a travs de las denuncias falsas la restitucin del vnculo o la mejora en la relacin vincular

 

Se hace notable que el nico impedimento para tener contacto con los hijos, es que el Padre que retiene a los hijos no desea que ocurra y esto alcanza.

Un ejemplo para entender este abuso, lo podemos encontrar en una comparacin alejada de la realidad pero que sirve para entender la situacin: Ante el secuestro de un menor, se convoca al secuestrador, le preguntan si desea liberarlo y ante la negativa de cesar con el delito le agradecen la gentileza de haberse acercado a dar esa respuesta y el menor continua en cautiverio.

Como una broma macabra no faltara la resolucin, que realce alguna denuncia falsa, y mediante la mencin de estos hechos, justifique negar y/o restringir el vnculo con los hijos.

Cuando a nivel de los Juzgados se extiende la denuncia falsa hasta convertirla en una falsa verdad Jurdica

En la revisin de los Expediente Civiles, generalmente la demostracin de la falsedad de la denuncia es tan contundente que no permitira obtener una resolucin Judicial que no fuera a favor del denunciado, por lo tanto al tener que emitir los Juzgados fallos, de acuerdo al costumbrismo, le resulta inevitable citar hechos que aunque probadamente falsos, justifiquen un fallo injusto para el denunciado falsamente.

El damnificado ira a una segunda instancia Judicial (Cmara) la cual suele acompaar el fallo de primer instancia., El Padre damnificado por el Fallo intentara recurrir a la Corte Suprema, en ocasiones logra que el caso se acepte, no alcanzando que se cambie el fallo injusto, demorando indefinidamente la resolucin final.

El estado de indefensin es tal, que a pesar, que la verdad rebalsa en los expedientes, la mentira es utilizada para justificar lo injustificable, sumiendo a estos padres en un estado de abandono en todos los ordenes de su vida, extendiendo el tiempo de revinculacin con los hijos.

Si este proceso de eliminacin de un padre, se cumple en su totalidad, el denunciante habr logrado que pap o mam injuriado:

       Abandone a sus Hijos

       No pueda rehacer su vida social - laboral y afectiva

       Enferme

       Acte violentamente

       Se suicide

 

Denuncias Falsas introducidas a los expedientes de Rgimen de visitas:

       Me agredi

       Estaba ebrio/a, drogado/a

       Me amenazo de muerte

       Estaba acompaado por amigos o familiares y me amenazaron

       Se quiere robar a los hijos

       Golpea a los hijos

       Abuso sexualmente de los Hijos

       Etc.

 

En estos casos utilizan la agresividad para caracterizar a la otra parte, de esta forma, intentan impedir el contacto de los hijos con el Padre no conviviente, usando a la Justicia y a la polica como ejecutores de sus estrategias desvinculantes.

Posterior a la sancin de la Ley Penal 24.270 ( Sanciona al Padre o tercero que impidiere u obstruyere el contacto del Hijo menor o discapacitado con el Padre no conviviente ) vindose los padres que posean la custodia de los hijos, acotados en sus posibilidades de impedir la relacin filial, se incrementaron las denuncias falsas por abuso deshonesto, adjudicadas al padre no conviviente, logrando el objetivo de eliminar por orden Judicial, los regmenes de visitas extendiendo la exclusin a los abuelos.

En el caso de las denuncias del tipo de abuso deshonesto, por lgica la sufre el pap, pero se detecto casos de mams no conviviente, que se vieron afectadas por estas denuncias.

Estas clases de denuncias a pesar de no prosperar en lo habitual en lo Penal, obstruyen el vnculo por largo tiempo, mediante la accin de los Juzgados civiles o de familia.

Mientras se resuelve judicialmente la denuncia, el Denunciante somete a los Hijos a Inculcacin Maliciosa, para el rechazo del Padre denunciado

El denunciado se encuentra en una actitud de desvalorizacin. Lo denunciaron y tiene que probar que no es:

       Violento/a

       Violador/a

       Peligroso/a

 

No puede probar que es inocente, porque tampoco se puede probar lo que Falsamente se dice que es o hizo

LAS DENUNCIAS SEMI-FALSAS, son aquellas que tienen algn viso de realidad, puede ser la agresin Fsica, que quizs realizo, no en forma habitual, pero lo hizo en alguna oportunidad y fue visto por un vecino, intervino la polica, de ah usarlas como antecedente en denuncias falsas, tomando como parmetro algo que tal vez fue mutuo o circunstancial. Tal vez estas agresiones fueron durante la etapa de convivencia.(No justificamos la violencia bajo circunstancia alguna )

En la obstruccin del vnculo con los hijos, el pap o mam denunciado no suele tener antecedentes de agresin a sus hijos, pero el denunciante traslada sus problemas reales, exagerados o inventados a la relacin hijos - padre no conviviente. An en casos de personas que golpean a sus parejas, no se establece obligatoriamente, que tambin lo hagan con sus hijos.

Tampoco podemos perder de vista que una de las caractersticas del padre obstructor, es la violencia y la provocacin. Cuando describe al otro padre en la mayora de los casos, esta describiendo su propia personalidad.

Las denuncias falsas son dificultosas de enfrentar si existe una similitud con algn hecho ocurrido en el pasado y se recrea dndole un marco actual.

En una poca cuando se hacan denuncias de este tipo, se sugera a los varones ir a reuniones de Hombres Golpeadores, muchos paps que recibieron estas denuncias falsas, en el deseo de congraciarse con los Juzgados o psiclogos o Asistentes sociales, actuantes en el caso, asistan a estos grupos de autoayuda o teraputicos. Lgicamente no era su lugar de pertenencia y quedaban identificados para toda la vida como un Hombre Golpeador, engrosando una estadstica irreal, complicndose su situacin legal a futuro. No era orientado a estos grupos el pap que se probaba realmente golpeador, sino, que se inclua aquellos que por haber recibido una denuncia de esa naturaleza y sin anlisis se lo consideraba como golpeador, cuando en realidad tena dificultades por impedimento de contacto con los hijos y se le aplicaba la estrategia de la Denuncia Falsa para la obstruccin del vnculo. Tener un antecedente de aceptacin en estas reuniones, significaba una aceptacin de la Falsa Denuncia recibida.

Al requerir el rgimen de visita, la ampliacin enfrentarse a otra denuncia falsa, el antecedente lo condicionaba, poco valan los reclamos y explicar el porque acepto, su destino jurdico estaba definido.

Similar al anterior es el caso en el cual una persona no tiene problemas psicolgicos, y le sugieren ir a algn Instituto o fundacin afn y acepta, a la espera que su actitud le sume puntos ante el Juzgado, algo difcil de obtener y que la otra parte utilizara en su momento dentro del expediente en su contra.

De aceptar una ayuda psicolgica para superar el momento de conflicto vincular, es aconsejable que el profesional sea totalmente ajeno al sistema Jurdico o Institucin allegada al mismo y quedar expresamente explicado dentro del expediente que se trata psicolgicamente por el abuso que le estn cometiendo en relacin al uso de las denuncias falsas y la desvinculacin con sus hijos

Para evitar cualquier contratiempo al respecto, inmediatamente a la separacin o estando el juicio en una etapa tranquila es conveniente :

       Asistir a un centro de Salud publico y realizarse un psicodiagnostico completo , no dejando abierta la estrategia de desvinculacin por supuestas falencias psicolgicas.

 

RELATO : Pap, 2 Hijas: Durante cuatro aos impidi el contacto con nuestras hijas, me denuncio de sictico, me hicieron todo tipos de peritajes y como me salan bien los impugnaba su abogada y me mandaban a otros. En cada denuncia nunca presento pruebas, agregaba una acusacin nueva en mi contra, alcohlico, drogadicto, pervertido sexual etc. Despus de 4 aos en que me dejaron sin trabajo y no tengo donde vivir me permiten estar con mis hijas 2 horas a la semana, junto a una asistente social a la cual le tengo que pagar yo. El nico motivo por el que no poda estar con mis hijas es que la seora madre se presenta y denuncia todos los das algo nuevo.

Al comenzar un expediente relacionado con familia, es importante que el Juzgado este prevenido ante posibles denuncias falsas

Cada vez que se encuentra con una Denuncia Falsa, aun la ms leve, conteste con un escrito comunicando al juzgado, la actitud de utilizar la estrategia de la Falsa Denuncia, solicitando siempre que el juzgado:

       Coloque limites a este mtodo

       Obligue a presentar las pruebas en forma inmediata o a retirar la denuncia escrita o verbal

       Aperciba o sancione tanto a la parte denunciante como al abogado, de continuar con estos mtodos.

 

Es importante manifestar:

       La actitud psicolgica inestable de la persona que realiza este tipo de denuncias

       Pedir que esta persona sea sometida a psicodiagnosticos completos y especficos, como todo el entorno familiar que convive con los menores.

 

En el desenfreno de llevar adelante el ataque hacia el padre no conviviente, el denunciante, no solo daa moral y psicolgicamente a los hijos, pueden llegar a daos fsicos para recrear pruebas. El denunciante puede tornarse en un gran peligro para los hijos. Si las denuncias apuntan al orden sexual, probablemente se este ante un caso de abuso hacia los hijos, por parte del progenitor que las realiza o de la nueva pareja o familiar conviviente o riesgo que esto se produzca.

RELATO : Pap 1 hija: Me denuncio que yo manoseaba a mi hija en las visitas, la nena tiene tres aos, a lo sumo le limpiaba la cola cuando iba al bao. Me suspendi el juzgado el rgimen de visita, restaurndolo a los 3 meses sin poder efectivizarlo por la negativa materna. Al tiempo recib la denuncia Penal de haberla violado, me detuvieron, no se constato la penetracin que haban denunciado, como yo no la vea desde hace meses, porque la madre lo impeda, quede totalmente fuera de duda. No se puede entender que el juzgado civil diera crdito a esta denuncia por violacin, cuando todos los das me tenan reclamando que se cumpliera el rgimen de visita y que la madre una y otra vez se negara argumentando cosas sin sentido. Consegu que el juzgado me devuelva las visitas, que de poco me sirve, por que no la obligan a cumplirlo ! Viva la Justicia ! .

Es necesario eliminar el uso de estos mtodos de denuncias Falsas, relacionados con el Abuso deshonesto, que producen el consiguiente:

       Impedimento de contacto con los hijos

 

       Peritajes interminables y abusivos

 

       Sensacin de violacin en los nios , debido a la inculcacin que se les hace y los peritajes fsicos y psicolgicos a los que se ven sometidos

       Relaciones con los juzgados y asesoras de menores, que se tornan violentas

       Dao psicolgico permanente a los nios

       Ruptura de la relacin Parental

       Inculcacin Maliciosa a los hijos para que sostengan la acusacin, que asumen que realmente fueron abusados

Las Denuncias Falsas por abuso deshonesto, hacia los Hijos, pueden ser:

       Por intento de violacin

       Tocar partes ntimas

 

Las Denuncias Falsas lgicamente son muy difciles de probar, denuncias donde haba fotos, videos Pornogrficos, almanaques, etc., dieron lugar a disparatados operativos de proteccin al menor, donde luego de meses, escritos, peritajes etc., no se encontraba nada, y los menores en los peritajes decan, sobre esos elementos que supuestamente vieron, que se lo haba contado la mam o el pap conviviente o alguien de su entorno.

Conclusin nuevamente se utilizo a los hijos y al sistema jurdico para provocar la desvinculacin, en una cruzada moralista que desprotegio al menor y ocasiono grave dao al denunciado falsamente y sancin alguna al denunciante

 

Si la denuncia es de ndole sexual

       Dejar claro en el juzgado que el denunciante est rodeado de personas que pueden ser riesgosas., si tiene algn indicio probatorio incorprelo al expediente

       Pedir peritajes psicolgicos para todo ese entorno, protegiendo su integridad y la de sus hijos, estos probablemente se encuentren en riesgo de recibir por parte del denunciante o su entorno lo que a usted lo acusan.

Si ingresa en un litigio de tenencia o rgimen de visitas, si su conducta a sido intachable, ahora debe serlo mucho ms.

       Hay lugares donde no debe ir, por considerrselos moralmente dudosos

       No contactarse con personas con antecedentes delictivos

       Palabras que no se deben decir

       Actitudes que no se deben tomar

! En estos casos, no alcanza ser honesto, debe parecerse honesto y a pesar de serlo y parecerlo, probablemente le resulte dificultoso defenderse ante DENUNCIAS FALSAS!

Hay personas que luego de una separacin piensan: Estuve siempre controlado/a, contenido/a, no poda salir, ahora hago lo que quiero Ese descontrol es peligroso, ya que la otra parte puede usarlo en su contra, en la relacin con los hijos y el Juicio.

Los hijos y las relaciones afectivas del Padre no conviviente

Los Hijos perciben determinados mensajes del padre con el que conviven y del entorno, ese mensaje invariablemente tendr un componente negativo hacia el Padre no conviviente. Si le transmiten que usted es mujeriego y en ocasiones se lo encuentra en diferentes compaas, esas palabras se arraigan ms profundamente en los hijos, el mismo ejemplo en el caso de una mam no conviviente y sus relaciones.

Mantener buena conducta. No es para convencer a un juez, sino, para demostrarles a los Hijos que el comportamiento es recto. Un hijo es un juez inapelable

Tiene el derecho, es sano y recomendable vincularse afectivamente con otra persona, pero si la posible Denuncia Falsa, apunta hacia ese tipo de cosas, este atento.

Al tener una relacin afectiva firme, es conveniente blanquearla y que no parezca Furtiva y que accidentalmente los hijos la descubren o se la cuentan. Los hijos de padres separados buscan la imagen de familia perdida, pueden sentirse incmodos ante la formacin de una nueva pareja por parte de sus padres y es normal que esto ocurra, pertenece al duelo emocional.

Generalmente el pap o mam no conviviente demora en formar una pareja, al contrario del padre conviviente que la incorpora rpidamente, esto genera en el padre no conviviente un temor a blanquear una relacin, en la creencia que les puede afectar en lo legal o desacreditar ante los hijos, querindose mostrar ante estos como los preservadores de la familia y las buenas costumbres.

En relacin al Divorcio la formacin de una nueva pareja, en la incidencia jurdica es mnima, cuando esta relacin se produjo a posterior de la separacin, en el resto no es tenido en cuenta, salvo que siendo sana por ocultarla se la presente como nociva ( es factible que ocurra cuando la relacin se oculta por temor, al que dirn los hijos o el juzgado ).

Cuando comprenden el error de ocultarla, se uso en su contra judicialmente, predispuso mal a los hijos y probablemente le ocasiono el resquebrajamiento o la ruptura de esta relacin afectiva importante para la reestructuracin total de este padre no conviviente.

Si quiere representar ante sus hijos una teatralizacin de pap o mam abnegado/a, castos y puros , que entregan su vida por ellos, cometen grave error, los hijos observan a un ser deteriorado, vapuleado, partido, con rencor, atado al pasado, sin presente y sin futuro, temerosos de ellos, hasta el punto de ocultarles, negarles o no valorando una relacin que les hace bien.

Si despus de una separacin con graves conflictos de relacin con los hijos, encontr un trabajo rentable, amistades que reconfortan, y una pareja que a pesar de todos sus defectos y conflictos legales, econmicos etc. es el mayor tesoro que podr brindarle a sus hijos que esperaban ver al pap o mam destruido/a, fracasado/a y sin proyeccin. Bien vale la pena protegerse ante este tipo de denuncias falsas del mbito de lo privado realizadas ante los hijos, brindndoles una imagen mejorada. La mayora de los padres que fueron obstruido no han podido recuperarse por no ser capaz de reconocer que a pesar de todo lo sufrido, denuncias falsas incluidas, pueden ser feliz con algo o con alguien escapando del laberinto de los expedientes judiciales.

La persona que obstruye el vnculo, esta cargada de irregularidades en su vida diaria, no se defienda solamente, manifieste esas inconductas comparada con la correcta lnea de accin suya, sin necesidad de exponerlo constantemente ante sus hijos.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Cuando observe un indicio de posible DENUNCIA FALSA:

       Ponerse en alerta inmediatamente

Adelntese siempre, para eso tiene que analizar a la persona con la cual est litigando y su abogado

       Si usted baa a sus hijos, comentelo por escrito como la forma en que se esta haciendo cargo del aseo de los nios, a pesar de ser una exageracin se detectaron varios casos de denuncias de abuso sexual, basadas n el aseo de los nios

       En los escritos comente el tipo de trabajo que realiza en lo habitual, explique si esta labor puede llamar a duda

 

El Sndrome del padre impedidor, se caracteriza, que esta persona le suministra permanentemente indicios de lo que va a realizar, este atento. Algunas personas reciben una denuncia falsa y no le dan importancia, otras, gastan todas sus energas para desenmascararla y restan importancia al resto del expediente. Es inconveniente desgastarse en tratar de demostrar la falsedad de las denuncia y demorar el tema principal que es la revinculacin normal con los hijos, rgimen de visitas, tenencia, etc.

No es fcil enfrentar las denuncias falsas, muchas veces son Penales, puede existir riesgo de perdida de la libertad y debe prestarse suma atencin, aunque momentneamente demore el expediente civil en relacin al vnculo con los hijos.

Una causa Penal abierta prcticamente paraliza la Civil

 

Es usual que el padre que recibe denuncias falsas, deje pasar la demanda contra quien lo denuncio, siendo un grave error, una vez desvinculado de la misma, accione Penal y Civilmente contra el denunciante y los falsos testigos.

Cuando hay una denuncia falsa, en la cual la otra parte no presenta pruebas, no debe perder la calma pues demorara el Civil.

El Padre impedidor es sumamente litigioso, es conveniente demostrarle que sus actitudes de denuncias falsas pueden terminar comprometindolo/a para que cese con las mismas.

Testigos falsos es normalidad en juicios de familia, tolerarlo para el damnificado no debe serlo

DE PERVERTIDO A SEOR

Ocurre que la denuncia, ms agraviante, ms terrible, el padre mas sictico, mas agresivo., donde es tal la peligrosidad en el contacto con los Hijos, que debe ser en acompaado de Asistentes Sociales, Oficial de justicia, con testigos a las visitas, impedido el contacto por resolucin judicial, sometido a interminables peritajes etc., en el escaso tiempo otorgado para una audiencia, en un arreglo de partes, esa persona deja de ser todo lo peligrosa que representaba, y se restituye la relacin. Esto demuestra que el Sistema Jurdico conoce perfectamente el uso de las denuncias falsas y las estrategias desvinculantes y se presta solidariamente a tal deleznable accin.

Relato : Pap, 1 Hijo: Me acusaron, estuve detenido, no pude ver a mi hijos por 18 meses, pase por cuanto peritaje psicolgico exista, en algunos de ellos me hacan aparecer como el peor de los monstruos, solo basados en los dichos de la madre de mi hijo. En el Juzgado Civil parecan convencidos que era peligroso. El abogado de mi ex-esposa le renuncio por estar cansado de soportar sus desplantes. Me restituyeron la relacin con mi hijo, tras una audiencia en la cual me vi obligado a ceder la Tenencia, una cuota alimentara que no podr abonar, acordar el divorcio de mutuo acuerdo, cuando por pruebas estaba a favor mo, un rgimen de visita de 6 horas semanales y el compromiso del abogado de ella, que a partir de all se acabaron las denuncias falsas y las agresiones por parte de su cliente. No les creo nada , pero con tal de volver a ver a mi hijo, darle un beso, acepte cualquier cosa. Cuando sal de la audiencia me trataban de seor, en el escaso tiempo de 2 horas que duro la audiencia pase de pervertido y violento a ser un Seor, si hasta el Juez me palmeo la espalda al terminar la audiencia. Sal asqueado, pero puedo empezar a estar con mi hijo.

 

El problema no es el grado de agresividad de la denuncia, sino, que el denunciado se dispersa y empieza a desgastarse, se desequilibra y pierde el control personal y por lgica la supervisin de los expedientes.

En las audiencias, las denuncias que estn dentro de los expedientes normalmente no se toman en cuenta, saben los funcionarios la poca realidad que tienen. La lgica tendra que estar presente en no permitirlas o proteger al denunciado falsamente.

Cuando hay peligro de denuncia falsa y se sale con los hijos, producida una revinculacin, se debe tomar una serie de recaudos, es usual que el obstructor aproveche la revinculacin a la que fue obligado aceptar, para crear una denuncia de abuso sexual que le permita cancelar por medio Judicial el vinculo de los Hijos con el padre hasta all obstruido, en estos casos cuando se trate de menores de 4 aos es recomendable no salir mucho tiempo solos, ir con amigos, testigos, durante las primeras salidas. Crearle a la otra parte la imposibilidad de la denuncia falsa, por lo complicado de poder probarla, habiendo testigos y que al mismo tiempo quede al descubierto su metodologa. Cualquier prevencin es poca, se detectaron gran cantidad de casos en los cuales los acompaantes tambin fueron involucrados en las denuncias falsas por Abuso deshonesto. Incluidos Asistentes sociales que supervisaban las visitas.

Relato de Asistente Social: Fui nombrada por el Juzgado para supervisar la revinculacin de un pap con el hijo de 2 aos , el tiempo era de 1 hora, en una Pizzeria. El nio quiso ir al bao, el pap lo iba a llevar, le suger que no lo hiciera para evitar problemas y lo lleve yo, Termino la visita y lo retiro la madre que estaba esperndolo en la puerta. Al da siguiente me entero que haba una denuncia que el nio haba sido violado y se lo acuso al pap. Los peritajes probaron que hubo penetracin anal, aunque hicieron la observacin que tenan dudas que all sido con el miembro viril, mas se asemejaba a la introduccin de un objeto. El pap no estuvo solo con el nio, fue devuelto a la madre y el nio quera seguir estando con el pap. El pap fue detenido y condenado por violacin, a pesar que se constato que de haber sido penetrado por el padre, habra sido daado gravemente. Al presentarme como testigo y defender al joven ante esta injusticia fui agraviada de todas las formas e intentaron involucrarme. Lo lamente mucho pero soy muy mayor, no pude soportar las presiones, haba algo muy sucio alrededor de la madre de este chiquito , estaba definido que el pap tenia que ir preso. Renuncie a mi trabajo, el pap continua preso, duermo con sedantes, crame que no pude hacer mas de lo que hice.

Actuacin de profesionales en complicidad en las denuncias Falsas

Cuando el abogado o psiclogo actuante en la denuncia Falsa, junto al denunciante, observa a la otra parte que se est previniendo, comienza a retirar el mtodo de la denuncia falsa. Indudablemente el riesgo de verse involucrado, comparada con el ingreso econmico que le puede aportar su gestin, mas el trato continuo con una personalidad conflictiva con situaciones personales no resueltas, que utilizan a otros para descargar sus rencores y conflictos, hace que estos se retiren y es cuando las causas comienzan a deslizarce por carriles normales, hasta que el padre obstructor encuentra a otros profesionales de caractersticas similares.

Las personas que acompaan en regmenes de visitas, deben ser informadas de los riesgos de ser denunciados falsamente

       Existen denuncias que involucran a los hijos y suelen llevarlos a testimoniar ante un juzgado o un asesor de menores, esa actitud causa gravsimos daos psicolgicos a los menores, al colocarlos como acusadores del padre no conviviente. llegara el da que esos expedientes estn en manos de los hijos, ya que lo que se escribe en una presentacin Judicial, tambin se traslada al entorno y se les muestra a los menores algo denunciado falsamente como algo verdico por estar en un expediente en el Juzgado y ellos se vern involucrados acrecentando la inculcacin maliciosa con un estado de culpabilidad de los nios y de falsa lealtad hacia el denunciante..

 

       En relacin a las denuncias por agresiones, jams se debe responder ante un golpe o un insulto, es comn preparar una provocacin para llevar al padre que va a visitar a sus hijos a reaccionar violentamente. Si recibe una agresin fsica qudese en el piso, no se levante hasta que llegue la Polica o una ambulancia, siempre que este acompaado o halla testigos imparciales. De no haber nadie debe tratar de irse lo mas rpido posible, la caractersticas de paps o mams impedidores de vnculo y su entorno es la extrema violencia, puede correr riesgo su vida. Ante algn tipo de agresin vaya inmediatamente a la comisara y labre una Exposicin Civil o Denuncia Penal, si justificara lo ocurrido, es comn que al retirarse usted, el agresor concurra a la comisara y realice una denuncia en la cual ser protagonista de un hecho delictivo del cual se enterara cuando sea citado por la comisara o el Juzgado interviniente.

 

Hay posibilidades de recibir una DENUNCIA FALSA por agresin:

       Qudese lejos del Padre conviviente

       No levante los brazos, cualquier movimiento que haga puede llegar a decirse que quiso agredir o agredi

       No ingrese en la casa de la otra parte sin testigos

       El domicilio de visita pudo ser el hogar conyugal, ya no lo es

       Antes de ir al domicilio pase por la comisara, realice una exposicin civil, sobre lo que va a realizar y en que consiste el temor, para justificar una exposicin civil previa

 

En un Peritaje Psicolgico suele tomarse como veraz cualquier DENUNCIA FALSA realizada por aquel que tiene los hijos, tome todos los recaudos para que esto, este debidamente controlado por un perito de Parte, con experiencia en el tema de los divorcios destructivos y las denuncias falsas

 

       Si un Peritaje esta mal hecho o es dudoso pida explicaciones de uno o varios puntos no claros, Impgnelo, no deje nada que conduzca a pensar que a travs de ese peritaje, algo de verdad tiene el que hizo la denuncia

El tema de los vnculos de Familia a posterior a la separacin de los Padres, sufre de un gran desconocimiento a nivel de la Psicologa y el Derecho, la formacin que reciben a nivel Universitario y post-grado , usualmente se caracteriza en mantener conceptos cercanos a los errores conceptuales sugeridos al comienzo del presente texto.

De lo anterior deducimos que la problemtica de familia tiene un amplio factor de falta de formacin o informacin subjetiva a nivel de estudios y perfeccionamiento.

En el marco de investigacin de la problemtica de los vnculos de los hijos con el padre no conviviente, APADESHI realizo por medio de la Lic. Susana Pedrosa de Alvarez, investigadora psicolgica de la Institucin un trabajo relacionado con las DENUNCIAS POR ABUSO DESHONESTO DE MENORES, analizando la interpretacin de los que son considerados especialistas, mtodos de anlisis y el mal uso de las Muecas anatmicas, como mtodo de validacin de abuso sexual. Parte de la investigacin realizada la brindamos a continuacin.

EL DIAGNOSTICO DE ABUSO SEXUAL INFANTIL

Una prctica controvertida ante las denuncias errneas ( falsas)

 

Sobre Denuncias por abuso sexual errneas (falsas), Horner *, realiz en el ao 1993 un interesante estudio en relacin a un caso de denuncia materna de Abuso Sexual en el transcurso de un proceso de litigio por TENENCIA Y REGIMEN DE VISITAS.( ver Horner * ,1993)

LA INVESTIGACIN DEL AUTOR SE DESARROLLO MEDIANTE LA INCLUSIN DE TRES GRUPOS:

Psiclogos, Asistentes sociales y otros profesionales de la salud, especialistas en el rea del Abuso sexual Infantil, de los cuales 43 eran mujeres y 5 hombres. Se les present el caso de Melissa, una nia de 3 aos, material clnico que consista en:

 

(a) La reproduccin de las sucesivas denuncias de la madre por abuso sexual ubicando como perpetrador al padre

(b) Las 4 evaluaciones peditricas en las que no se constat victimizaciones sexuales en la menor

(c) Dos testimonios poligrficos que exculparon al padre en el proceso legal

(d) Los informes policiales sobre la investigacin de las denuncias maternas, que arrojaron tambin resultado negativo

(e)    El Informe de una terapeuta, en rol dual de ser terapeuta de la nia y tambin el consultor tcnico de la parte acusadora y que estaba focalizado

sobre El trauma de un posible abuso sexual (sic), en el que no se efectu la evaluacin del padre, ni de la relacin paterno-filial

(f) Un detallado informe verbal del Profesional que realiz la evaluacin forense del caso

La denuncia materna se origin aparentemente en muchas circunstancias:

(1) Melissa hizo comentarios sobre el vello pbico de su padre

(2) Melissa se opuso en varias ocasiones a permitir que su madre le cambie los paales

(3) Verbalizaciones de la nia durante el cambio de los paales .. papito me lastim mi gina , as llamaba la nia a la zona vinculada a la limpieza esfinteriana y anal

(4) El descubrimiento en la orina de la nia de lo que para la madre era sangre y que no fue confirmado por las examinaciones Peditricas

(5) Pesadillas de contenidos imprecisos que la nia haba sufrido anteriormente

 

La evaluacin del Profesional Forense se realiz segn el modelo en prctica en Estados Unidos que coincide con el usado por l Cuerpo Mdico Forense en Argentina, consistente en entrevistas con:

 

       Los padres

       El nio

       Vinculares del nio con ambos Padres

 

El Profesional forense incluy material en video-tape, y present muchos extractos de las entrevistas de la nia con su padre, proveyendo detalles:

       Del desarrollo evolutivo de la nia

       De la naturaleza de su relacin con cada uno de los padres

       Del psicodiagnstico de cada uno de ellos

 

Luego de aclarar las dudas de los profesionales en cuanto a los datos psicoclnicos a considerar, administr a los participantes un cuestionario, en el cual deban reflejar su estimacin de la probabilidad, que la nia haya sido abusada sexualmente por su padre y la eleccin de seis posibles recomendaciones dirigidas a la Corte, en relacin a la futura vinculacin de Melissa con su padre.

Las recomendaciones obtenidas fueron:

 

(1) La terminacin de los derechos del padre a tener algn tipo de contacto con la nia

(2) Rgimen de visitas, con supervisin de una Asistente Social

(3) Rgimen de visitas, supervisado mientras se realizan estudios adicionales

(4) Rgimen de visitas, no supervisado, pero sin permanencia en el hogar paterno en el horario nocturno

(5) Rgimen de visitas, no supervisado, con permanencia en el hogar paterno en horario nocturno, es decir rgimen de visita comn y razonable

(6)    Otorgar la tenencia de la nia al padre

 

Los resultados indicaron que en los diferentes grupos, la mayora estim que el abuso sexual de la nia se haba producido, resultando un diagnstico errneo, al que se denomina FALSO POSITIVO DE ABUSO SEXUAL.

La no victimizacin de la nia se haba comprobado por intermedio de la Ciencia Jurdica durante el proceso legal y por hechos posteriores surgidos en la investigacin procesal que no fueron suministrados a los profesionales.

La gravedad de los resultados de la investigacin de Horner *, es mayor si se tiene en cuenta que los sujetos elegidos para la investigacin tenan una experiencia en el campo del Abuso sexual, que variaba entre 8 y 12 aos. El autor destaca, la seguridad y la confianza de los profesionales en sus propios diagnsticos errneos y sus enrgicas convicciones en la culpabilidad del padre.

APADESHI

 

 

 

APADESHI

La idea que flot entre los profesionales, fue que algo haba pasado entre el padre y su hija. Por otra parte, la minora de los profesionales sostuvo la opinin, que el abuso no haba ocurrido y lo asociaba al hecho de que la madre tena intenciones de expulsar al padre de la relacin con su hija y simplemente haba fabricado la denuncia. Otros expertos haban percibido que la madre era sincera en sus temores pero estaba mal asesorada por la profesional interviniente.

Algunos de los Profesionales :

       No pudieron justificar que tipo de victimizacin haba sufrido la nia, ni fundamentaron sus conclusiones, pero estuvieron convencidos de que algn tipo de acto abusivo haba sido cometido por el progenitor

       Otros intentaron justificar desde el material clnico actos perversos de sodoma y cunnilingus

 

Esto fue de particular inters para el autor, ningn dato clnico, ni el informe de la terapeuta y consultora de parte, que especific la posibilidad de Abuso sexual o los dichos de la madre, daban sustento emprico a esta ltima conclusin.

La investigacin de Horner * gener muchas controversias y comentarios en el mbito profesional de Estados Unidos

En su estudio, Horner * destaca que ciertas creencias de los profesionales, condicionaron su juicio clnico a la manera de obstculos en la comprensin del caso concreto. Los informes de la madre no suministraron sntomas especficos de Abuso sexual. Por Ejemplo:

       Hechos como las pesadillas que son comunes en los nios de 3 aos

       La negativa de la nia a quitarse los paales, que podra guardar relacin con sntomas sealados por Finkelhor * de la negativa del nio a desvestirse, por estar relacionado esto al trauma de la victimizacin, pero que es tambin muy habitual en los nios durante el perodo de uso de paales

 

!Estas conductas, sin embargo fueron consideradas como indicadores de abuso sexual !

Algunos profesionales, sustentando la creencia de que el nio nunca miente, interpretaron los dichos de la pequea de que papito me lastim mi gina como una revelacin de Abuso sexual, y as, malinterpretaron el significado de la frase que aludira al cuidado corporal de la nia practicado por el padre y no a una victimizacin sexual.

Esto plantea la posibilidad de que las inferencias de los adultos, sobre los dichos de los nios puedan deformar su verdadera realidad objetiva, comenzando por:

       La interpretacin de la madre de los dichos de la pequea, que confirmaran la maldad y perversidad del padre

       La interpretacin que agregan a posteriori los profesionales, como indicador de la revelacin infantil de Abuso sexual

 

Coincidimos con Horner * al destacar que la conclusin ms grave de la investigacin, es que la denuncia de Abuso sexual por s misma, sin confirmacin ni sustento legal o clnico, Implic, que la mayora de los profesionales recomendasen la suspensin del vinculo y la limitacin de los derechos de visita del padre y de la hija. Esto tiene importantes implicaciones legales, ya que an en ausencia de hechos probatorios, los profesionales procuraron impedir la relacin, sin considerar perjuicios psicolgicos, emergentes en caso que la menor no hubiera sido victimizada por el padre, los que podemos resumir en:

 

(a) El deterioro de la relacin de apego de la nia a su padre

(b) La inscripcin en el discurso familiar del progenitor como victimizador de su hija

(c) La consiguiente inscripcin de la pequea como vctima de incesto en el discurso familiar y secuelas psicolgicas esperables

La crticas que realizan Horner * y Guyer * a los profesionales de esta rea son:

(1) La incapacidad para hacer distinciones entre indicadores de validez diagnstica sustancial y hallazgos circunstanciales

(2) No entender que deben ser omitidas las opiniones subjetivas cuando los profesionales realizan sus informes

Estos Autores opinan, que los expertos en Abuso sexual, deberan ser omitidos en todo rol de decisin dentro del proceso judicial ( ver Yates *, Alayne *).

El estudio tambin reflej:

! La obstinada rigidez de las opiniones de los profesionales, que en su mayora optaron por restringir el contacto del padre con su hija, an sin suficientes elementos y presumieron la victimizacin pese a la endeblez de las pruebas !

Las evaluaciones de este tipo son problemticas por la complejidad de la tarea y por ser el material conflictivo en s mismo ya que se trata del Tab del Incesto. La tarea se complica an ms por la falta de pruebas, ausencia de testigos y principalmente porque el nio realiza la supuesta revelacin del abuso ante la madre que es quien est litigando contra el padre al que quiere escindir de la relacin con los hijos. Por ello, conscientemente o sin advertirlo la madre puede sugestionar al nio, ya que tpicamente transcurre un lapso prolongado desde la supuesta revelacin del hecho y la evaluacin forense de los nios, lo que facilita que el nio sea sujeto a las presiones familiares.

 

Tambin existe una contaminacin de los recuerdos originada en:

       Las mltiples evaluaciones

       Los clsicos interrogatorios del grupo familiar conviviente y de los abogados

 

Todo ello, agrega otras tantas inferencias al caso, como se destaca ms adelante y puede alterar y deformar el recuerdo original del nio sobre el suceso alegado. (ver Loftus *)

Est poco estudiado en nuestro medio el tema de las acusaciones errneas sobre Abuso Sexual, resultando un problema de trascendencia nacional en los Estados Unidos.

       En el encuentro Anual de la Academia Americana de Psiquiatra del Nio y del Adolescente del ao 1993, Andr Derdeyn *, Arthur Green * y William Bernet * conjuntamente con el ya mencionado Horner *, haban aconsejado cautela, para asumir la veracidad de una denuncia de Abuso sexual en el contexto de un litigio por tenencia y/o rgimen de visita

 

En este Encuentro cientfico tambin se dio una relevante importancia a los descubrimientos de Elizabeth Loftus * sobre la implantacin de falsos recuerdos sobre Abuso sexual, y a las denuncias de la Fundacin del Sndrome de la Falsa Memoria que nuclea a vctimas de Tcnicas psicoteraputicas inductivas de falsos recuerdos de abuso sexual. (ver Yates Alaine * 1993), temas que abordaremos en forma separada a posteriori.

 

EL ABUSO SEXUAL Y LA CONTROVERSIA ENTRE CONOCIMIENTOS CIENTFICOS Y LOS PROCEDIMIENTOS DE EVALUACIN

Dado que el tema del Abuso sexual es una nueva rea de prctica se generan fcilmente controversias, ya que los conocimientos cientficos en que se basan las evaluaciones y los procedimientos para la prctica no estn bien desarrollados y porque los problemas emergentes siempre son motivos de acaloradas discusiones y conflictos altamente emocionales entre las partes. (Ver Murray Levine *, Elizabeth Anderson *, Louise Ferreti * y Karen * ,sept. 1996)

Los autores ya mencionados, indican que en los Estados Unidos las denuncias de victimizacin sexual necesitan corroboracin, el solo testimonio de la vctima es legalmente insuficiente como prueba sustancial en las cortes de familia o en las cortes criminales, motivo por el cual se puede solicitar la participacin de profesionales en el rol de corroboradores para el tema de Abuso sexual infantil (Best * , 1990 ).

Algunos estados piden tambin el agregado testimonial de parientes, maestros, oficiales de polica, servicios de proteccin infantil y otros (Younes * , Besharov *, Peterson, & Wrubel *, 1988 *)

Hearsay * consider que el testimonio por corroboracin es legalmente insuficiente para sostener una denuncia por Abuso sexual, en Nueva York, se solicita el testimonio de un especialista de la salud Mental, para evaluar si la calidad del testimonio del nio es compatible con las caractersticas del Sndrome del Nio Sexualmente Abusado descripto por Sgroi *. Esta evaluacin es aceptada por la jurisprudencia de este Estado como suficiente corroboracin legal del testimonio del nio. Esto es rutinario para las autoridades de los centros de Proteccin infantil cuando realizan la evaluacin psicolgica.

El profesional puede ser llamado a corroborar la sospecha y entonces el nio podra no tener que testificar, el testimonio basado en el examen es denominado testimonio de validacin y los expertos son denominados validadores (Levine * & Battistoni * 0, 1991)

Comentando sobre la validacin del testimonio, el Juez Gallet escribi ... en falta de una perfecta evidencia es aceptable como validacin del testimonio en casos de abuso sexual... (Gallet *, 1989, p.481; cf. Bulkeley *, 1988; Levy * 1989)

EL TESTIMONIO DEL PSICOLOGO Y SU VALORACION JURIDICA

Al Psiclogo como validador no le compete testificar mas all de que si el Abuso probablemente ocurri. En algunas Cortes no criminales de Estados Unidos los profesionales pueden testificar sobre la probable identidad del abusador y sobre la credibilidad del nio. El valor que pueda tener este testimonio como prueba no ha sido revisado definitivamente por las Cortes Estatales de ese Pas, pues desde lo psicolgico, no existe evidencia cientfica que los denominados Factores de Sgroi (que son signos de distress infantil, muy generales e inespecficos) tengan una relacin franca y directa con el nio abusado sexualmente y puedan ser utilizados para diferenciar entre nios abusados y no abusados sexualmente, ya que tambin pueden aparecer cuando hay trastornos emocionales por otras causas.

El diagnstico segn la verificacin del Sndrome de Sgroi, no sera vlido si el nio ha sufrido la exposicin a algn otro hecho traumtico, aunque no guardara relacin con un Abuso sexual o si la revelacin del Abuso no es espontanea, es decir libre de induccin o sugestin por parte de un adulto. ( Ver Murray Levine *, Elizabeth Anderson *, Louise Ferreti y Karen * ,sept. 1996 )

Es necesario diferenciar dos disciplinas:

       Clnica de Nios

       La evaluacin forense

 

 

APADESHI

 

Una base razonable para iniciar tratamiento, no es lo mismo que una evidencia probativa o la adjudicacin de un hecho criminal, el psiclogo clnico puede comenzar el abordaje teraputico con la hiptesis de la probabilidad de Abuso sexual, tomando los datos que emergen del discurso familiar y realizar las correspondientes aproximaciones tcnicas.

Diferente es el punto de vista legal, en el que los dichos del nio son usados para corroboracin en primer lugar y deben ser analizados dentro del contexto especfico que en estos casos son los litigios por tenencia y rgimen de visitas. (Levine & Battistoni *, 1991)

El propio Sgroi * (Sgroi *, Bunk * & Wabrek *, 1988) ha clarificado y moderado su posicin originaria sobre la posibilidad de usar los signos de validacin .... Segn cada caso, nosotros hemos visto sntomas de depresin, aislamiento.... y muchos otros sntomas como un signo de que el nio que los exhibe ha sufrido un distress o un una perturbacin causada por varias razones. Una de estas razones podra ser una victimizacin sexual... (p.11) .

Sgroi * y sus colaboradores describen otros sntomas ms directos de victimizacin, que son los comportamientos sexuales como:

       Masturbacin excesiva

       Promiscuidad

       Abuso sexual repetitivo por diferentes personas

 

Estos signos sirven de directos indicadores de distress emocional, asociados con una historia de abuso sexual. ( ver Murray Levine *, Elizabeth Anderson *, Louise Ferreti y Karen *, sept. 1996 ).

Desde una perspectiva ms escptica, Levy * (1989) es muy crtico en relacin al uso del testimonio cientfico para probar si existi victimizacin sexual. Considera que los juzgados en las Cortes de familia de los Estados Unidos estn tan inclinados a proteger a un menor, que le prestan una menor consideracin al hecho de que un Padre inocente pueda ser objeto de una falsa denuncia y que el nio sea victimizado por el Sistema Legal, a perder la relacin paterna.

Levy * opina que una evidencia endeble puede tener mayor o menor incidencia segn el contexto, y en este punto, las investigaciones ya descriptas de Horner * confirman su evaluacin. Levy * destac que el evaluador acepta la idea de que en el caso de Abuso sexual, el menor nunca miente y que sus retractaciones y negativas posteriores son expresiones del sndrome de acomodacin (Summit *, 1983). Segn Levy *, estas creencias de los profesionales direccionan a veces errneamente la seleccin de datos en la evaluacin.

Levy * es escptico de la capacidad del psiclogo o del psiquiatra, para la evaluacin sobre Abuso sexual, por la ausencia de validacin cientfica, es decir de tcnicas objetivas que pudieran dar indicadores teststicos que confirmen la existencia o no de Abuso sexual.

Desde una perspectiva tica, para respetar los derechos bsicos de los nios que sufrieron severas victimizaciones de Abuso sexual y de los que son involucrados en una denuncia errnea del mismo tenor, el psiclogo debe plantear con honestidad y humildad los lmites de su rol y los de su pericia. (Asociacin Americana de Psiclogos ,1981, Principios 2do.,4,5g,6,6a y 6b ,ver Melton * y Wilcox *)

Estos principios se reflejan en el Cdigo de tica de la Asociacin de Psiclogos de nuestro pas de la siguiente manera:

...Punto I) La actividad del psiclogo est sujeta al Cdigo de tica en todas las funciones relacionadas con su trabajo, como es el caso de la elevacin de Informes. En tal sentido, y teniendo en cuenta el Cdigo de tica :

... b) Sus evaluaciones, recomendaciones, declaraciones, informes psicodiagnsticos, o informes en general, se basan en informacin y tcnicas (incluyendo entrevistas personales al individuo cuando sea apropiado) suficientes para proveer sustentacin apropiada para sus hallazgos...

Estas aseveraciones se fundamentan en lo que la Lic. Renata Frank de Verthely, titular de la Ctedra de Tcnicas Proyectivas de la U.B.A. llama: ... La objetividad de los tests en comparacin con la evaluacin ms subjetiva que el clnico hace en la entrevista, si bien son tareas complementarias y no excluyentes. Esta mayor objetividad de las tcnicas le otorgara una mayor precisin cientfica a la tarea, y la jerarquizara respecto a otros mtodos (...) de no utilizar tcnicas objetivas ,.

.. siempre se corre el peligro de una doble selectividad ms o menos inconsciente: la que hace el paciente al presentar el material y la del entrevistador al registrarlo e interpretarlo. Los tests, en cambio, al sistematizar un segmento limitado de conducta, permiten obtener de todos los pacientes las mismas categoras de relacin, lo que posibilita comparaciones directas de los datos...

Volviendo al mencionado Cdigo de tica, este indica:

... c) Los informes o testimonios forenses que los psiclogos realizan en forma oral o escrita acerca de las caractersticas psicolgicas del individuo slo pueden llevarse a cabo despus de haber realizado un examen adecuado para sustentar sus declaraciones o conclusiones. Cuando a pesar de los esfuerzos razonables, tal examen no es factible, los psiclogos dejan aclarado el efecto que esta informacin limitada tiene sobre la confiabilidad y validez de sus testimonios e informes y el alcance de sus conclusiones o recomendaciones...

El Psiclogo solo puede expresar en el informe que expide, lo que le consta a partir de su conocimiento cientfico, es decir, a partir de las tcnicas objetivas, cuyo manejo es la esencia de su competencia, fuera de ellas, tiene la obligacin tica de destacar que son juicios inferenciales, por lo tanto especulaciones subjetivas y no avalados por el conocimiento cientfico. Si el psiclogo no respeta los lmites de su competencia y se excede de los propios lmites de su prctica, existe un riesgo de dao social y se vulnera la Justicia. (Asociacin Americana de Psiclogos, 1981, principios 2 y 4, artculo ver Melton y Wilcox p.1227 y tambin Cdigo de tica de la Asociacin de Psiclogos.)

Sobrepasar los lmites de la Pericia afecta adversamente la integridad del proceso legal, as como expresar opiniones no justificadas o avaladas por el conocimiento especializado, viola los cnones de la tica profesional y tambin viola las reglas del testimonio legal. ( Melton * y Wilcox *, 1989).

Para explicar esto ltimo, nos referiremos al Testimonio

Como regla general, el testigo no puede ofrecer ninguna opinin o inferencia en su testimonio, y ser facultad del Juez determinar el significado y el valor de sus dichos. En caso que el Juez, considere admitir la opinin de un Perito como testigo experto, sta debe estar basada en sus conocimientos tcnicos y cientficos, es decir en su competencia. Como ya hemos destacado, deben ser cuidadosamente sealadas al Juez interviniente las inferencias, deducciones, opiniones, etc. y consecuentemente su carcter limitado.

Creemos que en muchos de los casos, los lmites de la competencia del rol del psiclogo no son adecuadamente expresados por los profesionales, este punto es ms dramtico en el caso del Abuso sexual de nios ya que no est establecido claramente un Sndrome de Abuso Sexual .

Especificar las caractersticas psicolgicas presentes en un caso de victimizacin sexual infantil es muy problemtico para los investigadores y cientficos, tal como ya hemos visto en los autores arriba mencionados. Esta imposibilidad se debe a que existe una variacin enorme y un gran desacuerdo entre los investigadores y especialistas sobre cules son los tpicos sntomas de abuso sexual que podran integrar un posible perfil del nio abusado. ( Ver Cuadro pg. 7)

Oberlander * sostiene conceptos similares y muestra que en ausencia de un sndrome especfico de Abuso sexual, algunos evaluadores utilizan la entidad nosolgica de Stress post-traumtico para explicar las consecuencias del Abuso, pero que tampoco esta constelacin de sntomas fue considerada suficientemente especfica ya que se presenta tambin en otras situaciones traumticas. (Walker *, 1990 citado por Oberlander *, 1995)

Autores como Melton * y Wilcox *, citando a Bulkley *, destacan que la tendencia actual en los Estados Unidos es la exclusin de los testimonios de los expertos Psiclogos y Psiquiatras en los casos de Abuso sexual, y que el testimonio sobre sndromes no debe ser admitido porque ste es engaoso en muchos aspectos. Adems realizan las siguientes consideraciones:

Primero: El hecho que el nio honestamente se perciba como abusado, (tema de primer orden y de significancia clnica), no es necesariamente indicador que realmente se haya cometido delito contra su persona. Esto se debe a que el nio tambin podra estar envuelto en complejas situaciones familiares y ser persuadido o sugestionado a creer que un adulto actu con perversidad y connotar un gesto sin significado sexual como un contacto abusivo. Encontraramos entonces que el nio no miente sino que atribuye al adulto una intencionalidad ajena a los hechos y es inducido tal vez inadvertidamente, por otros adultos, familiares e incluso profesionales de la salud.

Segundo: El hallazgo de sntomas congruentes con un hecho de victimizacin sexual infantil, no presupone automticamente la identidad del autor

Tercero: El ya mencionado sndrome del nio abusado ( Sumit *, 1983) tiene graves fallas, porque no posee una sustentacin cientfica. Las investigaciones relacionadas con abuso sexual infantil, como veremos ms adelante, contradicen algunos puntos del mismo y en otras ocasiones lo confirman slo parcialmente. El sndrome del nio abusado est basado en intuiciones clnicas ms que en datos empricos, por lo tanto, en el presente estado de la Ciencia, puede ser usado para plantear un tratamiento o una hiptesis clnica, pero pervierte el proceso legal si es considerado como elemento de validacin o de prueba sobre si existi o no abuso. Es decir, si es considerado poseedor de un grado de certeza que no le es propio. (Amber B *, 1987; People * vs. Beedsoe *, 1984)

Cuarto: Con datos comprobados estadsticamente se determin que aunque el Abuso sexual tiene efectos iniciales observables en muchas vctimas, muchos otros nios abusados no han exhibido sndromes identificables (Browne * y Finkelhor *, 1986). Algunos indicadores, que fueron tomados en forma clsica, por ejemplo las pesadillas que estaban presenten en los datos psicoclnicos de la investigacin de Horner *, son muy comunes en todos los nios y se presentan generalmente en una determinada etapa evolutiva ( Melton * y Hardgrove *; Schwerder * ,Gordon * y Hawick *, 1983)

Con lo cual, y como ilustra el caso de Melissa, es muy probable que los nios exhiban comportamientos que puedan ser utilizados como indicativos de abuso, no habiendo sido abusados. Teniendo en cuenta que los investigadores y profesionales de la salud an no han llegado a un consenso vlido en el tema de la existencia o no de un sndrome especfico de Abuso sexual, no resulta razonable que se realice un sofisticado debate sobre sndromes dentro del mbito legal.

Finalmente, Melton * y Limber * opinan que las reiteradas evaluaciones producen lo que Elas Neuman * llam re-victimizacin del nio y destacan que las intervenciones de los Psiclogos deben ser para apoyo a las vctimas. Segn estos autores, los Psiclogos deberan ser alejados de todo rol en los casos de Abuso sexual, como tambin plantearan Horner *, Guyer * y Gardner *. Aquellos sostienen que como Perito, el primer inters del Psiclogo debe ser el control de su pericia y la cuidadosa delimitacin de los alcances de su conocimiento especializado.

Nosotros agregaramos

La especificacin de estos lmites a los que solicitan sus servicios profesionales, ya que omitir esta aclaracin en el plano legal, es elevar a la categora de prueba una opinin subjetiva, una especulacin no fundamentada en conocimiento cientfico.

Los psiclogos y profesionales de la Salud, que intervengan en evaluaciones sobre las caractersticas de los nios abusados no estarn violando principios ticos si postulan que ellos estn conscientes de los lmites de sus conocimientos y si se aseguran de que el Juez actuante est enterado de tales lmites, incluyendo la falta de estadsticas y de bases de datos que nos permitan conocer las caractersticas de los nios victimizados sexualmente en nuestro Pas. Sin la cuidadosa explicitacin de los lmites de su competencia, el psiclogo genera una situacin de injusticia porque se excede de los mismos.

Cuando el psiclogo se excede de los lmites de su competencia, usurpando el rol de encontrar elementos probatorios, no solo se extralimita en sus funciones, sino que est sugiriendo conclusiones legales y aumentando el riesgo de aplicaciones errneas de la ley por parte de la Justicia. ( ver Melton *, pg. 1230)

En un interesante artculo cientfico, Astrid H. Heger *, pone en consideracin el vaco actual de conocimiento certero en el campo de la diagnosis de abuso sexual, lo titula sugerentemente ... Veinte Aos en la evaluacin del nio abusado sexualmente: la medicina ha ayudado o daado al nio y su familia ?....

La autora hace un desarrollo histrico y plantea, que el campo del estudio del Abuso sexual infantil ha comenzado recientemente a ser un tema de estudio cientfico. Iniciados los primeros estudios de casos en 1975 por Sgroi *, en la dcada siguiente otros investigadores (Anderson *, 1981 ; Brandt *, 1977 ; Ellerstein *, 1980; Kempe *, 1978), enfocaron sus estudios a partir del relato y los informes que dan los nios y los Padres .

Como plantea la autora, la entrevista con el nio sigue siendo la ms importante parte de la evaluacin. Pero indica que la historia contada al profesional tratante no reemplaza la entrevista forense y no puede ser promovida al rango de testimonio verdadero. Destaca la importancia de establecer juicios clnicos sobre bases cientficas y seguras, de lo contrario, se vulneran los derechos de los nios en lugar de protegerlos. ( Ver Astrid H. Heger Twenty years in the evaluation ofthe sexually abused child: has medicine helped or hurt the child and the Family?. Child Abuse & Neglect, vol. 20. nro. 10, pp 893-897,1996 *)

 

Estos aspectos, que son el ncleo del problema planteado, quedarn ms clarificados en el prximo tema a desarrollar La utilizacin del juego con muecos sexuados y su interpretacin libre por parte del Psiclogo o del Psiquiatra .

 

Cuadro 1. Lista de los ms especficos y esperables indicadores emocionales y de comportamiento relativos al Abuso sexual en nios menores de 5 aos. tomado de Corwin, D.L. Diagnstico temprano del abuso sexual infantil : efectos a largo plazo. En Efectos a largo plazo del Abuso sexual infantil editado por Powell,1988.

 

 

CORWIN.

FALLER

JONES &

SGROI.

SINK

 

 

1988

1985.

Mc QUISTON

PORTER &

1988.

A

REVELAMIENTO

 

 

1985.

BLICK

1982

 

Revelamiento detallado

X

X

X

X

X

 

Detallada descripcin de los eventos circundantes

 

 

 

 

 

 

al abuso sexual

 

X

X

 

X

 

Detalles idiosincrticos

 

X

X

 

X

 

Visin desde el nio

 

X

X

 

X

 

Respuesta emocional congruente

 

X

X

 

X

 

Intentos de negar, minimizar o evitar el

 

 

 

 

 

 

develamiento

X

X

 

 

X

Tendencia a retractarse

X

X

 

 

X

B

CONOCIMIENTO Y COMPORTAMIENTO SEXUAL

 

 

 

 

 

 

Precoz comportamiento sexual

X

X

 

X

X

 

Precoz conocimiento sexual

X

X

 

X

 

 

Preocupacin por los genitales o comportamientos

 

 

 

 

 

 

sexuales en conversaciones, juego o dibujando

X

X

X

 

X

 

Reacciones inusuales al material evocativo de temas sexuales

X

X

X

 

X

 

Problemas de identidad sexual

X

 

X

 

X

 

Respuestas sexuales a test proyectivos

 

 

 

 

X

C

SINTOMAS ASOCIADOS AL TRAUMA

 

 

 

 

 

 

Disociacin

X

 

X

 

X

 

Comportamientos regresivos

X

X

 

X

 

 

Eneuresis encopresis

X

X

 

 

X

 

Disturbios del sueo

X

X

X

X

X

 

Pesadillas disparadas por personas, lugares objetos

 

 

 

 

 

 

Juego post-traumtico, no sexualizado : temas de

 

 

 

 

 

 

terror, entrampamiento, peligro, repeticin

 

 

 

 

X

 

Sntomas somticos

X

X

 

 

X

D

ANSIEDAD Y MIEDOS

 

 

 

 

 

 

Miedos no naturales a personas, lugares, objetos

 

 

 

 

 

 

atemorizacin.

 

 

 

X

X

 

Ansiedad y temores

X

X

X

 

 

E CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO

 

 

 

 

 

 

Comportamiento inestable

 

 

 

 

X

 

Depresin

 

X

X

X

X

 

sentimientos o ideas de suicidio

 

X

X

X

X

 

Disturbios del apetito

 

 

X

 

 

F

PROBLEMAS DE CONDUCTA

 

 

 

 

 

 

Comportamiento agresivo

 

 

 

X

X

 

destructivo

X

 

 

 

 

 

Mentiras

X

 

X

 

 

 

hurto

 

X

X

 

 

 

Fugas

X

X

 

 

 

E OTROS CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO

 

 

 

 

 

Angustia

X

 

X

 

 

 

Aislamiento

X

X

X

 

X

 

Comportamiento pseudo-maduro

X

X

 

X

 

 

Llegar temprano al colegio y retirarse despus de

 

 

 

 

 

 

hora, pocas ausencias

 

 

 

X

 

 

Falta de atencin en el colegio

X

X

X

X

 

 

Disminucin en el rendimiento escolar

X

X

X

X

X

 

Pobres relaciones con los pares

 

 

 

X

 

F DETERIORO EN LA CONFIANZA

 

 

 

 

 

 

Falta de confianza

X

 

 

X

 

G CARACTERSTICAS DEL ABUSO DENUNCIADO

 

 

 

 

 

 

patrn de abuso

 

 

 

 

 

 

Mltiples incidentes

 

 

 

X

 

 

Actividad sexual progresiva

 

X

X

 

 

 

Elementos de secreto

 

X

X

 

 

 

Elementos de presin o coercin

 

 

X

X

 

 

Comprobacin mdica

X

X

 

X

X

H HISTORIA

 

 

 

 

 

 

Historia familiar de abuso

 

 

X

 

 

 

historia de negligencia o abuso sexual de otros menores

 

 

X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia de violencia en el perpetrador

 

 

X

 

 

 

historia de abuso en la mujer del perpetrador

 

 

X

 

 

 

MUECAS ANATMICAMENTE CORRECTAS

 

Investigando sobre el uso de muecas anatmicamente conformadas, Levy * (entre otros autores), lleg a la conclusin, que la utilizacin de las Muecas Anatmicas carece de fundamentacin cientfica para el psicodiagnstico y se deberan mantener las tcnicas tradicionales en la evaluacin de Abuso sexual, es decir la batera de test convencionales (ver Murray Levine, Elizabeth Anderson ,Louise Ferreti y Karen , sep. 1996)

El uso de las Muecas Anatmicamente Correctas ha sido una prctica controvertida en lo cientfico, legal y tico, desde los comienzos de su utilizacin en los Estados Unidos, Pas en donde se originaron.

Desde el plano ETICO - LEGAL, por su calidad de testigo, el psiclogo debe abstenerse de emitir su testimonio experto en las cuestiones que hacen a la esencia de la cuestin, ya que usurpara el rol del Juez y traspasara los lmites de su competencia. (ver Melton *, pg. 1230).

Desde lo TECNICO, el uso de las Muecas Anatmicamente Correctas ha sido mal caracterizado en nuestro Pas como Test de Abuso Sexual, conformando ms bien un modo de que los nios puedan aclarar sus verbalizaciones a travs de la demostracin fctica para los casos de victimizacin comprobada por la Autoridad Judicial. Nos referimos a las funciones de las muecas en la terapia para nios abusados sexualmente.

Su conceptualizacin como tcnica diagnstica, es una grave distorsin en el rol profesional ya que en la bsqueda de hechos objetivos se confa en un procedimiento no probado cientficamente ( Inre * y Ambe * 1987, citado por Melton *, pg. 1230).

 

Como destacan Melton * y Limber *, las Muecas Anatmicamente conformadas no es un Test de comportamiento para Abuso infantil, Este punto fue consensualmente reconocido por una Audiencia de expertos invitados a un Simposio Organizado por el Centro Nacional sobre Abuso Infantil y Negligencia. (ver Melton *)

El objetivo de la inclusin de las muecas no es el de hacer un juicio clnico sobre la base del juego infantil con las muecas y establecer si el abuso ha ocurrido, sino especficamente, sirven como un apoyo que estimulara a los nios en la descripcin de un incidente que segn la Autoridad Judicial podra ser abusivo.

Contraria a esta postura, varios investigadores estudiaron la hiptesis que las muecas pudieran ser una distraccin, dificultando en vez de facilitar a los nios el relato de los detalles de un incidente de Abuso.

Goodman * y Aman * (1987) compar respuestas de nios de 3 y 5 aos abusados sexualmente usando las muecas anatmicamente conformadas y otras entrevistas con el uso de muecos comunes. Contrario a lo esperable, las muecas con conformacin anatmica afectaron adversamente las habilidades de los nios de 3 aos abusados sexualmente para poder contestar preguntas objetivas, aunque no incrementaron la sugestionabilidad o la frecuencia de errores.

Investigaciones de Boat * y Everson *, 1987, Jampole * y Weber *, 1987; Sivan * y Schor * , 1987 ;White *, Shom *, Santilli * y Halpen *, 1986, todos llegan a la conclusin que las muecas demandan respuestas sexualizadas solo en una minora de los nios no abusados. Veremos ms adelante qu significa este concepto de respuestas sexualizadas y si est determinado operacionalmente por los autores.

Cuando a los nios se les permite elegir entre muecas anatmicas y las ordinarias, los nios, especialmente los varones, no les otorgan prioridad. En las entrevistas que incluyen las muecas, los nios pequeos no abusados exploran los genitales de las mismas en forma visual y manual.

Sin embargo, los nios que no fueron abusados sexualmente, tambin iniciaron juegos de simulacin de actividad sexual, aunque este juego ocurri en forma minoritaria y especialmente en los nios mayores. (Boat * y Emerson *, 1987 b). Al presentarse el juego sexualizado con las muecas anatmicas tambin en los nios no abusados, este criterio no sirve para determinar Abuso sexual.

Fundamentados en las investigaciones citadas, sus autores consideran ausente de sustento cientfico el juego con las muecas como tcnica de validacin de Abuso sexual.

Estas conclusiones han sido consolidadas por una serie de investigaciones posteriores que evaluaremos con cierto detalle a continuacin, para luego detenernos selectivamente en trabajos efectuados por Brbara Boat * y Everson * ; Glasser * ; Collins y Goodman-Quas *, por ser stos segn nuestro criterio los ms completos y basados en una profunda revisin bibliogrfica.

En el plano de la evaluacin psicolgica forense, Oberlander *, (1995) realiz una investigacin consistente en un cuestionario relacionado con temas de evaluacin sobre Abuso sexual que administr a Psiclogos y Profesionales de la Salud que se desempeaban en organismos dedicados a la proteccin infantil.

Si bien volveremos a la investigacin de Oberlander * cuando nos ocupemos del tema de las preguntas inductivas o dirigidas, cuestin que tambin abord, en este momento solo nos limitaremos a los resultados que recogi el autor en relacin a la opinin de los profesionales sobre el uso de las Muecas Anatmicas.

Entre los profesionales encuestados por Oberlander * , la mayora consideraba que no estaban seguros de que podra hacerse un diagnstico basndose en el juego del nio con las muecas y el resto crean que no deban se usadas. La razn que fundamentaban las opiniones de los profesionales es que el uso de las muecas es controvertido.

Algunos autores creen que las muecas pueden ser una forma de ayuda para que el nio pueda expresar detalladamente lo que ha sucedido cuando el examinador tiene un adecuado entrenamiento en el uso de preguntas y procedimientos standarizados.( Becker * y Shah *, 1986; Walker *, 1990; Yates * y Terr *, 1988 ).

Tengamos en cuenta que cuando nos referimos a hecho sucedido, ste tiene que ser un hecho que el nio debe detallar y debe contar y que posea cierta posibilidad de ocurrencia. Es decir, que en ausencia de una posibilidad razonable de abuso o de la declaracin explcita de tal suceso por parte del nio, la utilizacin de las muecas no es de buena prctica.

Por otro lado, la cuestin esencial de la standarizacin de procedimientos y de preguntas, que requiere de la adaptacin normativa a la poblacin nacional, es un problema que todava no ha podido resolverse en Estados Unidos como veremos en la investigacin de Brbara Boat *. Menos an en nuestro pas, ya que la tcnica no ha sido integrada a la Currcula de la Carrera de Psicologa ni a la de la de Psiquiatra.

Oberlanger * cita tambin los conceptos de Melton * (1989) sobre que las muecas Anatmicamente correctas no son un test de abuso sexual, a lo que ya nos hemos referido.

Otros autores han advertido que el uso de las Muecas Anatmicamente detalladas puede contaminar el proceso de evaluacin por ejercer una influencia en los dichos del nio.(Haugaard * y Reppucci *, 1988 ; Yates * y Terr *, 1988 ) y sostienen que:

(a)    No existen estudios metolgicamente desarrollados para demostrar las diferentes respuestas de los nios abusados de los no abusados al juego con las muecas.

(b)   Las investigaciones realizadas con nios jugando con las muecas eran casos de Abuso no confirmado judicialmente, es decir podan ser falsos positivos.

(b)   Existe un alto porcentaje de falsos Positivos en los nios de tres aos (es decir nios que los psiclogos evaluaron como vctimas de abuso errneamente) y es justamente en este grupo etario con alta probabilidad de ser mal evaluado, en el que se aplica ms frecuentemente la tcnica.

(d) Las muecas pueden fcilmente ser mal utilizadas por entrevistadores sin entrenamiento.

(e) Los nios crnicamente abusados pueden rechazar las muecas resultando una errnea conclusin de falso negativo. (Yates Terr, 1988).

(f)     El juego con las muecas por parte de probables vctimas tal vez puede ser una respuesta a las caractersticas sexuales de las muecas y no a un abuso previo ( Haugaard * y Repucci *, 1988; Yates * y Terr *, 1988).

(g)   Goodman * y Aman * (1987), compar las respuestas de nios de 3 a 5 aos :

(1) Sin muecas

(2) Con muecas comunes

(3) Con muecas anatmicamente conformadas

 

Encontrando que las muecas anatmicas no facilitaron la comunicacin entre el entrevistador y el nio abusado sexualmente y que por el contrario, afectaron adversamente la habilidad de responder las preguntas del entrevistador

Explorando las variables de edad, gnero, raza, y diferencias en el juego de nios de 2 a 5 aos no abusados, interactuando con muecas anatmicas los investigadores hallaron que:

(a) Los nios mayores examinaron activamente las muecas

(b) Una disminucin con la edad de la exploracin manual

(c)    Un aumento de demostraciones de beso mueca a mueca

(D) Mayor tendencia a colocar las muecas en aparentes posiciones sexuales

 

Aunque los nios de 2 aos exploraron activamente los genitales, el trasero, y los senos de las muecas, ninguno mostr algn comportamiento sexualizado con las muecas. El 6% de los nios no abusados sexualmente, demostr claro intercambio sexual o juego sexualizado. Slo un bajo nmero de nios varones negros, de edades entre 4 y 5, demostraron claras posiciones de relaciones sexuales cuando el entrevistador estuvo presente.( ver Boat *, Barbara W.; Everson *, Mark D. Child-Abuse-and-Neglect; 1994 Feb. Vol. 18 (2) 139-153 )

Otros estudios han investigado mediante entrevistas los comportamiento considerados normales con muecas anatmicas por los profesionales de la Salud y los factores que los influyen. Se solicit a los sujetos, 63 varones y 138 de mujeres que asistan a las vctimas de abuso sexual infantil, clasificar la normalidad de diversos comportamientos con muecas anatmicas en nios no abusados de edades 2-5 aos.

La mayora de los encuestados acord que comportamientos abiertamente sexuales, tal como demostraciones de contacto sexual oral - genital o el intercambio sexual vaginal, eran anormales en nios no abusados. Pero con otros comportamientos menos obvios, tal como tocar las partes sexuales de las muecas, haba ms desacuerdo sobre qu significado dar a estos comportamientos.

Se not que los profesionales mujeres y con menos experiencia eran las ms proclives a inferir comportamientos ambiguos como sospechosos de Abuso sexual. ( Kendall * - Tackett *, - Kathleen * - A.Child - Abuse - and - Neglect; 1992 Sep - Oct Vol. 16 (5) 727 - 733).

Efectuada una revisin de la bibliografa sobre el uso de muecas anatmicas, para evaluar denuncias de abuso sexual prestando especial inters en lo concerniente a su eficacia diagnstica y forense encontramos que:

(1) Las investigaciones muestran que los nios realmente abusados pueden dar un testimonio confiable sobre su victimizacin mediante el uso de la entrevista comn.

(2) El uso de muecas anatmicas para producir este testimonio permanece discutible debido a una ausencia de investigaciones que evalen su resultado.

Para poder utilizar en el mbito forense las muecas anatmicas, los profesionales necesitan una capacitacin comprensiva sobre cuales son las circunstancias para presentar las muecas y como conducir entrevistas investigadoras. Para impedir interpretaciones subjetivas y /o arbitrarias debera existir un protocolo normatizado en el que se indique como interpretar los juegos con las muecas segn edad y gnero, extraccin social, mediante la aplicacin de criterios apropiados de competencia, y que indique como evaluar la veracidad del testimonio obtenido para que pueda satisfacer normas clnicas y requerimientos legales del sistema judicial. ( The use of anatomical dolls as assessment and evidentiary tools. Lie,-Gwat-yong; Inman,-Anjanette Arizona State U, School of Social Work, Tempe, Social-Work; 1991 Sep. Vol. 36(5) 396-399.)

Sobre el juego sexualizado de muecas y las implicaciones de su uso para las evaluaciones de abuso sexual los investigadores examinaron la incidencia de juegos explcitamente sexuales, en un muestreo diverso de 223 nios de 2-5 no abusados sexualmente:

       El 6% ellos mostr juego sexualizado coincidiendo con los resultados de otros estudios que fluctan entre el 6 al 8%.

       Los porcentajes ms altos de juegos sexuales explcitos se asociaron con la mayor edad llegando al 20% en los nios de 5 aos

       El juego sexualizado en los nios no abusados aumenta proporcionalmente a la edad del menor

 

Para la autora Barbara Boat * el promedio de 6 a 8% de juego sexualizado en nios de 2 a 5 aos no abusados sexualmente indica que las muecas anatmicas no son demasiado sugestivas de juegos sexuales para los nios sexualmente inocentes y son tiles en evaluaciones sobre la informacin sexual que posee el nio.( Sexualized doll play among young children: Implications for the use of anatomical dolls in sexual abuse evaluations. Everson,-Mark-D.; Boat,Barbara-W. U North Carolina, Program on Childhood Trauma & Maltreatment, Chapel Hill, US Journal-of-the-American-Academy-of-Child-and-Adolescent-Psychiatry; 1990 Sep. Vol. 29(5))

POR NUESTRA PARTE, contrariamente a Boat, creemos que el 20% de juegos sexualizados en los grupos de nios de 5 aos es un porcentaje que invalida el uso de las muecas anatmicas en la evaluacin de Abuso sexual. Tenemos que considerar que en forma general los nios no abusados sexualmente no incluyen dramatizaciones o juegos sugerentes de relaciones sexuales o de sexualidad explcita con las muecas comunes no sexuadas. El juguete comn no motiva juegos de ese tipo en los nios no abusados, por lo tanto cabe suponer que estos juegos son provocados por la sexualidad explcita de las muecas.

La utilizacin de las muecas sexuadas, por sus penes, vellos pubianos, vaginas, etc. generaron protestas ya que fueron calificadas como pornogrficas ( Gardner *, 1987).

En relacin a esto ltimo, otro grupo de investigadores estudi las percepciones maternas de los comportamientos de nios no abusados sexualmente despus de su exposicin a muecas anatmicas.

Se examinaron 30 nios de 3 a 5 aos, con la hiptesis que los nios mayores encontraran que la exposicin a las muecas correctas sera una experiencia negativa. Se solicit a sus madres la descripcin de los comportamientos posteriores a la entrevista, preguntndoles asimismo si haban credo que se deban a la exposicin de los nios a las muecas.

Los nios se entrevistaron durante un perodo de 4 meses. Los resultados sugieren que la participacin en una entrevista estructurada con muecas correctas anatmicamente sin ropa no es un suceso traumtico para los nios. Sin embargo, casi el 50% de las madres de los nios de 3 aos y el 75% de las madres de nios de 4 aos, manifestaron que esa exposicin contribuy a comportamientos ms enfocados en lo sexual y a aumentar el inters del nio en los temas sexuales.

Estos comportamientos eran relativamente benignos y centrados sobre la conciencia aumentada en las partes sexuales de cuerpo.(Maternal perceptions of nonabused young childrens behaviors after the childrens exposure to anatomical dolls. Boat,-Barbara-W.; Everson,-Mark-D.; Holland,-Judy U North Carolina, Chapel Hill, US Child-Welfare; 1990 Sep-Oct Vol. 69(5) 389-400 *) .

Si bien las afirmaciones de Gardner *, que considera ofensivo al pudor infantil, la desnudez y sexualidad explcita de las muecas, pueden ser estimadas excesivas, los nios recibieron en el contacto con las muecas sexuadas un estmulo anormal que estimul su curiosidad y su inters en lo sexual.

Si uno de los tems a evaluar es el grado de conocimiento en lo sexual del nio y si registra un inters no acorde a su edad, la utilizacin de las muecas previamente a la evaluacin forense contaminara los resultados.

En relacin a la temtica de la evaluacin forense en casos de abuso sexual, se realizaron evaluaciones sobre los procedimientos usados para entrevistar los nios cuando se sospecha abuso sexual, con las siguientes conclusiones :

1) Las entrevistas inductivas tienen una potencialidad alta para disminuir la confiabilidad de las declaraciones infantiles

2) Las tcnicas que involucran dibujos, terapia de juego, y las muecas anatmicas, no han sido validadas para la evaluacin de abuso sexual porque pueden introducir errores en las entrevistas porque la direccionan en lo sexual.

3) Las entrevistas efectuadas utilizando estos enfoques sugestivos pueden ensear a los nios qu decir , sugestionando al nio, ya que la influencia del adulto sobre el nio puede afectar los comportamientos de los menores en las entrevistas.

4) El nio debe ser entrevistado cuidadosamente, evitando las preguntas inductivas y las sugerencias y de esta manera, los dichos del nio pueden ser competentes para proveer testimonio.

(Evaluating the child witness in sexual abuse cases: Interview or inquisition? American College of Forensic Psychology Fifth Annual Symposium in Forensic Psychology (1989, San Diego, California). Wakefield,-Hollida; Underwager,-Ralph Inst for Psychological Therapies, Minneapolis, MN, US American-Journal-of-Forensic-Psychology; 1989 Vol. 7(3) 43-69)

En este punto nos explayaremos en un trabajo de Brbara Boat * y Everson *, que tiene la particularidad de enfocarse en la explicacin de porqu las Muecas anatmicas no son una tcnica de validacin de Abuso sexual . ( No constituyen Test de Abuso sexual)

Como ya hemos notado, el uso de las muecas anatmicas es una prctica controvertida y ha sido el foco de un intenso y a veces spero debate clnico y legal. (Boat y Everson , 1993 ;Wescott, Davies y Clifford, 1989).

Nuestra legtima preocupacin sobre el uso de las muecas anatmicas, no llega a las reacciones extremas de algunos crticos en Estados Unidos que nos resultan sorprendentes.

Por ejemplo las muecas anatmicas han sido descriptas como: sucias , repugnantes (Tylden *, 1987), anatmicamente bizarras (Raskin *, 1990 ), monstruosas (Gardner *, 1992).

Su uso ha sido caracterizado como: una afrenta al sentido de la decencia y una forma de abuso infantil Naumann *, 1985).

Los profesionales que usan las muecas anatmicas han sido tildados de: incompetentes ( Gardner *, 1992) y acusados de ser culpables de mala praxis y de conducta no tica (Mc Iver * & Wakefield *, 1987 ). ( ver Brbara Boat * y Everson * art. cit.)

No obstante, coincidimos con cuatro crticas que deben ser consideradas y que trataremos deponer en relieve:

APADESHI

 

(1) No existe un protocolo standarizado para el uso de muecas anatmicas. Como consecuencia, es difcil juzgar si los procedimientos particulares de un evaluador satisfacen los standards aceptables. Es decir, en ausencia de protocolos standarizados que permitan tener una norma del comportamiento esperable segn edad, nivel socioeconmico, etc. el psiclogo o el profesional se gua exclusivamente por la intuicin para interpretar el significado del juego y no por indicadores objetivos.

 

(2) No hay estudios normativos disponibles sobre cmo nios abusados y no abusados sexualmente responden a la interaccin con las muecas anatmicas. Sin tales normas, es imposible interpretar el comportamiento del nio con las muecas. No podemos saber qu juegos y comportamientos no aparecen en nios no victimizados y se dan nicamente en nios abusados y por lo tanto su aparicin significara abuso sexual.

A pesar de que el estudio normativo definitivo sobre un muestreo nacional en Estados Unidos representativo de nios abusados y no abusados sexualmente no ha sido realizado, un nmero de estudios relevantes han sido registrados durante los ltimos aos y stos ofrecen datos normativos sobre varios aspectos del comportamiento de nios con muecas anatmicas. (ver revisin de Boat y Everson, 1993).

Por ejemplo:

       Sivan *, Schor *, Koeppel * y Noble * (1988) entrevistaron a 144 nios normales no abusados de 3 a 8 aos con muecas anatmicas para averiguar de qu manera clasificaban los nios las partes del cuerpo relacionadas al sexo.

       Boat & Everson * (1994) y Everson & Boat * (1990) examinaron la incidencia del comportamiento exploratorio y el juego sexualizado en 209 nios normales, presumiblemente no abusados de 2 a 5 aos de variados estratos raciales y socioeconmicos.

       Dawson, Vaught, y Wagner (1992), Gabriel (1985), Glaser y Collins (1989) y Sivan y colegas (1988), han descripto la frecuencia del comportamiento sexualmente explcito con las muecas entre los nios pequeos no abusados con una N combinada (estudios combinados) de 2.

 

Adems August & Forman * (1989), Cohn * (1991), Dawson * y Geddie * (1991) Jampole * y Weber * (1987) y White *, Strom *, Santili * y Halpin * (1986) han comparado las interacciones de las muecas anatmicas en nios en los que se sospechaba o se haba confirmado el abuso sexual en relacin con grupos similares de nios no abusados.

Tomados en conjunto, estos estudios ofrecen pruebas substanciales:

(a) Entre nios normales, presumiblemente no abusados el tacto y la exploracin de los genitales de las muecas es comn, pero las escenificaciones de la relacin sexual, introduccin peneana vaginal - anal son relativamente raros, es decir pueden presentarse en nios no abusados sexualmente. Este juego sexualizado reflejara el conocimiento del nio y sus fantasas sobre el misterio de la sexualidad y de la procreacin.

(b) Los nios abusados sexualmente tienen ms predisposicin que sus pares no abusados a jugar e interactuar de manera sexual

con las muecas, es decir escenificando estereotipadamente y repetidamente escenas sexuales explcitas. Esto guarda relacin con su iniciacin traumtica en la sexualidad.

 

El estudio de Glaser * y Collins * (1985) introdujo explicaciones al hallazgo de juego sexualizado en nios no abusados .El autor en un estudio realizado constat que 5 de un total de 73 nios no abusados, realizaron juegos explcitamente sexuales. Otros nios, experimentaron incialmente vergenza o rechazo a las muecas.

Una reaccin caracterstica de la mayora de los nios no abusados sexualmente fu el estado de excitacin , risas, que los autores explican son una reaccin emocional normal a la genitalidad de las muecas y no un indicador de una situacin de Abuso sexual por sobreestimulacin sexual erotizacin precoz.

Los autores concluyeron su estudio, explicando que las respuestas sexualizadas al estmulo de las muecas se originara en las preocupaciones normales del nio y sus interrogantes sobre la sexualidad o tambin a que tenga informacin sexual de diferentes fuentes.

Se desprende que el juego sexualizado por s mismo no puede ser utilizado como indicador objetivo de Abuso sexual porque se ha dado en nios no abusados sexualmente.

Segn nuestro criterio, este es el alto riesgo que entraa el uso no validado del juego con la mueca como test de Abuso sexual. En efecto, el Juez podra considerar que si solo 6 de 100 nios no abusados sexualmente muestran juego sexualizado ste es un buen criterio para estimar el 94% de probabilidades de abuso en un caso.

Pero esto es una gran tragedia para el nio, comparable a la del abuso sexual mismo, un diagnstico errneo y las consecuencias sociales como, la estigmatizacin, prdida de la relacin parental y dao psicolgico que ser el mismo de un abuso realmente sufrido, ya que queda inscripto en el psiquismo infantil como la existencia de un abuso sexual realmente sufrido en su historia a travs del discurso familiar.

Por otra parte, este porcentaje de 6% de juegos sexualizados de insercin peneana, oral o vaginal, est basado en los estudios Norteamericanos e ignoramos su incidencia en la poblacin Nacional.

Este porcentaje del 6% de juego sexualizado en nios no abusados, No podra ser mayor en nuestro Pas ?

El caso es ms complejo en los nios de 5 aos en que el 20% mostr juegos sexuales explcitos. Es decir, que de 100 nios que hubieran sido sometidos al mal uso de la tcnica en Estados Unidos 20 nios seran errneamente diagnosticados, sometidos a perder la relacin normal con su progenitor, a ser estigmatizados socialmente como nios abusados, a ser alterada su historia e inscripto en su psiquismo un abuso sexual que nunca sucedi con todos las secuelas psicolgicas a las que se refiere la bibliografa :

       Vulnerabilidad a la drogadiccin

       Desrdenes de conducta

       Desrdenes de la alimentacin

       Trastornos de la personalidad

De lo expresado surgen preguntas :

Cul sera la incidencia en nuestro pas, donde no tenemos estudios ni estadsticas?

Estaran condenados una cantidad mayor o una menor de nios?

 

Como ya habamos destacado, Brbara Boat *, disea un trabajo para examinar la validez de estas crticas considerando la prctica recomendada y la investigacin disponible sobre las muecas anatmicas.

Dado que las muecas anatmicas tienen diferentes colores, conformaciones, tamaos, y origen de fabricacin , la autora investig las 20 marcas de muecas existentes en el mercado Estadounidense.

El mtodo de anlisis de la autora fue la revisin de estos 16 grupos de guas o protocolos publicados as como otros 4 que a pesar de no ser publicados, merecan consideracin especial por su amplia difusin. (White *, Strom *, Santilli * y Quinn *, 1987).

Del anlisis de estas 20 guas y protocolos, la autora identific 7 usos relativamente autorizados de las muecas anatmicas en las evaluaciones sobre abuso sexual. Destacando la autora que en ninguno de los protocolos de Administracin y Guas, de ninguna de los diferentes tipos de muecas figur su uso como Tcnica de Diagnstico de Abuso sexual.

El uso no validado de las muecas anatmicas como test diagnstico del abuso sexual se basa, en la presuncin no confirmada cientficamente de que los nios abusados sexualmente interactan y juegan con las muecas en forma significativamente diferente a los nios no abusados (La hiptesis de trabajo sera que los nios abusados sexualmente seran los nicos que jugaran en forma sexualizada con las muecas . Como vimos la hiptesis queda refutada en todos los estudios.).

Como resultado, y de acuerdo al razonamiento en que se basa la hiptesis, se podran sacar conclusiones definitivas sobre la probabilidad del abuso basada en la interpretacin clnica del comportamiento del nio con las muecas. A pesar de que la autora indica que no existe ninguna gua o protocolo que ratificara el uso de las muecas anatmicas como test diagnstico, considera que es irnico que parezca creerse en muchos crculos, tanto laicos como profesionales, que las muecas cumplen esta funcin en las evaluaciones de abuso sexual (Berliner *, 1988).

Los fiscales Freenman y Estrada - Mullaney (1988), al describir a una audiencia de pares, indicaron que la tendencia en ese momento era diagnosticar el abuso sexual en base a la interpretacin del juego del nio con muecas anatmicas. Esta posicin fue vista claramente en el pedido hecho por Terr *, en el que solicitaba ms investigacin al comparar el juego con la mueca en nios abusados y en no abusados, y en la conclusin aleccionadora de Yates *, sobre que los evaluadores no deberan basar sus diagnsticos de abuso sexual tan solo en el juego con la mueca .

El nfasis en la interpretacin del comportamiento del nio con las muecas anatmicas al hacer el diagnstico de abuso sexual se desarroll, en parte, a partir de los enfoques en las terapias de juego tradicionales y psicodinmicas. Se basa en la suposicin , que si el juego del nio con muecas no anatmicas puede ser usado para inferir si el nio percibe a su padre como cruel y rechazante,

Por qu no se puede usar el juego del nio con muecas anatmicas para concluir si el nio ha sido abusado sexualmente por su padre?

El uso del test de la muecas anatmicas tambin refleja una esperanza entendible, pero no realista por un procedimiento que suministrar una respuesta sencilla a la pregunta: Este nio ha sido abusado sexualmente?

Estas consideraciones de Boat *, nos alertan de la dimensin ETICO - LEGAL ya que se ubica al Psiclogo en el lugar de emitir una opinin que hace a la esencia de la cuestin en juicio que determine si existi abuso , usurpando el rol del Juez y traspasando los lmites de su competencia (ver Melton *, pg. 1230), sin poder fundamentar su opinin experta en un conocimiento vlido cientficamente, sino en sus intuiciones, especulaciones e inferencias subjetivas.

Aunque la funcin de Test Diagnstico de las muecas anatmicas no fue recomendado en ninguna de las guas o protocolos revisados, Gardner * (1989), al escribir desde una orientacin psicodinmica tradicional, logr la ms cercana definicin de tal uso: Los nios que de hecho han sido abusados sexualmente se pueden tornar un poco ms receptivos a hablar sobre sus experiencias va la catalizacin por la presencia explcita de partes genitales en las muecas. Aquellos que inventan son ms propensos a hablar sobre el abuso denunciado directamente cuando se les pregunta y no necesitan las muecas como medio de facilitacin para poder hablar sobre el abuso (p.158).

 

 

APADESHI

APADESHI

 

Prudentemente, Gardner *, limita el uso de las muecas a los casos de Abuso comprobado

 

Como contraste, a la mala prctica del uso como test diagnstico, muchos protocolos y guas explcitamente advierten sobre la sobreinterpretacin del juego del nio con muecas anatmicas, en especial en ausencia de la declaracin verbal clara del menor. Por ejemplo, la Gua APSAC (1990) establece El comportamiento inusual con las muecas anatmicas. pueden sugerir ms lneas de preguntas... pero por lo general no se considera concluyente en un antecedente de abuso sexual... (p 5) (Ver tambin Boat & Everson, 1986, 1988b; Friedmann y Morgan ,1985; Hindman, 1987; Jones y Mc.Quiston, 1986; Sgroi, 1984).

Algunos autores han criticado el uso del juego con las muecas anatmicas por considerarlas por su naturaleza, persuasivas y sexualmente sobrestimulantes. Esta es la crtica ms frecuente hecha a las muecas y es una crtica que tiene significantes implicancias para muchas de las funciones de las muecas.

Desafortunadamente, la mayora de las discusiones sobre este tema fallan en considerar el posible impacto diferencial de las muecas en nios sexualmente inocentes, contra nios sexualmente experimentados o con conocimiento sexual, si bien como vimos anteriormente, la exposicin a las muecas modifica comportamientos del nio relacionados con su sexualidad infantil.

(Ver Maternal perceptions of nonabused young childrens behaviors after the childrens exposure to anatomical dolls. Boat,-Barbara-W.; Everson,-Mark-D.; Holland,-Judy U North Carolina, Chapel Hill, US Child-Welfare; 1990 Sep-Oct Vol. 69(5) 389-400 ).

Las funciones de Estmulo de la Memoria y el Uso de Modelo Anatmico dependen en realidad de que las muecas anatmicas sean persuasivas al nio que posee experiencia o conocimiento sexual.

Las muecas, ms bien, suministran el mpetus para que el evaluador explore, a travs de preguntas de seguimiento, la fuente de los conocimientos del nio sobre la sexualidad. Con sugestiva se quiere decir que las muecas alientan, estimulan, desinhiben y proveen un vehculo fcil para que tales nios revelen su conocimiento sexual durante el proceso de evaluacin. En ninguno de estos usos, el evaluador infiere que el abuso ha ocurrido basado en el conocimiento sexual del nio expresado en el juego mismo.

La presuncin subyacente es que tal conocimiento sexual en el nio podra resultar no de la fantasa inducida por la mueca, sino a travs de la exposicin sexual por situaciones abusivas sufridas o de la experiencia anterior en forma de informacin sexual que el nio posee pero sin haber sido objeto de victimizacin sexual. Sin embargo, la preocupacin crtica en el debate sobre sugestividad, se centraliza en el impacto que tienen las muecas en nios sexualmente no abusados e inocentes. Esta preocupacin tiene su ms seria implicancia en el uso como Test Diagnstico.

Si las muecas pueden inducir a nios sexualmente inocentes, a que se comprometan en un juego sexualizado, esto lo hara indistinguible de la interaccin con las muecas en nios que en realidad han sido abusados sexualmente. Por consiguiente, el uso de muecas como test diagnstico estara seriamente comprometido e invalidado. (Faller *, 1988; Jones * & Graw *, 1987).

Aunque no se ha realizado un estudio concluyente, un creciente cuerpo de diversas investigaciones, est generando serias dudas sobre la validez a la crtica sobre sugestividad. En una lnea de esta investigacin nios normales no abusados fueron expuestos a un evento cuidadosamente documentado que involucr el contacto fsico y luego fueron entrevistados sobre el evento ya sea con o sin muecas anatmicas como sostn. La presuncin subyacente es que si las muecas promueven las fantasas sexuales, se podran observar ms distorsiones de la memoria cuando las muecas anatmicas fueron utilizados como soporte de entrevista y las preguntas de la entrevista pujaban por respuestas sexuales o eran deliberadamente inducidas al tema sexual.

En el primer estudio, informado por Goodman * y Aman * (1990), 80 nios de 3 y 5 aos fueron sometidos a una corta sesin de juegos con un hombre.

Durante la sesin, jugaron una serie de juegos que inclua una versin de Simn dice en la cual el hombre peda al nio que se tocara partes de su propio cuerpo (por ejemplo, los orejas, los dedos del pie) y tambin que tocara las rodillas del hombre, mientras l tocaba las del nio. Una semana ms tarde, el nio fue interrogado por una mujer sobre esta sesin de juegos bajo una de tres situaciones de entrevista:

       Con muecas anatmicas como soporte

       Con muecas normales (no anatmicos) como soporte

       Sin muecos

En las entrevistas en las que se usaron muecas anatmicas como soporte, las muecas estaban a disposicin durante el interrogatorio y se alentaba al nio a usar las muecas para mostrar lo que haba sucedido en la sesin de juegos. Se le hicieron a los nios una serie de preguntas especficas sobre el posible abuso que pudo haber ocurrido durante la sesin de juego: Mustrame dnde te toc . Se dej puesta la ropa? Te toc tus partes ntimas? Puso algo en tu boca?

 

Adems se le hicieron a los nios tres preguntas persuasivas sobre posible abuso:

El te sac la ropa o no te la sac? El te bes o no te bes? Cuntas veces te palmeo las nalgas?

 

Los resultados fueron los siguientes

       Sin importar la edad, los nios entrevistados con muecas anatmicas cometieron la misma cantidad de errores en respuesta a las preguntas especficas o persuasivas de abuso que ya mencionamos, que aquellos nios entrevistados ya sea con muecas comunes o sin muecas

       Se demostr que los nios que promediaban los 3 aos, eran menos precisos en las tres situaciones de la entrevista que los de 5 aos

       Sin embargo, la amplia mayora de errores cometidos en las preguntas de abuso tuvo lugar en las respuestas a las dos preguntas sobre las partes ntimas , un trmino que la mayora de los nios de 3 aos no entenda

       Cuando se les hacan preguntas ms claras, Mustrame dnde te toc , ninguno de los nios mostr sus propios genitales

       Adems ninguno de los nios hizo comentarios espontneos o elaboraciones que podran sugerir que el abuso sexual haba sucedido, sino que las respuestas errneas eran inducidas por el entrevistador independientemente de las caractersticas de los muecos usados.

 

En el segundo estudio, realizado por Saywitz *, Goodman *, Nicholas * y Moan * (1991), 72 nias de 5 y 7 aos, fueron examinados fsicamente por pediatras mujeres.

La mitad de las nias fueron sometidas a un exmen de sus genitales como parte del chequeo general (condicin genital) y la otra mitad recibi un examen idntico, pero reemplazando la examinacin genital por la de escoliosis (condicin no-genital).

Despus de una semana o un mes, se le pidi a las nias recordar el examen fsico libremente. Luego, en la fase de demostracin, se les daba a las nias varias muecas anatmicas (una de las cuales haba sido desvestida) as como tambin juguetes que pertenecan al kit de un doctor, y se les pidi que mostraran y contaran qu haba ocurrido.

Luego, en la fase de preguntas directas con ayuda de las muecas, el entrevistador sostena una mueca anatmica desvestida, mostraba una serie de partes del cuerpo y preguntaba: El doctor te toc aqu?

Finalmente, se le hacan una serie de preguntas persuasivas, por ejemplo, Cuntas veces te bes el doctor? .

Comparando la precisin de los recuerdos, en la fase de rememoracin libre, contra la fase en la que se utilizaron muecas, se obtuvo el doble de informacin ms precisa, cuando se utilizaron las muecas anatmicas y los juguetes del doctor que en la fase de libre rememoracin:

       Esto estuvo acompaado por un menor incremento de errores en la fase de demostracin con las muecas

       La mayor parte de los errores consista en la falsa manifestacin del uso de un depresor de lengua durante la examinacin fsica

       Ninguno de las nios inform falsamente el tacto genital cuando no ocurri

       Tampoco hubo errores en la fase de demostracin que involucrara la percepcin de comportamiento sexual explcito

 

El uso de preguntas directas, ayudadas con la mueca dio como resultado un progreso aun ms significativo en la precisin del recuerdo:

       La vasta mayora de nios en la condicin genital, haban fallado en informar el tacto anal y vaginal, tanto en las fases de rememoracin libre, como con la demostracin con la mueca.

       El 8 % de los nios (3 de 36) en el examen no genital, informaron falsamente, contacto genital o anal, cuando se les pregunt en forma directa con las muecas.

 

Los resultados parecen indicar, en el caso de un hecho que el entrevistador conoce como cierto, (ej. Si existi o no examinacin genital ) que el uso de las muecas y las preguntas conductivas facilitan el recuerdo.

Esto introduce la duda : Qu sucedera, si el entrevistador ignorase los datos y los sucesos ciertos y partiera solo de presunciones ?

En qu forma, se afectaran los resultados de la investigacin, si los entrevistadores ignorasen previamente cuales nios estaban en el grupo de condicin genital y cules en el grupo de condicin no genital?

Creemos que la investigacin de los autores adolecen de esas limitaciones y que la investigacin demuestra que la utilizacin de las muecas es idnea en aquellos casos en que el profesional tiene la certeza de que realmente existi abuso sexual ( Comprobacin judicial)

La siguiente lnea de investigacin sobre el tema de la sugestividad se ha concentrado en la frecuencia en que aparece el juego sexualizado explcito, con las muecas entre nios no abusados que han tenido la oportunidad de jugar e interactuar con las muecas anatmicas.

La suposicin subyacente es que si las muecas son persuasivas y sexualmente estimulantes, es probable que se encuentre una gran frecuencia de juego explcitamente sexuado con las muecas, en particular si no hay un adulto presente que inhiba la curiosidad y expresin sexual del nio.

El estudio ms relevante se realiz sobre 200 nios no abusados, tomados de la poblacin de una clnica peditrica. (Everson * y Boat * 1990). Las edades de los nios oscilaban entre 2 a 5 aos, y representaba un amplio espectro socioeconmico. Los nios fueron vistos en una entrevista estructurada, grabada en video que inclua una revisin de las partes del cuerpo y sus funciones y la libre exploracin de las muecas, tanto en presencia como en ausencia del entrevistador adulto:

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       El tocar y explorar las partes genitales de la mueca fue un comportamiento comn, que ocurri en ms del 50% de los nios en cada nivel de edad.

Sin embargo, el juego sexual explcito en forma de aparente demostracin de introduccin vaginal, oral y anal, es decir insercin peneana, movimientos sexuales y penetracin oral de las muecas ocurri solo en el 6% de todo el muestreo (12 de 209 nios).

 

Esta incidencia del juego sexual explcito es coincidente con los descubrimientos de otros 9 estudios con nios no abusados jugando con muecas anatmicas (Para revisin referirse a Everson & Boat(1990). Los estudios son: August y Forman (1989); Cohn (1991); Dawson y Geddie (1991) manuscrito no publicado); Dawson, Vaughn, y Wagner (1992); Gabriel (1985); Glaser y Collins (1989); Jampole y Weber (1987) Sivan et al (1988); y White (1986).

Estos estudios ,variaron en formato del juego libre a entrevistas altamente estructuradas. Las edades de los nios oscilaban entre 2 a 8 aos.

Resumiendo, los 9 estudios, mostraron que la exploracin de los genitales de las muecas fue comn, pero solo el 2% de los nios no abusados representaron una relacin sexual explcita entre las muecas o entre una mueca y ellos mismos (9 de 388 nios).

Aunque el 6% de los nios no abusados sexualmente de 2 - 5 aos del estudio de Everson * y Boat * y el 2% en los estudios mencionados, demostr juego sexual explcito, la frecuencia de tal juego estaba significativamente relacionada con la edad del nio, su extraccin socioeconmica , racial y de alguna manera con su gnero.

De hecho, ms del 20% de los nios de 4 y 5 aos, en estos estudios demostraron claros juegos de penetracin sexual de algn tipo durante sus sesiones. La fluctuacin de los resultados ( del 6% al 20%) est dada en que en los nios de 2 aos, no aparecieron estas conductas, porque el nio en esa edad an no tiene plenamente desarrollado el juego simblico. ( Ver Piaget *, La formacin del smbolo en el nio). De manera similar, Dawson * y Geddie * (1991), notaron que el 9 % de los nios de bajos recursos, de raza negra, manifestaron relaciones sexuales en el juego con las muecas.

Tomados en conjunto, Everson * y Boat * (1990) y los 9 estudios relacionados, ofrecen pruebas substanciales de que las muecas pueden dar a los nios no abusados sexualmente, que tienen conocimiento sexual, un permiso al menos implcito, como as tambin, pueden ser un vehculo fcil para demostrar su informacin sexual, en lugar de ser usadas como indicadoras de Abuso Sexual.

Las Muecas anatmicas y el comportamiento de los nios, tras ser expuestos a estas practicas

En esta lnea de investigacin, sobre la sugestividad de las muecas anatmicas, se pregunt, si los nios tienen comportamientos ms sexualizados o juegos sexualizados, despus de exponerse a las muecas anatmicas.

La nocin subyacente es que los nios que son expuestos a las muecas anatmicas desvestidas pueden no reaccionar dentro de la atmsfera del lugar de la entrevista, pero pueden actuar de manera sexual, cuando estn en un lugar ms confortable como en sus hogares.

La pregunta, si las muecas anatmicas pueden tener un impacto retardado en el comportamiento de los nios fue expuesto en entrevistas de seguimiento a 30 madres, cuyos nios haban sido expuestos a las muecas anatmicas (Boat, Everson, & Holland, 1990). Las edades de los nios oscilaban de 3 a 5 aos y haban sido sujetos al estudio normativo de 209 nios descriptos anteriormente. (Everson y Boat, 1990).

La entrevista se llev a cabo dos semanas despus de la sesin con las muecas. Se les pregunt a las madres en trminos generales sobre cualquier cambio en el comportamiento de los nios, que ellas atribuyeran al hecho que los nios haban participado en la sesin con las muecas, as como las preguntas especficas sobre cambios en la curiosidad sexual y juego sexual desde la sesin:

       El 23% de los nios mostraron una conciencia aumentada e inters en las partes sexuales del cuerpo (por ejemplo, un nio de 4 aos pregunt en qu difieren los nios de las nias; una nia de 4 aos pregunt cundo tendra vello pblico)

       Ninguno de los nios haba comenzado a jugar con juguetes o muecas comunes de manera sexual o haban agregado genitales a los dibujos de personas

       En un solo nio se describi que ste estaba actuando de manera algo sexual. Este nio de tres aos se quit su ropa mientras jugaba con una nia de su edad. Como lo explic su madre, El pens que si le haba sacado la ropa a la mueca, est bien si se sacaba la suya. Ni la madre de este nio, ni ninguna de las otras madres estaba preocupada por el comportamiento de sus nios despus de la exposicin a las muecas

 

Otro estudio incluy el seguimiento de 16 nios no abusados, de 3 a 6 aos, quienes fueron expuestos a las muecas anatmicas (Dawson, Vaugh, y Wagner, 1992; Vaughn, Dawson y Wagner, 1989).:

       Ninguno de los padres de los nios inform sobre comportamientos sobresexualizados o preguntas despus de la entrevista con las muecas

       De hecho, la mayora de los nios no recordaban su juego con las muecas hasta que se lo recordaron sus padres.

 

La lnea de investigacin remanente, relevante a nuestra consideracin sobre la sugestividad de las muecas anatmicas, ha examinado los ndices comparativos, en los cuales nios derivados por evaluaciones de abuso sexual, demuestran comportamiento sexual explcito con las muecas anatmicas, en relacin con las muecas no anatmicas.

Si la crtica es valida, se esperaran ndices ms altos de tal comportamiento durante las entrevistas con muecas anatmicas, especialmente cuando los nios son interrogados sobre sus experiencias sexuales.

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En el nico estudio de este tipo Briton * y OKeefe * (1991) utilizaron muecas anatmicas para entrevistar a 69 nios abusados sexualmente, vistos durante un ao en una Clnica Peditrica, para realizarles exmenes fsicos como parte de las investigaciones de abuso sexual.

 

El siguiente ao, el mismo entrevistador sigui un formato de entrevista similar, pero con muecas no anatmicas (por ejemplo muecas Ken y Barbie, muecas Cabbage Patch, etc.) para los 67 nios derivados a evaluacin. Las edades de los nios oscilaba entre 2 a 10 aos.

       Los ndices de demostracin de comportamiento explcitamente sexual (caricias genitales, contacto oral-genital, penetracin vaginal y anal) no diferan significativamente en los dos grupos de nios, a pesar de que se utilizaron variedad de muecas.

       Los ndices de demostracin fueron levemente inferior para las muecas anatmicas en relacin a las muecas no anatmicas (68% contra 72%).

A pesar que se debe ser cauteloso en la interpretacin de este estudio, dadas las limitaciones en el diseo de esta investigacin (por ejemplo falla en asignar al azar a los nios a condiciones de entrevista con las muecas) es, sin embargo otro de los muchos estudios que fallan en encontrar pruebas de que el uso de muecas anatmicas, provoca el comportamiento sexual explcito de los nios abusados sexualmente. Por el contrario, demuestra que el nio vitimizado realiza juegos sexualizados con los juguetes ordinarios y no precisa de la genitalidad explcita de las muecas. Por otra parte, dos estudios han sido citados por los crticos a las muecas anatmicas como prueba de que las muecas anatmicas son persuasivas y estimulan sexualmente a nios normales.

El primero es un estudio indito de Mc Iver * y (1987) que compar 10 casos confirmados de nios abusados sexualmente, edades de 3 a 5 aos, con 50 nios no abusados, edades de 2 aos y medio a 7 aos, mediante una entrevista estructurada con muecas anatmicas.

En apoyo a las crticas sobre sugestividad, se inform que los nios no abusados mostraron ndices similares, si no ms altos, de comportamiento sexual y agresivo con las muecas, en comparacin a los nios en los que el abuso sexual se haba confirmado (62% contra 50% respectivamente).

Boat * seala, que este estudio tena severas limitaciones, especficamente, los autores fallaron en distinguir entre los distintos tipos de juegos sexualizados (por ejemplo, colocar a las muecas en posicin una sobre la otra ,contra posicin con insercin peneana en el ano de la mueca, vagina o boca), agresin contra la mueca (ejemplo arrojarlas, golpearlas, palmearlas) y otras formas de juego de roles (por ejemplo lucha).

Los hallazgos de Mc.Iver * y Wakefield * continuaron en investigaciones posteriores, orientadas a la falta de consenso entre los profesionales y a la ausencia de ndices objetivos mediante los cuales el profesional puede interpretar el juego de los nios. El tema ms interesante que hace surgir Mc.Iver es la total subjetividad de los diferentes profesionales en interpretar como sexualizados algunos comportamientos. Plantea el tema de que algunos tipos de juegos con las muecas anatmicas puedan tener significado sexual o carecer del mismo segn la libre interpretacin de cada observador.

En un estudio posterior, se utiliz un grupo de 50 nios no abusados sexualmente y otro grupo de 10 nios victimizados de 2, 6 a 7 aos. A todos se les administr las muecas anatmicas durante una entrevista que inclua el juego libre y el interrogatorio. Los resultados fueron codificados independientemente por dos grupos de observadores que no pudieron interpretar correctamente los datos y fueron incapaces de distinguir entre los grupos de nios no abusados y los victimizados.( Ver Glaser y Collins J.Child Psychol. Psychiatry vol.30.nro.4 pp.547-568, 1985, Gran Bretaa).

El segundo estudio, a veces citado para reforzar el argumento que las muecas anatmicas, son demasiado persuasivas, es el estudio del juego sexualizado entre nios no abusados de Everson * y Boat * (1990). En el juego con las muecas, se inform que el 37% del total de nios no abusados, discriminados de la siguiente manera: 10% de los nios de 3 aos, el 9% de los de 4 aos y el 18% de los de 5 aos, colocaron a las muecas desvestidas en una posicin sugestiva de acto sexual, es decir la posicin una sobre la otra, pero sin intento de insercin peneana y sin movimiento sexual de las muecas o manifestacin del nio que implicara relacin sexual.

Este descubrimiento ha sido utilizado como prueba, que las muecas estimulan a un nmero importante de nios normales y no abusados al juego sexual.

Adems se ha sugerido que tal posicionamiento de las muecas implica las siguientes consecuencias :

(a) Es similar al mostrado por nios sexualmente abusados

(b) Es a menudo malinterpretado en evaluaciones de abuso sexual como prueba del abuso sexual (Raskin, 1991).

 

En la mayora de los casos en los que los nios colocaron a las muecas en una posicin sugestiva de relaciones sexuales, esto ocurri en respuesta a las directivas del entrevistador (Mustrame qu pueden hacer juntas las muecas y Qu ms pueden hacer juntas?) y no durante el juego espontneo, por lo tanto, el comportamiento podra ser ms bien inducido por el entrevistador que provocado por las fantasas que estimulan las muecas.

En segundo trmino, otros nios que colocaron las muecas en posicin sugestiva, luego sexualizaron el juego (por ejemplo intentaron penetracin peneana, movimientos sexuales con las muecas).

La impresin al observar las entrevistas, fue que la mayora de los nios no parecan considerar a una mueca recostada sobre otra ni tales juegos sexualizados como un acto sexual.

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En tercer lugar, tal posicin de las muecas no es, en y por s sola, clnicamente importante. El ubicar a una mueca recostada sobre la otra, se debe a que los nios frecuentemente tienen oportunidad de observar, adultos y adolescentes en varias posiciones de abrazo. En algunos casos, esto puede incluir una relacin sexual observada en televisin o en pelculas, tpicamente escondida de la vista directa a travs de sbanas. En otros, es un abrazo desprovisto de interpretacin sexual para el nio.

No se puede concluir que un nio tiene un conocimiento explcito de la mecnica de la relacin sexual con el solo posicionamiento de las muecas. El evaluador experimentado no puede inferir el abuso sexual en tal comportamiento con las muecas. ( Ver Boat y Everson ob.cit.)

CONCLUSIN, la investigacin disponible muestra que las muecas son estimulantes de juegos de significancia clnicos como ser la insercin peneana vaginal , anal o bucal, en un porcentaje variable de nios no abusados sexualmente, cerca del 5% en los ms pequeos y cerca del 20 % en los nios de cuatro aos, en los estudios en la poblacin norteamericana. Tambin en estos estudios hay una variacin de >2, ignorndose los porcentajes en nuestro Pas por falta de estudios.

 

Otra crtica al uso de muecas anatmicas, es que promueve el error y mal uso del entrevistador. Especficamente:

 

       Su uso fomenta lneas de preguntas inductivas o persuasivas

       Exceso en las interpretaciones sobre el juego del nio

       Hacer recortes arbitrarios en el proceso de evaluacin

       Confiar demasiado en un nico instrumento

La consideracin de que el uso de muecas anatmicas promueve el error y mal uso por parte del evaluador , segn Boat * y Everson * , es la ms vlida y la ms preocupante de las principales crticas.

La preocupacin especfica es que el uso de las muecas anatmicas en evaluaciones de abuso sexual puede alentar los siguientes tipos de malos usos y errores por parte del entrevistador; especialmente con nios:

(a) Lneas de preguntas demasiado inductivas o persuasivas que pueden incluir que el entrevistador posicione las muecas para que modelen actos sexuales especficos

(b) Sobreinterpretacin del comportamiento del nio a expensas de obtener un relato del nio verbal , espontneo y completo

(c) Acortar el proceso de evaluacin, incluyendo entrevistas nicas y fallas en recabar informacin de mltiples fuentes

(d)   Confiar demasiado en las muecas excluyendo otras tcnicas de comunicacin y de psicodiagnstico

 

 

Una preocupacin relacionada a esto ltimo, es que poner demasiado nfasis en las muecas, ha conducido a veces a dar un menor nfasis al entrenamiento en tcnicas de entrevistas ms amplias y al desarrollo de juicios clnicamente validados en el campo del abuso sexual infantil.

Ese uso como Test Diagnstico, claramente enfatiza la interpretacin del comportamiento del nio con las muecas a expensas de ms entrevistas extensivas y el uso de otras fuentes de datos o tcnicas de evaluacin propias de una batera estndart.

El mal uso como tcnica diagnstica incluye llevar a cabo lneas de preguntas demasiado inductivas o insistentemente demandantes, como un seguimiento del comportamiento sospechoso del nio con las muecas y la confianza en la interpretacin subjetiva del entrevistador, sobre la normalidad o la anormalidad del comportamiento del nio.

La preocupacin principal, es la posibilidad de que las preguntas demasiado sugestivas o preguntas persuasivas, junto con el posicionamiento de las muecas (o tal vez la mera presencia de las muecas) , puedan sin advertirlo, sugerir una imagen visual al nio que se incorpora a su memoria (Terr *, 1990). Por ello, como teoriza Terr *, la memoria del nio del evento en cuestin puede ser alterada permanentemente .

Una segunda preocupacin, es el riesgo de que el evaluador pueda poner mayor nfasis en conseguir del nio una demostracin con las muecas en lugar de buscar la descripcin verbal detallada del abuso sospechado.

El Uso de Modelo Anatmico, tambin entraa riesgos, el entrevistador puede inapropiadamente o inadvertidamente suministrar informacin al nio y producir alteraciones en el relato. Por ejemplo :

       Las clasificaciones correctas de las partes del cuerpo involucradas en un contacto sexual

       Las funciones correctas y erticas de las partes sexuales del cuerpo

       Elementos de informacin sobre prcticas sexuales, orales, anales, sexuales, perversas y normales

 

Caractersticas especficas de la genitalidad adulta que el nio no conoca como ser el vello pubiano, los penes en semi-ereccin de las muecas, el orificio vaginal que est resaltado en las muecas , etc.

Elementos que pueden alterar el relato verbal del nio

Especficamente, el pene en semi-ereccin de las muecas y el vello pubiano puede ser la primer informacin del rgano sexual masculino que puede tener una nia inocente en los temas sexuales.

Es claro que la exposicin a las muecas le daran ,por ejemplo a una nia de 3 aos informacin de la genitalidad adulta masculina, no esperable para su edad. Si un elemento fundamental a evaluar, es la percepcin que tiene el menor de la sexualidad, y si cuenta con conocimientos que solo podra tener por la exposicin a la desnudez del adulto en su victimizacin, uno de los pocos elementos diagnsticos especficos estara as invalidado por la utilizacin de las muecas sexuadas.

El uso de muecas anatmicas como Confortador y para Romper el Hielo, involucra riesgos mnimos de error del entrevistador en el caso en que est comprobado el abuso y el nio lo haya revelado espontneamente. Muchas consideraciones adicionales son relevantes a nuestra discusin sobre la validez de la crtica en cuanto a la propensin al error en la entrevista.

Primero, la mayora de los errores enumerados antes, tienen el efecto de aumentar la frecuencia de falsos positivos, en las evaluaciones de abuso sexual. De hecho, los errores del entrevistador tambin pueden aumentar la probabilidad de falsos negativos.

Everson * y Boat * (1989), por ejemplo, describieron el caso de un nio de 4 aos, cuya develacin sexual sobre la caricia genital no fue considerada creble porque durante la demostracin con las muecas, la mueca nia no demostr una abierta incomodidad hacia la mueca perpetrador acusado.

Vemos as, otra forma de perjuicio al nio que fue abusado sexualmente, en la forma del FALSO NEGATIVO, en base a la interpretacin subjetiva del juego por parte del entrevistador .

Cualquier instrumento en manos no informadas puede ser mal usado. Sin excepciones, los errores del entrevistador antes mencionados, pueden ser evitados con un mejor entrenamiento, supervisin y conocimiento de la dinmica propia de las denuncias errneas o falsas. Desafortunadamente, el nivel de entrenamiento y de supervisin de muchos entrevistadores es inadecuado, segn sucede en Estados Unidos , en donde las Muecas surgieron en el ao 1970, segn establece Brbara Boat *.

Esta crtica, tiene mayor peso en nuestro pas porque el juego de las muecas anatmicamente correctas, no integra la Currcula de ninguna Universidad, por la falta de sustento cientfico de la prctica, conjuntamente a la ausencia de datos normativos aplicados a nuestra poblacin nacional.

La utilizacin de las Muecas no integra la Currcula de ninguna materia de grado ni de post-grado, es decir no existe acreditacin universitaria oficial de la capacidad de los profesionales que la utilizan, que certifique su idoneidad, ni su competencia.

Esto explica la mala prctica imperante en nuestro medio, que consiste en el uso como Test de Abuso Sexual, segn se consigna en los Informes de los profesionales que imprudentemente la utilizan.

Nosotros, coincidiendo con la autora del estudio, pensamos que el tema de mayor gravedad, surgido en esta discusin es la conceptualizacin de Terr * (1990) de que el uso de muecas anatmicas, como sustento de la entrevista combinado con ciertos tipos de preguntas persuasivas, puede producir una permanente alteracin de la memoria visual del nio. Esta alteracin permanente del recuerdo del nio, puede concluir , como veremos luego con Elizabeth Loftus * en lo que la autora denomin IMPLANTACIN DE UN FALSO RECUERDO DE ABUSO SEXUAL.

Como conclusin, el rol especfico que cumplen las muecas excluye su utilizacin como test Diagnstico, siguiendo a los autores ya mencionados :

Las decisiones, sobre si un nio fue abusado sexualmente, no debe sustentarse sobre la base del comportamiento del nio con las muecas. Ninguna de las 20 guas y protocolos revisados confirmaron el uso de las muecas como test diagnstico del abuso y muchas de ellas recomendaron especficamente cautela con respecto a la sobreinterpretacin del comportamiento del nio con las muecas. Es decir , percatan al entrevistador de la imprudencia de utilizarlas en forma de test diagnstico.

Como hemos subrayado, por la ausencia de estudios normativos, sobre el juego infantil del nio con las muecas anatmicas, existe una gran dificultad metodolgica en poder especificar los juegos que seran sexualizados y tpicos de los nios abusados sexualmente y de los nios que tienen informacin sobre la sexualidad no acorde a su edad, por cuestiones relacionadas con la crianza o las diferencias socioeconmicas y culturales o de raza, problemtica crucial en Estados Unidos, que normatiza todos los mtodos de evaluacin psicomtrica, en base a las diferencias culturales econmicas y tnicas de su poblacin.

Este ltimo tema es irrelevante en nuestra Nacin, en que no hay segregacin entre los diferentes grupos culturales y tnicos, pero no podemos conocer, en este momento qu tipo de conocimientos sexuales e informacin manejan los menores segn los diferentes estratos socioeconmicos, ni el impacto de los medios de comunicacin.( Ej. sistemas de cable con pelculas condicionadas, revistas etc.).

La factibilidad de poder clasificar el tipo de juegos que las muecas anatmicamente correctas suscitan en los nios no abusados sexualmente, es de importancia clnica para poder distinguirlos de aquellos juegos que tienen caractersticas erotizadas.

Si bien, como hemos detallado en el inicio del trabajo, no existe un sndrome tpico que permita aislar indicadores especficos de Abuso sexual y que el diagnstico por sndromes no posee sustento

Entre los diferentes modelos conceptuales que pretenden ser un instrumento de comprensin del problema del Abuso sexual, y llegar a aislar un grupo de sntomas con moderada calidad de especificidad, que seran esperables hallar en una situacin de Abuso sexual, creemos importante mencionar la ltima revisin de Kendall *, Tacket *, William * y Finkelhor * (1993) que encontraron que El 38% de los nios abusados sexualmente presentaron comportamientos sexualizados. Lejos de ser un indicador absoluto, ya que la contrapartida es que el 72% de los nios victimizados, no presentaron el sntoma y esto limita considerablemente su carcter de tipicidad. ( Ver Vicky. V. Wolfe & Jo-Birt, Advanc,es in Clinical Child Psychology, vol., 17, editado por Thomas Olledick).

Estos comportamientos erotizados, son de varios tipos:

(a) El nio se acomoda, elabora estrategias para soportar la victimizacin y/o participar en la misma por la coaccin del adulto

(b) Masturbacin en situaciones sociales, es decir en frente de terceros

(c)    Juegos con los propios genitales durante un lapso excesivo de tiempo

(d) Preferencia por la compaa de nios ms pequeos

(e) Hablar mucho y estar muy preocupados y pendientes de los temas sexuales

(f) Segn estudios sobre esos dibujos infantiles, los nios abusados tienden tanto a minimizar como a exagerar los rasgos sexuales en las figuras humanas ( Yates, Beutler, y Grago,(1985). No obstante, Hibbard y Hartman (1990), encontraron que era bajo el porcentaje de nios abusados sexualmente, que dibujaron genitales en sus dibujos. ( ver ob. citada, pg. 244)

 

(g) Ms relacionado con el tema de las Muecas Anatmicamente correctas, se detecta en los nios victimizados, ms juego sexualizado con estas muecas, pero destacan la relatividad de tomarlo como ndice seguro porque Everson y Boat (1990), investigacin a la que nos referiremos a posteriori en extenso, encontraron, como ya hemos mencionado que entre los nios no abusados sexualmente existe un porcentaje de juego de introduccin anal, peneana, oral, etc. con estos muecos. Aunque los pequeos de 2 aos no muestran este tipo de juegos, el 18% de los de 5 aos no abusados sexualmente mostraron ron juegos explcitos de relaciones sexuales.

 

Estos estudios especifican que este tipo de juego sexualizado, es comn tambin en nios que sufren negligencia parental, abandono social y no han sido beneficiados con una contencin y lmites acordes a la sexualidad infantil, dentro del marco familiar y social., por ejemplo, algunas de estas conductas sexualizadas forman parte de la cultura de los internados de menores y los profesionales de la salud que trabajan con nios de la calle o nios que sufren situaciones injustas semejantes, estn familiarizados con estas conductas.

Es decir, volvemos a rozar el tema de la falta de la especificidad de los sntomas del nio abusado sexualmente y la necesidad de hacer un abordaje integral de la problemtica, mediante un estudio basado en una evaluacin psicodiagnstica standard, conjuntamente con el estudio de la dinmica familiar, especialmente en los casos, a los que se circunscribe este trabajo :

Las denuncias de Abuso sexual dentro de los divorcios destructivos y su emergente y consecuencia ms frecuente: el impedimento de contacto

No obstante , el modelo que propone Finkelhor * (1983), a nuestro criterio, es til en poder abordar explicativamente la iniciacin traumtica en la sexualidad por parte del adulto victimizador.

La iniciacin es traumtica porque es precoz, las consecuencias psicolgicas son:

       Que el nio confunde las experiencias sexuales con intercambios afectivos ,incrementando la realizacin de experiencias sexuales y distintas manifestaciones comportamentales ,incluyendo el inters y la preocupacin en lo sexual , la agresin sexual a terceros , generalmente otros nios, y una erotizacin inadecuada de las relaciones Parentales.

 

Sugiri Yates * (1982) que el nio que ha sido expuesto a travs del tiempo a una intensiva estimulacin genital o extragenital puede producir su erotizacin. Ella ha sugerido que el erotismo puede ser considerado ms bien un comportamiento aprendido y que el nio va reforzando por s mismo. Por su caracterstica de comportamiento aprendido, el comportamiento erotizado infantil es difcil de modificar. Desde una ptica psicobiolgica, Putman * y Trickett *, postularon un modelo en el cual el comportamiento es aprendido en forma no acorde al momento evolutivo del nio y no acorde a la Cultura. En concreto, estos comportamientos sexualizados son originados en un incremento inducido por el adulto, de los contenidos hormonales relacionados con la pubertad y el desarrollo de la libido en la mujer y con el comportamiento agresivo en el hombre.

Esto es interesante, ya que varios estudios han relacionado desde hace casi dos dcadas los trastornos de gnero en las nias abusadas, el aumento de sus comportamientos masculinos y en los nios la tendencia a victimizar a otros nios menores ( ver Cosentino, Cross gender behavior and gender conflict in sexually abused girl, J.Am. Child .Adolesc. Psychiatry , 32:5 september 1993 pp.940-945)

Putman * y Trickett *, basados en los incrementos hormonales observados en los nios victimizados, explican que su aumento se debe al estress especfico relacionado con los repetidos abusos, que a su vez actan como el desencadenante de una precoz sexualidad. Esto implica una iniciacin totalmente traumtica en la sexualidad.

Otros autores, como De Young * (1984), intentaron explicar algunos comportamientos sexualizados como un comportamiento contrafbico, particularmente en nios, quienes han sido re-victimizados a travs de muchas prcticas aberrantes.

 

Estos comportamientos contrafbicos, se deben a un intento del nio de desensibilizarse de los estmulos originariamente relacionados con el abuso. Entonces el nio muestra comportamientos provocativos. El nio reactualiza el acto del abuso, ponindose en una posicin activa, actuando lo sufrido pasivamente en el pasado. Si bien los autores no toman la concepcin de identificacin con el agresor como mecanismo de defensa, ya destacado por muchos autores, los comportamientos resultantes son similares. No obstante con lo cual, el nio no es complaciente con el adulto que lo victimiza, ni esta iniciacin es placentera. En base a un interesante estudio de Phelan * las percepciones de los nios vctimas estn muy lejos de la impronta del compaero sexual que consiente.

Esta percepcin, por el contrario es la que sostiene el discurso del perverso. El nio, por el contrario ,sufre, siente confusin, rabia y culpa .Si bien el estudio de la autora falla en considerar bajo el trmino padre tambin al concubino ocasional de la madre, En este estudio, los padres son solo l4 y los concubinos son 26. Creemos que el estudio de casos, mostr la ausencia de la complacencia infantil en la victimizacin del adulto y los sentimientos de impotencia, rabia y rechazo por los hechos sufridos. (ver Phelan P. Incest and its meaning: the perspectives of father and daughters, Child Abuse & Neglect vol.19.nro .1.pp.7-24. 1995)

Por lo expuesto en el Punto (g) sobre la significacin clnica del juego llamativamente sexualizado en los nios que sufrieron victimizacin sexual, creemos que la observacin de pautas de juego estereotipado y reiterados con contenidos sexuales, le permite al Psiclogo, la evaluacin de los conocimientos del nio sobre la sexualidad y si estos son producto de su exposicin a un inicio traumtico de su sexualidad o a otras cuestiones ambientales, como la exposicin a materiales grficos o flmicos de naturaleza sexual o al momento evolutivo por el que atraviesa el nio, es decir fantasas emergentes de los diferentes estadios evolutivos de la sexualidad infantil, como es la preocupacin por las diferencias sexuales entre varones y mujeres, problemticas edpicas propias de la sexualidad femenina y de la nia que accede al proceso complejo de la femineidad, entre otras las fantasas normales de violacin que ha destacado Francoise Dolt *. (Ver Dolto - La sexualidad femenina )

 

Como ya han destacados varias investigaciones, el nio no abusado sexualmente tambin puede jugar en forma sexualizada con las muecas anatmicamente correctas.

Es importante, ocuparnos del mencionado estudio de Brbara Boat * y Everson * sobre la exploracin manual de muecas anatmicas de nios no abusados sexualmente. Con relacin a la edad, los autores encontraron que disminuyen los comportamientos de besos de mueca a mueca y se incrementan con la edad las demostraciones que son sugerentes de relaciones sexuales entre las muecas Aunque los nios de 2 aos son activos en desnudar a las muecas y explorar sus genitales, anos y los pechos; los nios que no tienen 2 aos realizan algunos juegos sexualizados con las muecas. El 6% de los nios demostraron claras posiciones de relaciones sexuales entre las muecas. Solo los nios de bajo nivel econmico, de 4 a 5 aos, demostraron claras posiciones de relaciones sexuales cuando el entrevistador se present en el cuarto.

La finalidad de incorporar los hallazgos de Boat * en el presente trabajo, es la de especificar claramente cuales son las conductas sexualizadas con las muecas de acuerdo a la edad de los nios no abusados sexualmente.

LOS PROFESIONALES QUE EVALAN A LOS NIOS PEQUEOS

Necesitan informacin sobre la normal curiosidad sexual en los comportamientos de juego de los nios no abusados con las muecas, como para tener una razonable idea de lo que es esperable en el juego normal y as evitar caer en sobreinterpretaciones de las interacciones de los nios con las muecas.

Tales datos han surgido tardamente. Una de las dificultades ms importantes en las investigaciones con las muecas correctas, es el alto porcentaje de negativas de los padres, a que sus hijos participen en la hora de juego con las muecas. (Conte y col , 1991 ; Eversony Boat , 1990 Friedrich , Gramnsch Broughton ,Kuiper, & Beike, 1991 ; Goldman & Goldam , 1981).

Esta aprensin de los Padres se justifica porque las muecas presentan todos los caracteres sexuales primarios de una manera un poco exagerada segn algunos autores. Contrario a esta impresin del lego y de un sector de los investigadores, las medidas antropomtricas de los genitales guardan relacin con los stndares de la poblacin norteamericana. (Ver Bays,-Jan. Are the genitalia of anatomical dolls distorted? Child-Abuse-and-Neglect; 1990 Vol 14(2) 171-175 )

Posiblemente el rechazo de los Padres se deba a que la exhibicin de dibujos, pelculas o materiales que muestren los caracteres sexuales primarios ( vello pbico, aberturas anales y vaginales, pene en semi-ereccin) est sometido a restricciones y prohibiciones en la Cultura. Especialmente en relacin a los menores.

A pesar de las dificultades inherentes a la obtencin de datos normativos sobre una muestra representativa de nios no abusados, la importancia de documentar sus comportamientos con las muecas anatmicas es esencial, como as adaptar los estudios a los nios Argentinos, segn edades , estratos socieconmicos y pautas de crianza que contemplen situaciones de exposicin a materiales relacionados con situaciones de erotismo entre los adultos, a los que el nio accede a travs de los medios de comunicacin de masas y otras fuentes.

Los evaluadores estadounidenses no estn de acuerdo sobre el significado de comportamientos tales como el de los nios ubicando a las muecas en posiciones sugestivas de relaciones sexuales o introduciendo los dedos en el interior de varios orificios. ( Boat * & Everson * , 1988a ; Kendall * - Tackett * & Watson *, 1992).Sin embargo, interpretaciones de los comportamientos no verbales de los nios con las muecas pueden implicar que se interprete abuso sexual donde no lo hubo y deben ser evitadas. ( Boat * & Everson *, 1988 a).

 

La confusin en hacer interpretaciones subjetivas del significado del juego con las muecas, en direccin a inferir actos abusivos, se origina en la falta de comprensin y de la perversin de las especficas funciones para las cuales las muecas deben ser utilizadas.( Ej. modelo anatmico, ayuda en la demostracin de como fue el abuso en los casos comprobados), en donde hay una previa declaracin del nio de haber sido abusado, en un relato consistente y sospecha fundada en elementos objetivos.

Otros factores adicionales que necesitan ser considerados para proveer de informacin relevante a los evaluadores, son los tipos de:

       Comportamientos tpicos de los nios pequeos (edad 2) que deberan diferir de los otros ( edad 5 )

       Las diferencias de las respuestas de los varones y de las mujeres.

 

Otro factor es que el conocimiento sexual del nio est relacionado tambin con las caractersticas de su familia ya que el juego con las muecas refleja el conocimiento sexual que tiene el nio (Mrazel * & Razek *, 1981).

Los factores culturales y familiares juegan un rol en el desarrollo del conocimiento infantil de la sexualidad (Gordon *, Schoroeder * ,& Abrams * 9 1990) y ejercen influencia en las circunstancias en las cuales los nios estn ldicamente revelando sus conocimientos sexuales. ( Boat * & Everson *, 1989)

 

La documentacin de las diferencias raciales y socioeconmicas halladas en la modalidad de juego de los nios, deben alertar a los evaluadores sobre la contribucin del medio ambiente cultural del menor.

Finalmente, las demostraciones infantiles de conocimiento sexual que aparecen cuando interactan con las muecas, dependen de la presencia o ausencia de adultos observadores como tambin del sexo del entrevistador. ( Sivan * Schor *, Koeppl *, & Noble *, 1988)

Solo dos estudios (Glaser * & Collins *, 1989 ; Sivan * y colaboradores, 1988) proveen informacin normativa sobre un relativamente extenso grupo de nios no abusados utilizando las muecas anatmicas. Ambos estudios emplearon un formato de hora de juego libre que no puede compararse al juego del nio en las entrevistas estructuradas que muchos autores utilizan en las evaluaciones sobre Abuso sexual. En estos estudios no se estudiaron las diferencias socioeconmicas.

Sivan * y colegas (1988) describieron las interacciones de 144 nios blancos de 3 aos a 8 aos, con las muecas anatmicas. Los sujetos fueron reclutados a travs de un pedido en un diario. El juego se realizaba con la presencia del entrevistador, se compararon las diferencias de los juegos en relacin con el sexo de los nios. El juego era libre y sin la intervencin del entrevistador. Su rol era el de observador:

       Las nias jugaban ms con las muecas que los nios

       Los autores no registraron el porcentaje del juego espontneo de desvestir a las muecas. Aunque cuando las muecas se presentaban sin ropas las nias tendan espontneamente a vestirlas , en mayor medida que los nios

       Los nios ms pequeos interactuaban significativamente menos con las muecas que los mayores cuando el entrevistador estaba presente o cuando ellos estaban con las muecas vestidas

       Cuando se presentaban las muecas desvestidas, no haba diferencias entre los tres grupos etarios. (edad 3-4 ; 5-6 y 7-8 )

 

Todos los chicos prefirieron claramente explorar los otros juguetes del cuarto en vez de jugar con las muecas anatmicas y ninguno demostr comportamientos sexualizados entre las muecas o entre las muecas y ellos mismos.(insercin peneana, anal, oral o vaginal, movimientos explcitos de relaciones sexuales y no juego que pueda sugerir contacto sexual)

Glasser * y Collins * (1989), analiz videotapes de 78 nios ingleses de 2-6 aos no abusados sexualmente, quienes jugaban con las muecas anatmicas y con otros juguetes. Fueron invitados a desvestir las muecas cuando este comportamiento no ocurra en forma espontnea. Se les interrog sobre las funciones del cuerpo y sus partes luego de jugar con las muecas. Aunque el 52% del grupo eran nias, esta proporcin no era equitativa a travs de los diferentes grupos de edades.

Por ej. en el grupo de 2-3 aos el 80% eran nias, por lo cual no fue posible hacer una comparacin por edades y sexos:

       El 74% desnud las muecas en forma espontnea

       Solo un nio, de 5 aos, rehus desnudar las muecas

       El tocamiento del pene fue comn (71%), pero solo 13% toc el ano y el 4% toc la abertura vaginal

       Los nios no insertaron los dedos dentro de las aberturas vaginales o anales

       Cuatro (5%) de los nios mostraron interacciones que eran explcitamente sexualizadas

       Dos nios de 3 aos pusieron las muecas adultas en posicin de relaciones sexuales, sin unir los genitales; otro nio de 3 aos insert el pene de la mueca en la abertura vaginal de la otra mueca y una nia de 4 succion el pene de la mueca adulta. En 3 de estos nios, se identific una fuente de exposicin a actividades explcitamente sexuales ( Ej. magazines pornogrficos; videos pornos , observacin de la cpula ).

 

El presente estudio provee adicional informacin sobre como un grupo diverso en gnero y en pertenencia a clases sociales de 2, 3, 4, 5 aos, exploran las muecas en un entrevista estructurada.

En relacin al estudio de Boat * que analizaremos a continuacin, en nios no abusados sexualmente, el protocolo de entrevistas tena el objetivo de determinar el conocimiento infantil sobre la anatoma adulta, su funcionamiento y sobre la sexualidad sin que el entrevistador sea sugestivo o directivo en los temas. Despus de 10 minutos destinados a construir un buen rapport, 4 muecas vestidas fueron puestas enfrente del nio. No haban otros juguetes ni objetos.

La consigna fue : aqu hay algunas muecas para tocar y para mirar dando un perodo de tiempo para la exploracin. Luego, el entrevistador seal cada parte del cuerpo, le pregunt al nio cmo se llama y para qu la usa . A continuacion el entrevistador le indic que le mostrase qu cosas pueden hacer las muecas juntas.

En la etapa final del estudio, los nios de 3- 4 - 5 aos fueron dejados solos en el cuarto con las muecas (condicin de estar solos) por un perodo de 2 a 5 minutos . Se registr en video los comportamientos con las muecas. Se realiz la cuantificacin de los siguientes comportamientos entre los que se consideran no sexualizados :

(a) Desvestir espontneamente: fue codificado de esta manera el comportamiento de desvestir a la mueca sin la sugerencia del entrevistador.

(b) Exploracin del ano, de los genitales y los senos: cuando el nio realiza un contacto fsico con la mueca utilizando el dedo del nio o la mano. Desafortunadamente, los tipos de posible exploracin manual ( Ej. roces, tocamientos , caricias , pellizcos, hurgar, insercin de los dedos) no fueron codificados en forma separada. Con lo cual, la frecuencia de insercin del dedo en las aberturas genitales no se pudo cuantificar.

(c) Tocamiento de los genitales o del pecho: cuando el nio manipula una mano de la mueca para hacer contacto con los genitales de otra mueca o con sus pechos

(d) Besarse entre muecas: fue definido como poner la boca de una sobre la boca de otra mueca y luego haciendo el sonido caracterstico del beso, o diciendo besndose cuando se le pregunt que estaban haciendo las muecas

(e) Besos entre el nio y la mueca: besos del nio en la boca o en la cara de la mueca

 

Entre los Comportamientos sexualizados se analizaron las posiciones Claras o que podran sugerir relaciones sexuales:

(a) Claros comportamientos sexualizados: Es la deliberada ubicacin de la mueca o muecas desnudas en una de las siguientes posiciones :

1 - Insercin del pene en la vagina, en la boca o en el ano.

2 - Descripcin verbal de la relacin sexual ( ej. estn haciendo el amor)

3 - Movimientos sexuales ( ej. muecas copulando)

 

(b) Comportamientos o posiciones parecidos a relaciones sexuales: Fue definido como la deliberada ubicacin de una mueca desvestida en una posicin sexual sin ser la 1,2,o 3. Los comportamientos de relaciones parecidas a las sexuales o explcitas fueron codificadas cuando sucedan entre dos o ms muecas y cuando la actividad ocurra entre el nio y la mueca.

Se codificaron seis sub categoras de posiciones de relaciones sexuales :

(a) Posiciones parecidas a las sexuales genitales / claras relaciones sexuales genitales

(b) Claro sexo oral / que parece sexo oral

(c) Clara relacin sexual va anal / o comportamiento parecido al sexo anal

 

La frecuencia de los comportamientos descriptos fue anotada en relacin a cada nio y analizado en base a la observacin de los factores de edad, sexo, extraccin sociocultural.

Los resultados de los comportamientos por edad y por gnero , son los que sintetizamos a continuacin.

Entre los comportamientos no sexualizados:

(a) Desvestir espontneamente las muecas: Casi la mitad de los nios de 2 y un tercio de los de 3-4-5,desnudaron espontneamente las muecas

 

(b) Exploracin de anos, genitales y senos: La exploracin manual de las aberturas anales y genitales, y los pechos fue un comportamiento comnmente observado cuando el nio desnudaba las muecas en presencia del entrevistador. Tocar, pinchar, acariciar, hurgar estas partes del cuerpo fueron conductas observadas en la vasta mayora de los nios de 2 aos nios y nias ( 86%/ 85% respectivamente ). Aunque este comportamiento decreci significativamente con la edad cuando el entrevistador estaba presente, aproximadamente la mitad de los nios de 4-5 aos tocaron los genitales y / o los anos y realizaron varias formas de exploracin manual de los pechos.

 

Esta ltima exploracin fue significativamente afectada por el gnero del entrevistador, y fue el nico comportamiento que fue afectado por esa variable. Los nios varones que interactuaban con un entrevistador hombre estuvieron ms inclinados a tocar los pechos de las muecas que en presencia de mujeres entrevistadoras.

(c) Muecas besndose: No fue comn en algunos grupos etarios

 

(d) Tocamiento de pechos, genitales, mueca a mueca: La situacin de muecas tocando los pechos o genitales de otras fue muy rara cuando el entrevistador estaba presente y vista en solo un varn de tres aos. En la condicin de estar el nio solo con las muecas, los nios de ambos sexos mostraron el comportamiento de una mueca tocando el pecho o los genitales de la otra (12% o menos en algunos sub grupos )

 

(e) Aparentes y claras posiciones de relaciones sexuales, Mueca a mueca: El porcentaje de posiciones que aparentan relaciones sexuales de las muecas aumentan en relacin a la edad del nio. En la condicin del entrevistador presente, se registraron grandes diferencias por efecto de la edad ya que los nios mayores tienden a jugar en forma ms sexualizada o con posiciones de aparentes relaciones sexuales.

 

       Las posiciones de relaciones sexuales aparentes no fueron registradas en nios menores de 2 aos pero fueron bastante comunes en los nios mayores con 25% de nios de 5 aos masculinos realizando juegos sexualizados en presencia del entrevistador. Una comparacin de la incidencia de este comportamiento a lo largo de las dos condiciones de presencia o ausencia del entrevistador tambin revel que la posicin de las muecas en aparentes relaciones sexuales tendan a ocurrir ms frecuentemente durante la presencia del entrevistador y parecan estar relacionadas a la pregunta del entrevistador Muestra qu pueden estar haciendo las muecas juntas. Es decir, que el nio reacciona con plausibilidad ante las expectativas del adulto entrevistador.

 

 

La formulacin de preguntas que direccionen el juego ( leading - question) Muestra qu pueden estar haciendo las muecas juntas, parece ser un factor que increment las conductas de ubicacin de las muecas en posiciones sugerentes de relaciones sexuales en los nios no abusados sexualmente.

Una clara posicin de relaciones sexuales no fue observado en el grupo de 2 aos y solo raramente visto en los otros grupos etarios cuando el entrevistador estaba presente.

Claras posiciones de relaciones sexuales en la condicin del entrevistador presente solo se registraron en varones. Cuando los nios se quedaron solos, este comportamiento fue demostrado en nios y nias de 4 a 5 aos.

Muchas de las claras posiciones de relaciones sexuales observadas involucraban relaciones genitales entre muecas, aunque tambin fueron registradas las posiciones orales y anales explcitas. Con el entrevistador ausente, 5 de los 114 nios jugaron con las muecas mostrando relaciones sexuales entre ellas. Posiciones de relaciones orales fueron demostradas por 2 de estos nios y la copulacin anal por otro de ellos. Con el entrevistador presente, el nmero de nios que demostr claros juegos sexualizados fue de 6.

Besos del nio a la mueca: La ms comn forma de interaccin dada en todos los grupos etarios Posiciones claras de relaciones sexuales entre el nio y la mueca :

       Las posiciones de aparentes relaciones sexuales entre un nio y la mueca fueron extremadamente raras y demostradas por un nico nio de 5 aos.

       La reactualizacin de una clara relacin sexual entre el nio y la mueca , en presencia del entrevistador fue la succin del pene dela mueca en un nio de 5 aos

       Con la variable de que el nio est solo, un nico varn de 5 aos, simul el coito con la mueca

       En un nio pequeo se registr la succin del pene de la mueca. Este comportamiento fu interpretado como el resultado del inters del nio en el pene de la mueca, en su exploracin , en el pene per se ms que fruto de la estimulacin oral.

       Esta impresin de Boat y Everson est basada en el hecho de que los dedos de las muecas nunca fueron puestos en la boca, aunque su aspecto es similar al del pene. Adems, ninguno de los nios de 2 aos que estaban en edad de gratificarse oralmente, realizaron este comportamiento.

 

Los estudios de Boat * muestran el vaco en la precedente bibliografa sobre la exploracin y el juego con muecas anatmicas del nio no abusado sexualmente:

       El resultado sugiere que la edad, el gnero, la raza y el status socioeconmico pueden contribuir a crear diferencias en la forma y cualidad de las interacciones con las muecas anatmicas y que el evaluador necesita estar enterado de estas variables cuando entrevista a los menores.

       Con la edad decrece la exploracin manual, y se incrementan las demostraciones de besos entre muecas, y se incrementa tambin la demostracin de comportamientos con apariencia de relaciones sexuales entre las muecas

       Los nios negros estuvieron ms inclinados a demostrar relaciones sexuales aparentes entre muecas y a stas besndose, cuando el entrevistador estaba presente.

 

Los datos de los nios de 2 aos son de especial inters. A pesar de que participaron activamente en desvestir a las muecas y en la exploracin de los genitales, anos, y pechos , ningn nio de esta edad en el ejemplo, realiz ningn juego sexualizado con las muecas:

       Entre los juegos no sexualizados, el beso de las muecas fue presentado por el 7% y los comportamientos de las muecas besando a otras por el 11%.

       Que los nios de 2 sean menos capaces de juegos representativos (Ej. utilizando objetos externos tales como muecas para representarse a s mismos o a los otros) puede contribuir a la escasez de interacciones sociales mostradas en el juego con las muecas anatmicas

       Los evaluadores pudieron notar que las demostraciones de comportamientos sexualizados hechas por nios de 2 aos, entre muecas o entre ellos mismos y las muecas deben precisar ms investigaciones para determinar la fuente de estos comportamientos.

       Alrededor del 50% de los nios en este trabajo, espontneamente desnud las muecas.

 

Un segundo descubrimiento, fue que era ms frecuente el juego sexualizado entre los nios negros ,especialmente de bajo status socioeconmico, en las edades 4 - 5; estos fueron los nicos nios que demostraron claras posiciones de relaciones sexuales cuando el entrevistador estaba presente.

Estos resultados pueden reflejar diferentes tipos de educacin sexual y falta de la sociabilizacin sobre la inhibicin de la expresin del conocimiento sexual. Desde el marco psicoanaltico, cierta falta de represin sexual en la educacin cotidiana. Los autores consideraron que no tenemos razones para sospechar que alguno de estos nios haya sido abusado sexualmente .

Muchos padres comentaron la accidental exposicin del nio a videos de sexualidad explcita o las observaciones de las relaciones entre adolescentes como la fuente del conocimiento sexual de estos menores.

El importante punto a citar es que los nios de clase baja que pertenecen a minoras tienden a ser sobrerrepresentados en las estadsticas (Finkhelhor *, 1986) y los evaluadores debe ser muy cuidadosos en aseverar que las demostraciones sexualizadas con las muecas reflejan abuso ( ej. que puedan reflejar lo que le pas al sujeto en la realidad objetiva) diferenciando entre lo que es conocimiento sexual del nio y lo que es una exposicin a una victimizacin sexual.

Una conclusin tentativa que expone Boat * sobre el estudio de Sivan * y colegas (1988) es que el gnero del entrevistador no influye drsticamente en las interacciones de los nios con las muecas anatmicas. El nico hallazgo significativo es que los varones tocan ms los pechos de las muecas cuando el entrevistador es varn. Uno puede pensar que la presencia del entrevistador varn crea una atmsfera ms permisiva que favorece la exploracin en los nios.

La presencia de un adulto, cualquiera sea su sexo, crea un efecto inhibitorio de la exploracin de las muecas y de la demostracin del conocimiento del nio sobre la sexualidad.

Otro hallazgo de relevancia fue que el colocar una mueca sobre la otra, fue comn (25% ) en los nios mayores. Tambin es de gran importancia el hallazgo de Boat * y Everson * de que las posturas aparentes de relaciones sexuales pueden reflejar la exposicin del nio a diferentes fuentes de informaciones y comportamientos sexuales tales como las escenas de romnticas que el nio puede ver en la TV pero no reflejan un real conocimiento de los verdaderos mecanismos de la relacin sexual como ser la insercin peneana o las prcticas perversas con nios.

Las Muecas pueden jugar un importante rol en la discriminacin por parte del clnico de lo que es un conocimiento superficial del nio sobre los temas sexuales ( que estara representado por el posicionamiento en forma de aparentes relaciones sexuales. Ej. una mueca acostada sobre la otra ) de otras formas ms complejas de conocimiento generadas a partir de la vivencia de la victimizacin. Pero , con la importante limitacin de ser una fuente de informacin agregada. Por lo cual, el evaluador tendra que tener claro si el nio conoce la genitalidad adulta previamente a la utilizacin de la tcnica.

 

Est de ms expresar que en nuestra Sociedad tal contacto est vedado y es perjudicial para los menores.

 

Otro aspecto que podra ser interesante de explorar en el futuro es si las posturas sugerentes de relaciones sexuales surgen de la desnudez de las muecas o de algn otro factor.

Algunos profesionales, como por ejemplo Yates * & Terr, * (1988) han sostenido que la desnudez de las muecas motiva la demostracin de comportamientos sexualizados en los nios pequeos. Con la excepcin del beso entre muecas, los juegos sexuales explcitos con las muecas desnudas fue un suceso que se dio en la minora de los sujetos del estudio.

Pero, el hecho de que tales demostraciones con las muecas desnudas ocurran en nios en los cuales no existen razones para pensar que fueron victimizados, sirve para llamar a la cautela a los profesionales sobre diagnosticar en base a tales comportamientos, interpretndolos como indicadores de Abuso Sexual, sin averiguar otras posibles exposiciones del nio a otras fuentes de las cuales el nio pudo haber obtenido informacin sexual. Ms an, la prudencia que debe tener el profesional en no dirigir la entrevista en direccin a sucesos sexuales.

En suma, los evaluadores necesitan estar seguros de la forma en que el gnero, la edad, el status, afectan las interacciones del nio con las muecas anatmicas y considerar estas variables en la interpretacin de los comportamientos infantiles. Adems lograr un estudio consensuado sobre que conductas son claramente sexualizadas y poder diferenciarlas de conductas de juego que aparentan relaciones sexuales (ej. Muecas desnudas puestas una sobre la otra , o sentadas una sobre la otra, etc. Estas conductas son frecuentemente observadas en nios no abusados y no tienen para ellos relacin con la sexualidad. No obstante, pueden ser mal interpretadas en una direccin sexual por el entrevistador)

Esta prudencia es imprescindible para no caer en sobreinterpretaciones con las muecas y sobreenfatizar el uso de las muecas a expensas de la recoleccin de otros datos en las entrevistas. ( ver ob.cit. ).

Si en Estados Unidos no existen estudios normativos respecto a las muecas correctas, en nuestra Pas, el vaco es an mayor, quedando librado la interpretacin del juego a las intuiciones y a la subjetividad del Psiclogo y quedando desprovisto de indicadores teststicos objetivos.

No obstante , la tcnica de observacin del juego infantil, con los muecos y elementos tradicionales de la hora de juego diagnstica en sucesivas entrevistas, es un elemento a evaluar en correlacin con otros cuando el nio dramatiza juegos y contenidos de explcito contenido sexual en forma repetitiva y estereotipada (un sntoma de cierta especificidad de Abuso sexual )

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUADRO RESUMIENDO ALGUNAS INVESTIGACIONES SOBRE LAS MUECAS ANATMICAS CORRECTAS

( datos extrados de Abstrac. A.P.A. )


 

Autores

 

 

Caractersticas del estudio

 

 

Resultados

 

Goodman-Aman (1987)

 

Estudio comparativo de nios abusados de 3-5 usando

MAC y usando muecos comunes.

Las MAC dificultaron la habilidad del nio para narrar el

abuso.

Boat-Everson (1987).

 

Estudio con nios no abusados.

 

Con MAC algunos nios iniciaron juegos simulando

relaciones sexuales.

Boat-Everson (1987)

Jampole-Weber (1987)

Sivan y Schor (1987)

Santelli-Halpen (1986)

Estudio comparativo de conductas con MAC en nios

no abusados

 

 

Ausencia de sustento cientfico para considerar las

MAC como tcnica o Test de validacin de Abuso

sexual. Los nios no abusados tienen tambin

conductas y juegos sexulizados

Oberlander (1995)

 

 

Administracin de cuestionarios sobre el porcentaje

de profesionales que usan MAC. y las opiniones sobre su

aplicacin

La mayora consider que no era una tcnica segura

para usar en el diagnstico.

El resto opin , que no deban ser usadas.

Kendall - Tackett - KalKle

en (1991)

 

 

 

 

Estudio de comportamientos de nios no abusados a

travs de videos observados por 63 profesionales

varones y 138 mujeres

 

 

No se pudo establecer un consenso vlido para poder

establecer y clasificar Qu se considera juego

sexualizado, juego, sugerente.

Los profesionales mujeres y con menos experiencia

entendieron a inferir errneamente comportamientos

sexualizados .

Boatt-Everson( 1990)

 

 

 

Estudio de 223 nios de 2-5 aos no abusados

 

 

 

El 6 % del total de los nios no abusados

manifestaron juegos sexuales. Este porcentaje

aumentaba con la edad de los nios hasta llegar

al 20% de juegos explcitos en los nios mayores.

Lie Gwat Yuong - Inman

(1990)

 

 

 

Anlisis de casos clnicos en que se us MAC mediante

videos

 

 

 

No existe un Protocolo normatizado que pueda servir de

base objetiva para que indique como interpretar el

juego segn edad, gnero, estrato social : Por lo tanto

las MAC no satisfacen normas clnicas.

Boat-Everson

(1990)

 

 

Investigacin sobre las percepciones maternas de

los posibles cambios de conducta en 30 nios de

3 - 5 aos luego de serles administradas las MAC

50% de los nios de 3 y el 75 % de los nios de 4

experimentaron comportamientos diarios ms enfocados

en lo sexual y un aumento del

inters en los temas de la sexualidad.

Dawson,Vaught-Wagner

(1992) Gabriel (1985),

Glasser y Collins (1989),

Sivan y col ( 1988) August y

Forman (1989) Cohn (1991),

Dawsopn y Geddie (1991),

Jampole y Weber (1987)

White, Styrom, Santilli,

Halpen ( 1986)

Estudios de nios no abusados sexualmente de 3 - 8 aos

 

 

 

 

 

 

 

 

Se detectaron porcentajes variables de juego

sexualizado explcito y de juego sugestivo de relaciones

sexuales en los nios no abusados sexualmente.

Se determin que conductas de tacto y de exploracin

de los genitales son comunes en todos los nios no

abusados sexualmente.

 

 

Glase y Colllins (1985)

 

 

 

Estudio de nios no abusados

 

 

 

 

Destac que no pueden ser usadas con criterio

diagnstico. Registr conductas sexualizadas y

reacciones emocionales de excitacin, risas y

comentarios acerca de la sexualidad de las muecas,

juegos explcitos.

Boat-Everson ( 1991)

 

 

Anlisis de los protocolos de administracin de todas

las muecas anatmicas en el circuito comercial en USA.

( 20)

 

 

Ninguno de los protocolos avala el uso diagnstico.

Por el contrario avisan al usuario sobre la imprudencia

en basar la evaluacin en este instrumento.

Indican que no deben ser usadas como test de Abuso

sexual

Sywitz, Dodden - Nicholas -

Moan ( 1991)

 

 

Investigacin de nios de 2-8 aos no abusados

 

 

La mayora toc y explor los genitales de las muecas.

El 2% del total de nios representaron una relacin

sexual explcita


APADESHI

 


 

Autores

 

 

Caractersticas del estudio

 

 

Resultados

 

Boatl-Everson (1990)

 

 

 

 

 

Investigacin de nios no abusados sexualmente de

3-5 aos

 

 

 

 

 

6% de los nios no abusados presentaron juego

sexualizado, pero en el grupo de 4-5 aos este

porcentaje ascendi a cerca del 20%.Destaca que

el juego sexualizado expresa la informacin sobre la

sexualidad que el nio extrae del ambiente, de los

medios de comunicacin y no es ndice de abuso

sexual.

Dawson - Geedi (1991)

 

 

Investigacin de nios no abusados sexualmente jugando

con MAC.

 

 

9% de los nios no abusados de bajos recursos

presentaron juego sexualizado. Este juego se deba

acondiciones ambientales y culturales pero no a

situaciones de abuso sexual

Everson y Boat (1990)

 

Estudio con nios no abusados agrupados en grupos

homogneos de edad, sexo y nivel socio - cultural

 

Los nios no abusados iniciaron j juegos sugestivos

de relaciones sexuales. En el grupo de 3 aos ( 10%).

En el grupo de 4 ( 9%) y en el de 5 ( 18%)

Mc.Ivert (1987)

 

Estudio comparativo de 10 casos confirmados de Abuso

sexual de 3-5 aos en relacin a un grupo de 50 nios no

abusados

Los nios no abusados tenan un porcentaje mayor

de comportamientos y de juegos sexualizados y

agresivos con las muecas que los abusados.

Kendall - Tarket (1991)

 

 

 

 

 

Estudio de los conceptos y criterios profesionales sobre lo

que es considerado un comportamiento normal en un

nio no abusado con las MAC y los factores influyentes.

Se entrevist a 63 profesionales masculinos y 138

femeninos que observaron videos de entrevistas de

nios no abusados sexualmente usando las muecas.

No existi consenso entre los profesionales.

Algunos tendan a interpretar comportamientos

aparentes de relaciones sexuales como juego

explcito y caracterstico de abuso sexual.

Esta tendencia aumentaba con la inexperiencia

entrevistador.

Kenyon (1991)

 

 

 

 

Juego comparativo de 9 nios de 3-5 aos no abusados

y 9 nios abusados sexualmente

 

 

 

No existi diferencias significativas entre los 2 grupos

en relacin al juego explcito sexual.

Tampoco diferencia en los porcentajes de juegos no

sexuales. El autor concluye que es necesario realizar

ms estudios comparativos.

 

 

 

LA UTILIZACIN DE LAS MUECAS ANATMICAMENTE CORRECTAS EN EL MBITO LEGAL EN NUESTRO PAS.

A continuacin, haremos un breve anlisis de varios Informes en los que los profesionales han incurrido en esta prctica y las deficiencias en su utilizacin . Dejamos constancia que no se trata de Informes emitidos por el Cuerpo Mdico Forense de los diferentes Juzgados en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires, que no incluyen el juego de las muecas anatmicamente correctas como parte de las evaluaciones psicolgicas .

Son Informes emitidos por Consultores de parte en el contexto especfico de un pleito por Tenencia o por Rgimen de visitas que es previo al supuesto Abuso sexual. Como veremos a continuacin a travs de tres ejemplos, encontramos las siguientes constantes:

(a) Los profesionales expresan en el informe que validan el Abuso sexual. Que el juego con las muecas anatmicas es la nica tcnica de validacin de Abuso sexual, Tcnica especfica de Abuso sexual. Como vimos esto es incorrecto, ninguna de las Guas de las Muecas avalan este uso ni existen fundamentos cientficos para el mismo. Por el contrario, esta prctica est desaconsejada por la Asociacin Americana de Psiclogos, fundamentada en razones ticas y cientficas (El juego con las muecas no es test de Abuso sexual ni es una tcnica objetiva)

(b) Se omite informar al Juez actuante, las limitaciones de la competencia de los psiclogos para un diagnstico de abuso sexual:

1- Ausencia de un sndrome especfico del nio abusado sexualmente

2- Grado en que la sugestin materna puede afectar el discurso infantil

3- Que los nicos indicadores con cierta especificidad son los destacados por Sgroi ( masturbacin excesiva, promiscuidad y abuso Sexual por otras personas ) que sirven de directos indicadores de distress emocional, asociado con una historia de abuso sexual y que seran seal de sospecha de Abuso sexual.

4-     Grado en que puede distorsionar el diagnstico el estar sujeto el Psiclogo a la nica fuente de informacin que es la madre, ya que el padre es excluido sistemticamente de la evaluacin, en todos los casos que hemos estudiado.

 

 

 

5- Se omite explicar al Juez, que se somete al nio al uso de una prctica que no rene l as condiciones necesarias para su aplicacin a los menores ( ausencia de estudios normativos adaptados a la poblacin nacional , falta de acreditacin oficial para su uso, falta de stndares normativos para interpretar el juego objetivamente)

6- Que el convencimiento de la madre puede direccionar la evaluacin hacia la confirmacin del hecho por medios indirectos como es el juego de las muecas o por medios directos como son las preguntas focalizadas en el abuso, de acuerdo a como la madre relata que ha ocurrido.

7- Los profesionales realizan inferencias y especulaciones nicamente sobre la base del juego del nio con las muecas, el cual no es un indicador diagnstico y realizan preguntas inductivas en base al juego con la finalidad de confirmar la sospecha materna.

(c) De los Informes evaluados y que sirven para explicar didcticamente este tema, ninguno registra que los menores hayan iniciado juegos sexualizados , con las caractersticas de estereotipia que es un ndice de bastante consenso entre los autores que indicara una sospecha de abuso por reflejar conocimientos del nio adquiridos en la exposicin a perversiones sexuales. Pese a contar con material que promueve el juego con contenidos sexuales, como es la explcita genitalidad de las muecas. Ninguno de los nios realiz juego de sexualidad explcita ni emiti expresiones espontneas que pudieran atribuirle ese sentido. El juego no explcito , sino que tiene apariencia de relaciones sexuales (poner una mueca sobre la otra, que conversen desnudas, etc.) es interpretado en la direccin de connotarlo perversamente y se present aislado, en una sola ocasin con motivo de la entrevista. No es repetitivo, es decir no tiene significancia clnica.

 

(d) Se omite informar al Juez de la especificidad de las denuncias errneas dentro del contexto de los litigios por rgimen de visita y los diferentes mecanismos que podran estar operando, segn nos referiremos en el captulo de denuncas Errneas sobre Abuso sexual en los casos de Impedimento de Contacto y de tenencia.

 

Para ejemplificar lo anteriormente expuesto, se suministrarn vietas clnicas, que han sido deformadas en detalles accesorios con la finalidad de proteger la privacidad de los nios involucrados. Para la inclusin en este trabajo, se solicit autorizacin a uno de los progenitores.

CASO 1: En el transcurso de un litigio por impedimento de la madre al rgimen de visitas, luego de una de las visitas con su padre. La nia, Amanda de cuatro aos se queja de irritacin vaginal, luego del interrogatorio materno la nia asiente a las preguntas maternas y dice pap me toc. La madre asesorada por si abogada, concurre a un profesional para que valide el Abuso sexual. El juego con las muecas anatmicas focalizado en el tema del Abuso es descripto minuciosamente en el Informe que emite la profesional , la pequea las ubica en un escenario, que interpreta la terapeuta eran lugares donde haba muchos hombres y mujeres desnudos. Hombres desnudos que se vestan con ropas femeninas. Amanda desnud y puso ropas a los muecos, las muecas se besan, tanto las femeninas como las masculinas entre s .

 

Estas conductas sirven para que el terapeuta diagnostique el Abuso ocurrido alrededor de los 2 aos y ocho meses y alto grado de sospecha, que haya presenciado actividades sexuales grupales entre adultos. Asimismo destaca sntomas como pesadillas, miedo a ver a su padre a no ser en presencia de una asistente social como fundamento de su pedido de suspencin del rgimen de visitas

       La profesional actuante no confirma los datos mdicos que suministra la madre en relacin a la irritacin vaginal.

       En testimonio judicial, el Pediatra que asisti a la nia indicar que la afeccin de la menor se deba a oxiurus y en una deficiente educacin higinica (indicador fsico negativo de Abuso sexual). Posteriormente reafirmado por revisacin mdico - legal. (2 en total )

       A partir del relato materno que indica a la profesional que la nia haba sido lastimada en la zona genital por su padre, se focaliza el diagnstico para validacin.

 

Un juego comn , segn los estudios de Brbara Boat *, en las nias de la edad de Amanda, sin contenidos sexuales explcitos, muecas sentadas conversando y que se besan, es interpretado por la terapeuta como sospecha de la exposicin de la nia a actividades sexuales perversas entre adultos, incluyendo trasvestismo. El nio, tanto en el consultorio del terapeuta como en el hogar , y ms en el caso de las nias, suele jugar con sus muecas desnudas, la ausencia de las ropas no parece ser significativa para el nio cuando despliega su juego.

Por la actividad simblica en s misma, un mismo personaje puede ser en varios momentos y hasta simultneamente hombre, mujer , nio , mago, ladrn etc. El nio parece dejar en un lugar secundario los atributos tales como el vestido, para centrarse en la interaccin de los personajes en s mimos.

Desvestir sus muecos, el juego de intercambiar las ropas femeninas y masculinas, son juegos comunes que todas las nias realizan en sus hogares.

El tema de muecas conversando entre ellas, es un juego infantil comn que todas las nias de nuestro Pas han realizado en algn momento de su infancia y esto no aporta un sustento racional para pensar en su Abuso sexual. Es de observacin comn, que entre los juguetes de las nias, frecuentemente estn las muecas Barbies y los muecos Ben desnudos . Esto no indica tampoco abuso sexual.

Por otra parte, Brbara Boat *, ha demostrado en su estudio del juego del nio no abusado sexualmente que se incrementa con la edad del nio las demostraciones de besos entre muecas.

La falta de precisin y la total subjetividad del informe tambin se reitera en el hecho totalmente infundado de sostener que un posible antecedente de Abuso pueda fecharse alrededor de dos aos y ocho meses inspirndose en datos que le aporta el juego de la nia.

En este sentido, la apreciacin es bastante inverosmil por cuanto la Psicologa Evolutiva ha reconocido desde su inicio y a confirmado ms recientemente , que existe una incapacidad para recordar eventos desde los primeros aos de la infancia hasta los cuatro o cinco aos de vida denominado amnesia infantil. ( ver Stephen Lindsay. Psicoterapia y memorias de Abuso sexual, Applied Cognitive Pychology ,v8 ao. l992 citando a Finsh y Hamond, 1990 en una reciente revisin).

La amnesia infantil es demostrable experimentalmente en otras especies inferiores como las ratas ( Spear, 1979), y la causa est relacionada a cambios evolutivos en la estructura cerebral y en el funcionamiento neuronal. La incapacidad del nio de recordar eventos de su vida antes de los tres aos , es un hecho vital y debido a su inmadurez fisiolgica.

Tambin es significativo y no concordante con las apreciaciones vertidas en el informe, el resultado de las entrevistas posteriores del padre con su hija. No existi el miedo y rechazo a su persona, que motivara, segn la profesional el pedido de la pequea, paciente de una Asistente Social. Por el contrario, la nia recibe con naturalidad y en forma afectuosa a su padre y a su actual esposa., segn los informes del Asistente Social actuante en la primer entrevista luego de una suspensin de ms de ocho meses.

En el caso presentado, se omiten tcnicas diagnsticas :

C.A.T. ;Dibujo de la Familia, familia Kintica, etc., para evaluar el grado de dao psicolgico emergente ni sus causas posibles de acuerdo a la convergencia y recurrencia de indicadores intra e intertest. entre varias tcnicas diagnsticas.

       Se omiten otras fuentes de informacin tiles para evaluar el caso , como por ejemplo , entrevistas al padre.

       No se confirman los datos mdicos dados por la madre, que sin embargo sustentan el diagnstico del psiclogo.

       Ausencia de los indicadores de ms especificidad de Abuso sexual: Juego sexualizado, masturbacin excesiva, comportamientos erotizados y otros ya mencionados, en que sustentar una sospecha de Abuso sexual.

 

Los ms grave, a nuestro juicio es que el Psiclogo no expone objetivamente los lmites de su competencia,

       Informa errneamente al Juez que el juego infantil es confirmatorio de Abuso sexual, actos perversos exhibicionistas y trasvestistas que adjudica al padre y a su actual esposa y crculo de amigos y familiares.

       No informa de los lmites de la utilizacin de la prctica de las Muecas Anatmicamente Correctas ni de la falta de credenciales que avalaran su uso.

 

Este ltimo factor, creemos es el que ms peso tiene en el uso errneo de la tcnica en nuestro pas, sobrevalorndola ms que analizndola en forma realista y objetiva.

CASO 2: Tambin en el contexto de una situacin de Impedimento de contacto. Luego de las vacaciones de la nia con el padre, la madre nota sntomas de marcada agresividad, pesadillas y otros que le infunden la sospecha de abuso sexual por parte del padre, con lo cual consulta a un profesional por consejo de su abogada. Mariana, de 3 aos, es sometida a una extensiva evaluacin , que const del nico procedimiento de las Anatmicas. Luego de 9 sesiones, en uno de los juegos, la nia pone en su boca el pene de la mueca masculina.

Aunque la terapeuta condujola entrevista en direccin a establecer algn tipo de declaracin de la nia, mediante preguntas inductivas, la ausencia de declaracin especfica de la menor sobre de Abuso sexual, es interpretada como validacin de Abuso sexual (sic.) con la nica tcnica de validacin sexual (sic).

 

Adems el profesional se apoya en el diagnstico de sndrome de stress post-traumtico, no fundamentado en ningn indicador teststico, ni en elementos objetivables o confirmados, sino en conductas que el nio presentaba en base a la nica fuente de informacin que era la madre. Gardner ha destacado que es frecuente que el nio no abusado sexualmente presente estos sntomas cuando est sometido a una terapia focalizada en el Abuso. (Ver Gardner, Protocols for the sex - Abuse Evaluation, Ed. Creskill pp. 29, 50, 53, 78, 81, 88, 94, 95, 164, 166, 174, 292, 305, 342)

En el caso de Mariana se repite la misma violacin de los lmites de la competencia del profesional ya mencionados y el hecho de que se hace constar, como ya vimos en forma errnea que el juego con los muecos es una tcnica diagnstica de Abuso sexual.

Una conducta comn en los nios no abusados sexualmente que apareci en el citado estudio de Boat *, la succin del pene de la mueca por parte del nio sirve de sustento a una validacin de abuso sexual oral .

Un acto normal de exploracin infantil, para la edad del nio, estudiado por Boat * y Everson *, es connotado en el sentido confirmatorio de exposicin a prcticas perversas.

Recordemos como la autora explica estas conductas en los nios de la edad de Mariana

...La ms comn , de entre las actividades que involucraron juego sexualizado del nio con la mueca fue la succin. Este comportamiento parece ser resultado del inters del nio en el pene de la mueca, en su exploracin , en el pene per se ms que fruto de la victimizacin por sexo oral . Esta impresin est basada por el hecho de que los dedos de las muecas nunca fueron puestos en la boca, aunque su aspecto es similar al del pene. Adems , ninguno de los nios de 2 aos que estaban en edad de gratificarse oralmente, realizaron este comportamiento.... ( Ver B.Boat.Exploration of, anatomical dolls by nonreferred .... Child Abuse & Neglect vol.18 nro.2 pp147 )

 

 

Datos para tener en cuenta en este caso:

       El hecho de que el nio nunca haya hecho expresin de ningn tipo de contacto perverso por parte de su padre, ni ante la madre o durante las nueve entrevistas es soslayado

       No se verifican los sntomas de ms especificidad de Sgroi ya mencionados

       El diagnstico de Sndrome de stres-postraumtico no se fundamenta en indicadores objetivos tomados a travs de tcnicas, ni se le hace conocer al Seor Juez que dicha circunstancia hace necesario que el profesional indique su carcter de diagnstico provisional.

       No se identifica el agente stressor especfico que fundamentara el cuadro. Por otro lado, segn destaca Gardner el cuadro de Stress Post-traumtico se presenta en nios no abusados sexualmente que son sometidos a terapias focalizadas en un abuso nunca existente ( Gardner, Protocols of sexual Abuse pp. 29, 50 ,53 , 78 , 81, 88, 94, 95, 164, 166 , 174, 292, 305, 342)

       No se consultan otras fuentes de recoleccin de datos como ser pedido de Informe escolar o entrevistas al padre

       No se confirman los datos dados por la madre, ni se hace constar que stos no son verificados mediante indicadores diagnsticos.

 

La Autoridad Judicial puede entender que la profesional obtuvo mediante tcnicas cientficas la confirmacin de los dichos maternos y lo ms grave an, entrar en el mismo error de la entrevistadora : interpretar un comportamiento normal de un nio de tres aos de exploracin de las muecas anatmicamente correctas como diagnstico de Abuso sexual y de la prctica perversa de ser sometido por el padre a la victimizacin de sexo oral.

CASO 3: La madre realiza una consulta a un profesional porque no le pareca adecuado que el padre durmiese con su hija en los perodos de visita, es informada que tal comportamiento es indicativo de posible abuso sexual infantil y la nia, Ariadna, de 9 aos es sometida a una evaluacin de Abuso sexual. Preguntada al respecto indic :mi pap me toca la cola, y tambin el ombligo, luego se toman fragmentos del juego con las muecas en las que la mueca nena toca los genitales de la mueca masculina. Los indicadores de retraso madurativo, problemas de lenguaje, que mostr Ariadna, fueron diagnosticados como de origen emocional y causados por una victimizacin reiterada por el padre y de antigua data.

En este caso, la madre tiene conciencia de una pauta de crianza inadecuada ( co-lecho) entre el padre y su hija. Dada las dificultades de la pareja parental para poder establecer normas compartidas en la crianza con los hijos, consulta a una profesional. La situacin que encubre el pedido de ayuda de la madre, es la imposibilidad de los ex-cnyuges de estructurar una relacin de Padres en la que la razonable objecin de la madre expresada al padre para que modifique la situacin concreta de co-lecho, no derive en la reactivacin de los conflictos del pasado de los ex-cnyuges.

Pero el profesional realiza otra lectura del caso :

Segn el profesional interviniente, La hija es abusada sexualmente por su padre, se vuelven a repetir los mismos defectos de diagnstico ya mencionados :

       Sobrevaloracin e interpretacin subjetiva sin bases cientficas del juego de la nia con las muecas

       Una nica fuente de informacin, que es la madre que tie de subjetividad los datos

       No confirmacin de los datos suministrados ( por ej. podra ser errneo el dato del co-hecho de la hija con el padre y la madre de buena fe creer en su existencia).

 

Dejamos aclarado que no se trat en el presente dato de esta circunstancia. Por otro lado, en estudios psicodiagnsticos mediante una batera psicolgica standard se verific que estaban falseados los datos sobre el diagnstico que certifica el Informe Mariana sufra de trastornos neurolgicos por un parto dificultoso segn se estableci en sede pericial, posteriormente, a travs de su Historia Clnica. La falta de abordaje psicodiagnstico adecuado, hizo incurrir a la Profesional firmante del informe en un grave error Diagnstico :

       Los trastornos de la nia, no eran de tipo emocional y originados en victimizaciones reiteradas y de antigua data, por el contrario, eran de origen orgnico y sufridos en el momento del parto.

       Se trataba de una nia con componentes de afasia, retraso madurativo importante, medicada con neurolpticos desde corta edad.

       Esta circunstancia ,es decir la discapacidad de Mariana, que no fue detectada por la profesional que emite el Informe, hace contraindicada la utilizacin de muecos anatmicamente correctos, porque si en la actualidad existe un vaco de estudios y de datos sobre las caractersticas del juego comparativo entre los nios abusados sexualmente y no abusados, no hay constancia en el Centro de Datos de la Asociacin de Psiclogos Americanos, como hemos visto, de que existan estudios relativos a nios con algn grado de discapacidad.

       Por otro lado, la tcnica est contraindicada como veremos luego, por la falta de develamiento de la nia sobre algn hecho que pueda ser considerado Abuso sexual, previo a someterla al juego con las muecas.

 

FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA EVALUACIN DE LAS DENUNCIAS SOBRE ABUSO SEXUAL

EL ROL DEL PSICLOGO: Creemos importante considerar el rol especfico del Psiclogo Forense en los casos de sospecha de Abusos sexual. Tomaremos a David Corwin * que explica que la consideracin de los clnicos e investigadores sobre las declaraciones y comportamientos de los nios durante las entrevistas de diagnstico ha sufrido cambios durante los ltimos aos.

La anterior filosofa de creer al nio y limitarse a sus dichos, ha dado lugar a explorar indicadores a partir del consenso entre profesionales que ejecutan estas evaluaciones , estableciendo los criterios que deberan ser usados para identificar a los nios abusados sexualmente. Un gran nmero de investigadores han estudiado entrevistas con nios abusados sexualmente, brevemente, nos referiremos a ellos.

Aunque estos hallazgos, han revelado interesantes y promisorios descubrimientos, muchas ms investigaciones son necesarias. (David Corwin, Departamento de Pyschiatria, Universidad de Cincinati. OH. USA. Kathelen Coulborn-Faller, Children interview statements and behaviors: role in identifying sexually abused children ,Child Abuse & Neglect, vol. 19, nro. 1 pp. 71-82, ao 1995)

En los ltimos 5 aos en USA, el nmero de casos de sospecha de victimizacin sexual de nios y el pedido de intervencin profesional, ha crecido dramticamente.

       En 1976, 6.000 reportes de abuso sexual fueron realizados en los centros de Proteccin infantil. en USA.

       Por 1993, este nmero haba ascendido a 330.000, 55 veces ms que en 1976 ( National Center on Child Abuse Prevention Research, 1994).

En el 1980, aumentaron las denuncias de casos . Los trabajadores sociales u otros profesionales de la salud, no han aceptado en general criterios comunes en base a los cuales tomar una decisin profesional de confirmar o no confirmar el abuso. No sera raro que muchos evaluadores e investigadores usen procedimientos idiosincrticos e intuitivos para la toma de estas decisiones, es decir subjetivos y no avalados en el actual conocimiento de la Ciencia. ( Everson * & Boat *, 1989).

Segn opinamos, la entrevista es la ms importante componente de la evaluacin de los casos de sospecha de Abuso Sexual.

Este artculo de Corwin *, que comentaremos brevemente, discute el uso de los datos de las entrevistas para decidir si un nio fue o no fue abusado sexualmente.

       Primero, los autores examinaron el rol de los hallazgos en la entrevista infantil desde una perspectiva histrica.

       Segundo, discutieron la calidad de los criterios indicativos de una denuncia verdadera

       Tercero, analizaron los estudios existentes sobre entrevistas de nios abusados , los discutieron y son criticados.

       Finalmente, sealaron algunas conclusiones basados sobre los datos recolectados y ofrecen sugerencias para futuras investigaciones .

El autor hace un recorrido histrico.

Se refiere a que en 1980, surgi la filosofa de creer al nio ( Faller, 1984; Mc.Carty, 1981 ; Sgroi , Porter & Blick, 1982). Esta tendencia en los profesionales, se guiaba por el sentido comn y racional. Por el cual, el nio como vctima, no tena ningn beneficio haciendo una falsa denuncia y s una gran porcin de prdidas, si ellos verdaderamente expresaban que haban sido abusados sexualmente.

En contraste a lo cual, el ofensor, ( y algunas veces la madre del nio tambin,) perjudicados si las alegaciones verdaderas del menor eran credas, invertan considerable esfuerzos en tratar de convencer a los profesionales y otros estamentos ligados a esta problemtica , de que el nio estaba mintiendo , malinterpretando, fantaseando o mentalmente enfermo (Faller, 1984).

Por lo tanto, las investigaciones han provedo basamentos para la asercin de que el nio infrecuentemente miente sobre abuso sexual .

Las falsas denuncias sobre Abuso sexual efectuadas por nios, constituyen entre 2 a 8% de los casos (Everson & Boat, 1989 ; Goodwin, Sahd & Rada, 1978 ; Horowitz, salt, Gmez - Schuartz & Sauzier, 1985 ; Jones & Mc.Graw, 1987; Peter, 1976 ).

Nosotros creemos que el estado actual del conocimiento de los profesionales ligados a este problema comparten este prejuicio epistemolgico. Pero si bien es cierto que el nio no tiene nada que ganar si mintiese sobre una situacin de victimizacin sexual, en la mayora de los casos, como en los que hemos destacado en los ejemplos 1, 2 y 3 el nio no expresa espontneamente una situacin de abuso sexual, sino que surge su declaracin ambigua pap me toc luego de la Presin ,de la sugestin y de la sospecha materna, o de los Terapeutas o de los Abogados que derivan a las madres.

En estos nios, no existe conciencia , tal vez por no haber sido abusados sexualmente y porque son inocentes sexualmente, de que sus dichos tengan implicaciones con la sexualidad.

La situacin de Abuso sexual, lejos de perjudicar a la madre, llega a resolver complejas situaciones de litigios por Tenencia o por impedimento de contacto y lograr el objetivo de legalizar la exclusin definitiva del padre de la relacin con sus hijos.

Esto implica comprender y considerar como una informacin central, que el contexto de un litigio por tenencia o por impedimento de contacto, implica la posible presin consciente o inconsciente del padre impedidor sobre el nio y los beneficios secundarios para este padre si la hiptesis de Abuso sexual es confirmada por el profesional.

Siempre desde la perspectiva histrica, prosiguiendo con la asercin de que el nio usualmente es veraz cuando devela una victimizacin sexual, se hace una articulacin entre las caractersticas de los testimonios de las vctimas y los comportamientos indicadores de Abuso sexual. ( Corwin, 1985 ; 1988; de Young, 1986 ; Faller ,1984; Jones & Mc.Quiston, 1986; Sgroi y colaboradores ,1982; Sink ,1988; Yuille ,1988). Aunque estos escritores difieren sobre qu y cmo ellos conceptualizan los signos de una denuncia de buena fe. En lo que concuerdan y en lo que consideran como importante .

Posteriores avances en los conocimientos referentes a datos surgidos de las entrevistas de los nios, son encontrados por Corwin * (1988), y Conte *, Sorenson *, Fogharty * y Dalla Rosa * (1988,1991) Sus esfuerzos se dirigieron en destacar elementos de consenso entre los especialistas evaluadores de Abuso sexual e investigadores, reflejando las caractersticas de los nios abusados sexualmente.

En un trabajo presentado en la Conferencia Nacional de Summit sobre diagnosis del nio abusado sexualmente, en 1985 y ms tarde publicada en un captulo referido a las caractersticas del Nio abusado sexualmente. Corwin * propuso, basado en su experiencia clnica, consultando con los colegas, y mediante la revisin de la literatura existente, considerar que la nica y ms diferencial caracterstica psicolgica del nio victimizado fue:

El incrementado e inapropiado conocimiento sexual del nio en relacin a la edad y unas reacciones emocionales alteradas al interrogatorio neutral, no dirigido ,sobre la anatoma genital o la revelacin de diferentes experiencias sexuales ,tales como exhibicionismo, besos sexualizados, caricias sexuales, penetracin anal o vaginal, pornografa infantil o sexo oral... ( Corwin *, 1988).

En la formulacin del Desrden del nio abusado sexualmente, Corwin * intent articular sus criterios diagnsticos para que los clnicos puedan hacer un reconocimiento de los nios abusados sexualmente como en el caso del Sndrome del Nio apaleado (Batenson *, 1987)

De central importancia para el autor, fue la descripcin hecha por el nio sobre como sufri su victimizacin. Corwin * postul que el alterado conocimiento sexual y las reacciones emocionales, ms la habilidad del menor para mostrar o describir diferentes prcticas sexuales constituan el corazn del sndrome del desorden del Nio abusado sexualmente. Estos hallazgos, combinados con otros signos y sntomas adicionales frecuentemente se registran en los nios victimizados y forman los diferentes criterios del desrden.

Despus de la Conferencia Nacional de Summit, un multidisciplinario grupo de 60 o 70 profesionales especialistas de California fueron regularmente incluidos en investigaciones y evaluacin de los nios con sospecha de abuso sexual. En Febrero de l986, se categorizaron signos y sntomas que eran frecuentes en los nios abusados en los tres niveles de creciente especificidad segn grupos etarios:

       Preescolares

       Chicos en edad escolar

       Adolescentes

 

Comte * y colegas (1988,1991) condujo un servicio de reconocidos expertos en abuso sexual infantil (84 trabajadores en servicios de proteccin ; 98 profesionales de la salud mental, y otros 30 profesionales ).Los 212 encuestados indicaron cmo evaluaban ellos los posibles indicadores de abuso sexual para la determinacin de un testimonio.

Siete indicadores fueron seleccionadas por estar en el 90% o ms de las respuestas, Estos son:

       Indicadores fsicos , surgidos del examen mdico

       Inapropiado conocimiento sexual en relacin a la edad del nio

       El relato consistente del nio

       Presin del perpetrador para que se someta al acto perverso

       Coercin del perpetrador

       Precoces comportamientos de seduccin

       Masturbacin excesiva

 

Un interesante descubrimiento, fue que la mayora de los encuestados que no eran mdicos, otorgaban a la evidencia fsica el rango de ser la ms importante.

El indicador especfico para la mayora (99%) fue el conocimiento sexual inapropiado para la edad.

Los hallazgos de este estudio son consistentes con las observaciones clnicas citadas anteriormente, pero Conte * tambin not la necesidad de ms investigaciones para evaluar empricamente la validez de estas creencias de los profesionales.

El descubrimiento de Conte * y colegas fue seguido por el Informe de buena prctica conducido por Berliner * (1989) en nombre de la American Profesional Society on the Abuse of Children (APSAC), en un esfuerzo en desarrollar una gua multidisciplinaria para la evaluacin en los casos en que se sospeche abuso sexual infantil.

El producto final, Gua para la psicosocial evaluacin de sospecha de abuso sexual en nios pequeos, fue oficialmente suscrita por APSAC.

Los esfuerzos por conocer el consenso de los profesionales en el tema es loable y articula el estado cientfico en la materia. Pero el consenso nicamente, no asegura la correccin y validez de los conocimientos.

Algunos conceptos que tienen consenso entre los profesionales pueden ser correctos y otros estar equivocados. Por ejemplo, muchos profesionales, que trabajan con nios abusados sexualmente no comparten la teora Freudiana, ni la idea de que muchas denuncias errneas de Abuso sexual, son productos de las fantasas inconscientes. (Protofantasa de seduccin de Freud, a las que nos referiremos conjuntamente con los avances ms recientes de Francoise Dolt sobre el papel de las fantasas sexuales en las nias , S.Freud., l896. F.Dolto (1963) )

Otro razonamiento que est ms all de todo consenso ya que es compartido por casi la totalidad de los profesionales, pero no considera los hallazgos de las investigaciones en contrario, es que el nio raramente hace falsas denuncias y esta asercin es discutida por los abogados defensores de los supuestos ofensores y por los profesionales en la salud mental que testifican en su defensa. ( Coleman, 1985 ; Guyer, 1988; Mc.Iver ,1986 ; Wakefield & Underwager, 1988).

Pero, algunos profesionales estn empezando a generar criterios que puedan ser indicativos de una falsa denuncia o mejor dicho, desde la perspectiva psicolgica , criterios indicativos de una Denuncia Errnea.

( Benedeck & Schetky, 1985; Blush & Ross, 1986; Green 1986; Wakefield & Underwager, 1988).Gradner ha creado un Protocolo especfico para la evaluacin y la diferenciacin entre casos de denuncias errneas y verdaderas en el contexto de un litigio por tenencia ( Gardner (1995)).

 

Estos estudios, clarifican la fundamental falta de consistencia en confiarnos en el consenso entre profesionales. Sin comprobacin emprica, el consenso es mera tautologa.

Saliendo de estas expresiones de Corwin *, y tratando de complementarlas, nos referiremos luego en extenso en captulo aparte, a los diferentes autores que estudiaron los mecanismos de denuncias errneas sobre Abuso sexual circunscribiendo y limitando el tema a los casos de Impedimento de Contacto.

Corwin *, propone una estrategia de investigacin de datos en la entrevista, para poder aislar los factores que pudieran producir errores de apreciacin o la fabricacin de otros independientemente de las caractersticas de los comportamientos y de la calidad del testimonio de la vctima .

Esta tarea no es fcil porque el abuso sexual es un crimen de accin privada, adems de un caso Clnico. Su corroboracin puede llevarse a cabo por :

1 - Evidencia mdica

2 - Testimonio de testigos presenciales.

3 - Evidencia de fotografas ( casos de pornografa infantil)

4 - Confesin del ofensor

 

Todos estos indicadores se encuentran solo en una pequea minora de casos, lo que limita el espectro de casos para su estudio.

Durante los pasados 10 aos, se enfatiz el estudio relacionado al diagnstico mdico de Abuso sexual (Ej. Bays & Chadwick, 1993 ; Cantwell, 1983; Chadwick y col. 1989 ; Durfee ,Heger & Woodling ,1986; Emans, Woods ,Flagg & Freeman, 1987 ; Hanson, Glassen Mc.Crossin & Rogers,1989; Hobbs & Wynne, 1989 ; Mc. Cann, Voris, Simon & Wells, 1989; White, Ingram & Lynn, 1989; Woodling, 1985).

No obstante, un nmero considerable de casos no tienen evidencia mdica, especialmente aquellos que involucran caricias sexuales, tal vez la ms comn forma de abuso sexual (Faller, 1988 a , ; Finkelhor, 1979). Pero an cuando hay evidencia fsica queda sin resolver quien es el perpetrador. Porque el abuso sexual es un crimen en el que ocupa un lugar el secreto, no hay testigos, Cuando ellos existen:

       Son adultos que participaron en el delito

       Co-ofensores de la vctima

       Se trata de otros menores quienes pudieron observar el abuso o que tambin fueron victimizados

       La madre que permite y consiente el abuso

Cuando el observador es un menor, el testimonio puede no ser susceptible de ser credo.

Un pequeo porcentaje de casos de abuso sexual involucran en Estados Unidos la pornografa. Cuando la evidencia fotogrfica es encontrada, la pornografa es un medio de corroboracin , pero en general el ofensor destruye la evidencia. Muchas veces, la cara de la vctima no es exhibida o, por el transcurso del tiempo, el aspecto de la vctima cambia. Por lo cual, la ms fiable corroboracin de Abuso sexual es la confesin del perpetrador. Recientemente, han aparecido un gran nmero de estudios analizando el testimonio de las vctimas de Abusos en casos en los cuales el ofensor confes ( Anson, & Gully ,1989 ; Esplin, Houed & Raskin, 1988; Faller, 1988 b)

Dos estudios ( Anson & Gully, 1989 ; Esplin, 1988) han investigado el testimonio de los nios utilizando el (CBCA), que contiene los criterios de validez para el testimonio en casos de delitos sexuales. ( Raskin & Yuille, 1989 ; Stellar, 1989 ; Stellar & Koehnken, 1989; Yuille, 1988)

Estos investigadores usaron esta escala y los 19 criterios que contiene, los cuales son categorizados en cinco reas de importancia:

1- Caractersticas generales del testimonio (estructura lgica, produccin no construida y cantidad de detalles)

2- Contenidos especficos (detalles contextuales, descripcin de las interacciones, reproduccin de las conversaciones y complicaciones inesperadas)

3- Peculiaridades del contenido (detalles inusuales, detalles superfluos, informe correcto pero mal conocimiento de los detalles, relaciones externas asociadas al evento, relato del estado subjetivo y mental y atribuciones sobre el estado mental del perpetrador.)

4- Motivaciones relacionadas al contenido (espontnea correccin, admitir blancos en la memoria, dudas originadas en el propio testimonio, auto - depreciacin y perdn al perpetrador)

5- Especficos elementos de la ofensa (detalles caractersticos de la ofensa ) ( Raskin , 1989). (Destacamos que solo enunciamos los tems sin su desarrollo ni adecuacin a grupo etario)

Los criterios contenidos en la CBCA conforman los contenidos de testimonio vlido (SVA) los cuales estn derivados del anlisis de realidad (SRA), una tcnica desarrollada en Alemania durante el ao 1950 por Undeutsh (Yuille *, 1988).

Acordando con Yuille *, Undeutsh * mantuvo que SRA no es un intento de asesorar sobre la credibilidad del nio testigo, pero mide el rango de la validez de un testimonio en particular.

Anson y Gully (1989) dijo que la teora sostiene que un testimonio verdadero debera diferenciarse de uno no verdadero en sus caractersticas generales, especficas y peculiares contenidos, y aspectos motivacionales (p2). Una similar tcnica ha sido desarrollada por el investigador suizo Trankell * (1957,1963).

 

El primer estudio de CBCA con casos confesados de Abuso Sexual, fue hecho por Esplin * y col * (1988). El investigador analiz 40 testimonios de vctimas de Abuso Sexual, tomadas mediante evaluaciones basadas en Esplin * y en Raskin *. Estos casos incluyeron denuncias hacia miembros de la familia hechas por menores de 3 aos a 15 aos.

Veinte de estas denuncias fueron clasificadas por los investigadores como confirmadas:

       En base a la confesin del perpetrador (14)

       Confesin ms evidencia fsica (4) y evidencia fsica nicamente (2).

       Las otros 20 denuncias fueron clasificadas como dudosas porque el alegado perpetrador haba denegado persistentemente las acusaciones y nunca las haba admitido, porque existi una subsecuente retractacin del menor, y /o falta dela prosecucin de las acciones legales, absolucin judicial, o especficos hallazgos en la Corte de que el abuso no haba ocurrido ( Raskin * & Esplin *, 1991 a.)

 

90 de estos casos carecieron de corroboracin mediante evidencia fsica. Una tena evidencia fsica pero el nio se retract y admiti que el acusado no era el correcto. Cuarenta tenan verdadero testimonio de los acusados negando su participacin en el hecho mediante un examen poligrfico.

 

Uno de los investigadores, Houed *, prepar las transcripciones de los testimonios infantiles y asign la puntuacin segn CBCA ( 0 si no presentaban ningn criterio; 1 si presentaban alguno y 2 si estaban fuertemente presentes).

El testimonio confirmado reciba un significante puntaje de 24,8 y el dudoso , de 3,6. Los autores confirmaron los criterios de puntuacin segn CBCA en los casos confirmados judicialmente (casos de confesin del culpable, evidencia mdica ). Estos casos mostraron un puntaje significativo. En los casos dudosos se registraron los puntajes menores.

Desde nuestro centro de inters, que es el de los nios de 2 a 5 aos en el que registramos la edad de denuncias de Abuso sexual en el contexto de un juicio por impedimento de contacto o tenencia, el estudio falla en no discriminar los diferentes grupos etarios y no tiene en cuenta las diferencias evolutivas, que juegan un importantsimo papel en el tema como veremos a posteriori.

Luego de esta disgresin y volviendo a otros autores citados en el estudio, como son Anson * y Gully * (1989) se utiliz CBCA. tambin para evaluar 23 videotapes de nios abusados sexualmente tomados entre Abril 1987 y Junio 1989 en Utah.

Estas denuncias de Abuso Sexual, haban sido confirmadas por la confesin del ofensor. Los investigadores notaron que el puntaje fue bajo en relacin al puntaje medio de 24,8. registrado en los estudios previos de Esplin * (1988).Anson * y Gully * comentaron la substancial disparidad en los hallazgos entre los dos estudios, notando tres diferencias en la metodologa. Las entrevistas de Anson * y de Gully *:

       Fueron tomadas por videos

       No transcriptas

       Fueron conducidas por muchas personas con diferentes estilos de entrevistar, como son los de Esplin, Houed. Anson y Gully .

 

Estos encontraron las ms comunes caractersticas del testimonio de nios veraces en los casos donde el ofensor haba reconocido su delito:

       Estructura lgica (93%)

       Cantidad de detalles (74%)

       Encajamiento contextual (74%)

       Produccin sin una estructura (69%)

       Detalles caractersticos (65%)

       Conversacin (61%)

       Estados subjetivos (61%)

       Detalles superfluos (51%)

       Interacciones (48%)

 

Anson * y Gully * asumieron que los especialistas que intervinieron en su estudio estaban familiarizados con la medicin de los 19 criterios usados en el Statemen Validity Analysis * y utilizaron los criterios contenidos en sus trminos.

Explicando que estructura lgica significa una referencia sobre la coherencia de los dichos de los menores; produccin no estructurada se refera a las no construdas y por lo tanto espontneas caractersticas del relato ; e interacciones a las descripciones de acciones y de reacciones durante los eventos recordados.( Para una mejor explicacin de estos trminos y de otros usos de CBCA ( ver Zaparniuk-Yuille-Taylor ( 1995) Assesing the credibility of true and false statements. International Journal of Law and Psychiatry,vol.18,nro.3 pp. 343 - 352-)

La CBCA provee un mtodo sistemtico para el anlisis del interjuego de los varios factores que intervienen en la entrevista con el nio. No es un test, son criterios de evaluacin y de diferenciacin y su mayor valor radica en que puede ser utilizada an por profesionales no experimentados.

Pero se crea una situacin dilemtica ya que la utilidad de la tcnica est limitada a los casos en los cuales los nios pueden darnos una relativamente espontnea declaracin de su abuso. Pero, muchas veces, ellos no pueden explicar sus experiencias por una cuestin de inmadurez, por ejemplo el nio que no ha llegado al estadio del pensamiento preoperatorio, tiene serias dificultades para establecer la

causalidad de los eventos, qu suceso pas antes y cul despus ( Piaget *, (1955) , originando serios cuestionamientos sobre la utilidad de los criterios del CBCA en los nios muy pequeos.

Los casos en que se involucran nios muy pequeos son los ms difciles para los evaluadores en el asesoramiento al Juez y la escala CBCA no parece ser promisoria para estos casos. En suma, no queda claro para Corwin * si la tcnica puede ser considerada aceptable en el mbito forense para el asesoramiento de la credibilidad de las denuncias infantiles. Como Meyers * y colegas (1989, pp. 121- 122) dicen, refiriendose a la realidad norteamericana,

...la gran mayora de las Cortes rechazan el testimonio de los expertos que hacen comentarios directamente sobre la credibilidad de los testimonios infantiles o sobre la credibilidad del nio abusado sexualmente. La asercin de que un experto analizando el testimonio infantil con esta tcnica no puede rendir una opinin sobre la credibilidad de los nios cuando el experto testific como tambin los resultados de tal anlisis est empezndose a recusar por la Corte de Apelacin que revisa casos donde tales testimonios expertos son presentados. El sistema judicial de Europa Oriental puede ser ms receptivo es este tipo de testimonio que el sistema legal ingls...

Finalmente, las razones ofrecidas por Anson * y Gully * para la gran disparidad entre sus hallazgos y los de Esplin * y de Raski * no fueron suficientes realmente para explicarla. Ellos explicaron que los posibles factores pueden ser :

       Los diferentes estilos de entrevistas

       Clasificacin de los comportamientos

       Uso de video-tapes y no de transcripciones

 

Muchas veces, se cuestion la validez del polgrafo ( Brett *, Phillips * & Beary *, 1986 ; Saxe *, Dougherty * & Cross *, 1987) y el hecho de que muchos acusados niegan sus comportamientos abusivos especialmente cuando no est corroborada la evidencia. Sin embargo, CBCA y SVA proveen otros acercamientos, explorados por un gran nmero de estudios empricos, que pueden proveer alguna asistencia para los casos evaluados de sospecha de abuso sexual. Para comentario y crticas de CBCA, ver Wells y Loftus (1991).

Faller (1988) describi 103 casos vistos en la Universidad de Michigan para la Proteccin de la Niez Maltratada y Abusada. Estos son casos en los cuales el ofensor llega a algn nivel de confesin, y el nio fue entrevistado con la finalidad de asesorar sobre si el abuso fue perpetrado.

Los casos fueron examinados para determinar la forma en que el testimonio infantil y/o sus comportamientos contenan criterios clnicos hallados en los testimonios de victimizacin sexual.

En direccin de facilitar la codificacin de las declaraciones infantiles y/o sus comportamientos, los criterios de relevancia clnica fueron ubicados en tres categoras :

(a) Descripcin del contexto en el cual el abuso sexual ocurri

(b) Una descripcin de los comportamientos sexuales en s mismos

(c) Las reacciones emocionales, evidentes durante el testimonio infantil, y que fueron consistentes en relacin con el contenido del relato.

En la descripcin del contexto, los nios estn capacitados para poder indicar:

       Cuando y donde el suceso de abuso sexual ha ocurrido

       Donde estaban los otros adultos

       Qu dao sufri el nio

       Cuales fueron las actitudes del ofensor, sea que las ropas fueron removidas, sea que el ofensor dijo alguna cosa para inducir a la vctima a cooperar y para que el ofensor prevea que el nio no devele el abuso

 

Si estas tres piezas de informacin sobre el contexto estn presentes, el caso es codificado positivo por la presencia de detalles contextuales. ( El qu , el dnde y el cmo.)

En la evaluacin de las propias descripciones infantiles de abuso, el caso fue codificado positivo si una o ms de las siguientes caractersticas eran encontradas:

       Una descripcin explcita de los comportamientos sexuales

       Conocimiento o comportamientos sexuales superiores a los esperables segn la edad y el momento evolutivo

       Una descripcin del abuso segn el punto de vista del nio

 

Un ejemplo es el caso de un nio de 4 aos quien describi haber sufrido fellatio por el novio de su madre. Finalmente, las reacciones emocionales consistentes con una verdadera denuncia son :

       Revelacin de una oposicin al abuso